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General: La Masonería del mediodía a la media
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De: Alcoseri  (Mensaje original) Enviado: 25/04/2022 22:03
Vick Alcoseri
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La Masonería del mediodía a la medianoche
Con frecuencia repetimos fórmulas en masonería , sin siquiera detenernos a considerar su significado , una porque a la mayoría de los Masones no les interesa profundizar en lo Masónico , otra porque se cree que están ahí por el capricho de masones que concibieron eso en Edimburgo Escocia hace más de 400 años , otra más es que muchos masones creen que si tuvo algún significado este ya se perdió y que recuperarlo es imposible e inútil .
Una de estas fórmulas es “Del Mediodía a la Medianoche”, esto seguramente nada tiene que ver con el tiempo al menos no como lo conocemos en el mundo cotidiano , y menos con el tiempo que contamos con nuestros relojes de pulsera , o los que vienen ya en aplicación en los relojes de los celulares.
Es con sorpresa y curiosidad que el nuevo iniciado escuchar fórmulas masónicas como estas constantemente , como el pedido del Venerable Presidente de la Logia de abrir la obra gran obra "desde el mediodía" y luego cerrarla cuando dé justo la medianoche, cuando en realidad la Gran Obra , cronológicamente comienza alrededor de las 9:00 P. M. de la noche y dura apenas 2 horas. Ya luego a los 2 o 3 meses, se vuelve habitual , pero no deja de resonar como esos absurdos , que por serlo te causan comezón en alguna área de la corteza del cerebro , sin que tú te des cuenta, y seguro esta sería una de las razones de esta fórmula, que sería el de sacarte del mundo habitual.
¿Por qué anunciarnos que comienzan al mediodía y se extienden a lo largo de doce horas completas, en total contradicción con nuestros relojes profanos ?
Esta discrepancia con la realidad de los relojes es tal que claramente no puede ser fortuita; el ritual nos envía un mensaje que debemos meditar.
Cuando analizamos los rituales masónicos y todo el contexto masónico, nos damos cuenta que mucho de lo masónico fue sacado de los sueños lucidos , si esos sueños donde nos damos cuenta que estamos dormidos , nos damos cuenta que podemos tener ciertas libertades , estamos conscientes , pero estamos ahí como expectantes , y sentimos el tiempo se maneja de modo diferente, incluso en esos sueños lucidos , vas a ver algún reloj , y este no avanza ni en sus manecillas ni en su segundero, siempre estacionado justo a las 11:59 esta y otras tantas características extrañas que se viven dentro de los sueños lucidos.
Este nuevo comunicado , titulado "del mediodía a la medianoche", es una reflexión sobre este tiempo específico del trabajo masónico, que simbólicamente se desarrolla alegóricamente entre el mediodía y la medianoche, intenta recrear el tiempo sacralizado, el tiempo sin medida cronológica .
El mundo del día y la noche.
Mientras que el tiempo profano de trabajo suele extenderse desde la salida hasta la puesta del sol, el tiempo destinado a las labores del masón está delimitado por el paso del sol por los dos medios meridianos que son en Nadir y el Cenit.
En astronomía, estos marcadores de mediodía-medianoche corresponden al paso del sol en su cenit, es decir en su máxima luz, luego 12 horas después pasa en el nadir, en la oscuridad de la medianoche negra.
La obra del Maestro masón se sitúa así bajo la luz del sol descendente, que apenas después de haber mostrado el máximo de su luz, disminuirá en intensidad para dar paso a las tinieblas, que el pálido reflejo lunar podría ayudar a que no sea tan oscuro .
Sol, oscuridad y luna , luz , aquí hay 4 avenidas que el ritual llama primero a explorar.
El sol es en todas las civilizaciones la imagen vital por excelencia. Es el padre cósmico, el principio activo, que da a luz, fortalece y expande. Proveedor el sol para todos los seres vivos sin excepción, su luz generosa está al alcance de todos. Se da sin contrapartida: es la imagen del amor siempre presente, eterno, que se puede calificar de divino porque, sin él sol , nada existe ni puede existir.
Este amor, renovado en cada amanecer, nos pide que lo propaguemos como él lo hace, sin imponer sus formas, sabiendo sin embargo que las primeras se llaman fraternidad, ayuda mutua y solidaridad.
Este sol simbólico, penetrando en los recovecos del alma, disuelve la duda y, como el fuego al que se refiere, purifica para regenerar. Su irradiación es una fuerza vital que empuja hacia adelante, hacia una nueva vida, libre del pasado y de los impulsos vanos .
Es mediodía, la luz en el cenit está en su máxima intensidad; sus virtudes benéficas en su apogeo