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~♥~ Relatos de Robert Fisher~♥~: 4- "EL SENDERO DE LA VERDAD".
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From: Graci  (Original message) Sent: 10/06/2009 05:09
 

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EL SENDERO DE LA VERDAD

Cuando el caballero despertó, Merlín estaba sentado silenciosamente a su lado.
-Siento no haber actuado como un caballero- dijo -Mi barba esta hecha una sopa- añadió disgustado.
-No os excuséis- dijo Merlín -Acabáis de dar el primer paso para liberaros de vuestra armadura.


-Qué queréis decir?
-Ya lo veréis- replico el mago. Se puso de pie -Es hora de que os vayáis.
Esto molesto al caballero. Estaba empezando a disfrutar de estar en el bosque con Merlín y los animales. De cualquier manera, le parecía que no tenia adonde ir.

Aparentemente, Julieta y Cristóbal no lo querían en casa. Es verdad que podía volver al asunto de la caballería e ir a alguna cruzada. Tenia buena reputación en batalla, y había muchos reyes que se sentirían felices teniéndolo a su lado, pero ya no le parecía que luchar pudiese tener sentido.


Merlín le recordó al caballero su nuevo propósito: liberarse de su armadura.
-Por que molestarse?- pregunto el caballero ásperamente -A Julieta y Cristóbal les da igual si me la quito o no.


-Hacedlo por vos mismo- sugirió Merlín -El estar atrapado entre todo ese acero os ha causado muchos problemas, y las cosas empeoraran con el paso del tiempo. Incluso podrías morir a causa de una neumonía por culpa de una barba empapada.


-Supongo que si, mi barba se ha convertido en un fastidio- replico el caballero -Estoy cansado de cargar con ella y estoy harto de comer papillas. Ahora que lo pienso, ni siquiera me puedo rascar la espalda cuando me pica.


-Y cuando fue la ultima vez que sentisteis el calor de un beso, olisteis la fragancia de una flor, o escuchasteis una hermosa melodía sin que vuestra armadura se interpusiera entre vosotros?
-Ya ni me acuerdo- murmuro el caballero con tristeza -Tenéis razón, Merlín. Tengo que liberarme de esta armadura por mí mismo.
-No podéis continuar viviendo y pensando como lo habéis hecho hasta ahora- dijo Merlín -Fue así como os quedasteis atrapado en ese montón de acero al principio.
-Pero, como puedo cambiar todo eso?- pregunto el caballero intranquilo.
-No es tan difícil como parece- explico Merlín, conduciendo al caballero hacia un sendero -Éste es el sendero que seguisteis para llegar a estos bosques.
-Yo no seguí ningún sendero- dijo el caballero -Estuve perdido durante meses!
-La gente no suele percibir el sendero por el que transita- replico Merlín.
-Queréis decir que el sendero estaba ahí pero yo no lo podía ver?
-Sí, y podéis regresar por el mismo, si así lo deseáis; pero conduce a la deshonestidad, la avaricia, el odio, los celos, el miedo y la ignorancia.
-Estáis diciendo que yo soy todo eso?- pregunto el caballero indignado.
-En algunos momentos, sois alguna de esas cosas- admitió Merlín en voz baja.
El mago señalo hacia otro sendero. Era mas estrecho que el primero y muy empinado.
-Parece una escalada difícil- observo el caballero.
-Ese- dijo Merlín asintiendo -es el sendero de la verdad. Se vuelve mas empinado a medida que se acerca a la cima de una lejana montaña.


El caballero contempló el empinado camino sin entusiasmo.
-No estoy seguro de que valga la pena. Que conseguiré cuando llegue a la cima?
-Se trata de lo que no tendréis- explico Merlín -Vuestra armadura!
El caballero reflexiono sobre esto. Si regresaba por el camino que había venido, no tendría esperanzas de liberarse de su armadura y, probablemente, moriría de soledad y de fatiga. La única manera de quitarse la armadura era, por lo visto, seguir el sendero de la verdad, aunque pudiese, en tal caso, morir intentando trepar hacia la empinada montaña.


El caballero observó el difícil sendero que tenia delante. Luego miro hacia abajo, y contemplo el acero que cubría su cuerpo.
-Está bien- dijo con resignación -Probaré el sendero de la verdad.
Merlín asintió.
-Vuestra decisión de transitar un sendero desconocido, teniendo que cargar con una pesada armadura, requiere mucho coraje.


El caballero sabia que tenia que comenzar de inmediato, porque, si no, podría cambiar de opinión.
-Iré a buscar mi fiel caballo- dijo.
-Oh, no- rebatió Merlín, moviendo la cabeza de lado a lado. -El camino tiene partes demasiado estrechas como para que un caballo pueda pasar. Tendréis que ir a pie.


Horrorizado, el caballero se dejo caer sobre una roca.
-Creo que prefiero morir por culpa de una barba empapada- dijo, perdiendo todo el coraje con una rapidez impresionante.
-No tendréis que viajar solo- le dijo Merlín -Ardilla os acompañara.
-Qué pretendéis, que cabalgue sobre una ardilla?- pregunto el caballero, asustado ante la idea de tener por compañera en tan arduo viaje a un animal sabelotodo.


-Puede que no me puedais montar- dijo la ardilla -pero me necesitareis para que os ayude a comer. Quién, si no, masticara las nueces para vos y las pasara por vuestra visera?
Cuando Rebecca oyó la conversación, voló desde un árbol cercano y se poso en el hombro del caballero. -Yo también os acompañare. He estado en la cima de la montaña y conozco el camino- dijo.
La buena disposición que mostraban los dos animales para ayudarle, proporciono al caballero el coraje que necesitaba.
"Bueno, bueno -se dijo-, uno de los principales caballeros del reino necesitando que una ardilla y un pájaro le den coraje!".
Se puso de pie con gran esfuerzo, indicándole a Merlín que estaba listo para comenzar el viaje.
Mientras caminaban por el sendero, el mago saco una exquisita llave dorada de su cuello y se la dio al caballero.
-Ésta llave abrirá las puertas de los tres castillos que bloquearan vuestro camino.
-Lo sé!- grito el caballero -Habrá una princesa en cada castillo, y matare al dragón que la retiene y la rescatare...
-Basta!- lo interrumpió Merlín -No habrá princesas en ninguno de esos castillos. E, incluso si las hubiese, en estos momentos no estáis capacitado para rescatar a ninguna. Tenéis que aprender a salvaros vos primero.
Tras la reprimenda, el caballero permaneció en silencio, mientras Merlín continuaba:
-El primer castillo se llama silencio; el segundo conocimiento y el tercero voluntad y osadía. Una vez hayáis entrado en ellos, encontrareis la salida solo cuando hayáis aprendido lo que habéis ido a aprender.
Desde el punto de vista del caballero, esto no parecía tan divertido como rescatar princesas. Además, en aquel momento de su vida, visitar castillos no era lo que más le apetecía.
-Por que no puedo simplemente rodear los castillos?- pregunto malhumorado.
-Si lo hacéis, os extraviareis del sendero y seguramente os perderéis. La única manera de llegar a la cima de la montaña es atravesando los castillos- dijo Merlín firmemente.
El caballero suspiro profundamente mientras contemplaba la empinada y estrecha senda. Desaparecía entre los altos arboles que sobresalían hacia unas nubes bajas. Presintió que este viaje seria mucho más difícil que una cruzada.
Merlín sabia lo que el caballero estaba pensando.
-Si- afirmo, -es una batalla diferente la que tendréis que librar en el sendero de la verdad. La lucha será aprender a amaros.
-Cómo haré eso?- pregunto el caballero.
-Empezaréis por aprender a conoceros- respondió Merlín. -Ésta batalla no se puede ganar con la espada, asi que la tendréis que dejar aquí- la tierna mirada de Merlín descanso en el caballero por un momento. Luego añadió: -Si os encontráis con algo con lo que no podáis lidiar, llamadme, y yo acudiré..
-Queréis decir que podéis aparecer donde quiera que yo me encuentre?
-Cualquier mago que se precie lo puede hacer- replico Merlín. Dicho esto, desapareció.
El caballero quedo asombrado.
-Pero bueno... si ha desaparecido!
Ardilla asintió.
-A veces realmente la hace buena.
-Gastaréis toda vuestra energía hablando- les riño Rebecca.
-Pongámonos en marcha.
El yelmo del caballero emitió un chirrido cuando este asintió. Partieron con Ardilla al frente y, detrás el caballero con Rebecca sobre su hombro. De tanto en tanto, Rebecca volaba en misión exploratoria y volvía para informarles de lo que les esperaba mas adelante.


Después de unas horas, el caballero se derrumbo, exhausto y dolorido. No estaba acostumbrado a viajar sin caballo y con la armadura puesta. Como de todas maneras era casi de noche, Rebecca y Ardilla decidieron parar para dormir.


Rebecca voló entre los arbustos y regreso con algunas bayas, que empujo a través de los orificios de la visera del caballero. Ardilla fue a un arroyo cercano y lleno algunas cascaras de nuez con agua, que el caballero bebió con la pajita que Merlín le había proporcionado. Demasiado agotado como para esperar a que Ardilla le preparara mas nueces, se quedo dormido.


A la mañana siguiente le despertó el sol cayendo sobre sus ojos. La luminosidad le molestaba. Su visera nunca había dejado pasar tanta luz. Mientras intentaba entender este fenómeno, se dio cuenta de que Ardilla y Rebecca le estaban observando, al tiempo que parloteaban y arrullaban con excitación. Hizo un esfuerzo por sentarse y, de repente, se dio cuenta de que podía ver mucho mas que el día anterior, y que podía sentir la fresca brisa en sus mejillas.


Una parte de su visera se había roto y se había caído!
"Cómo habrá sucedido?", Se pregunto.
Ardilla contesto a la pregunta que el no había formulado en voz alta.
-Se ha oxidado y se ha caído.
-Pero, como?- pregunto el caballero.
-Por las lagrimas que derramasteis después de ver la carta en blanco de vuestro hijo- dijo Rebecca.
El caballero medito sobre esto. La pena que había sentido era tan profunda que su armadura no había podido protegerle. Al contrario, sus lagrimas habían comenzado a deshacer el acero que le rodeaba.


-Eso es!- grito. -Las lagrimas de auténticos sentimientos me liberaran de la armadura!
Se puso de pie más rápido de lo que lo había hecho en años.
-Ardilla! Rebecca!- grito -Espabilad! Vamos al sendero de la verdad!
Rebecca y Ardilla estaban tan llenas de alegría con lo que estaba sucediéndole al caballero que no le dijeron que su rima era malisima. Los tres continuaron la ascensión de la montaña. Era un día muy especial para el caballero. Noto las diminutas partículas iluminadas por el sol que flotaban en el aire, filtrándose a través de las ramas de los arboles. Miro con detenimiento las caras de algunos petirrojos y vio que no eran todas iguales. Le comento esto a Rebecca, que dio pequeños saltitos, arrullando alegremente.


-Estáis empezando a ver las diferencias en otras formas de vida porque estáis empezando a ver las diferencias en vuestro interior.
El caballero intento comprender que quería decir Rebecca exactamente. Era demasiado orgulloso para preguntar, pues todavía pensaba que un caballero tenia que ser mas listo que una paloma.
En ese preciso momento, Ardilla, que había ido a explorar, regresaba alborotada.
-El castillo del silencio esta justo detrás de la próxima subida.
Emocionado ante la idea de ver el castillo, el caballero apuro el paso. Llego a la cima del monte sin aliento. Era verdad, el castillo se veía a lo lejos, bloqueando el sendero por completo. El caballero les confeso a Ardilla y Rebecca que estaba decepcionado. Había esperado una estructura más elegante. En lugar de eso, el castillo del silencio parecía uno mas.

Rebecca rió y dijo:
-Cuándo aprendáis a aceptar en lugar de esperar, tendréis menos decepciones.
El caballero asintió ante la sabiduría de estas palabras.
-He pasado casi toda mi vida decepcionándome. Recuerdo que, estando en la cuna, pensaba que era el bebe mas bonito del mundo. Entonces mi niñera me miro y dijo: "Tenéis una cara que solo una madre podría amar". Me sentí decepcionado por ser feo en lugar de hermoso, y me decepciono que la niñera fuera tan poco amable.
-Si realmente os hubierais sentido hermoso, no os hubiera importado lo que ella dijo. No os hubieras sentido decepcionado- explico Ardilla.

Eso tenia sentido para el caballero.
-Estoy empezando a pensar que los animales son mas listos que las personas.
-El hecho de que podáis decir eso os hace tan listo como nosotros- replico Ardilla.
-No creo que todo esto tenga nada que ver con ser listo- dijo Rebecca. -Los animales aceptan y los humanos esperan. Nunca oiréis a un conejo decir "Espero que el sol salga esta mañana para poder ir al lago a jugar". Si el sol no sale, no le estropeara el día al conejo. Es feliz siendo un conejo.
El caballero penso en esto. No recordaba a ninguna persona que fuera feliz simplemente por ser persona.
Al poco rato llegaron a la puerta del enorme castillo. El caballero cogió la llave dorada de su cuello y la introdujo en la cerradura. Y mientras abría la puerta, Rebecca le dijo:
-Nosotras no iremos contigo.
El caballero, que estaba empezando a amar y confiar en los animales, se sintió decepcionado por que no le acompañaran. Estaba a punto de decirlo, cuando se dio cuenta. Estaba esperando otra vez.
Los animales sabían que el caballero dudaba entre entrar o no en el castillo.
-Os podemos mostrar la puerta- dijo Ardilla, -pero tendréis que entrar solo.
Al alejarse volando, Rebecca le llamo alegremente.
-Nos encontraremos al otro lado.

MELODY



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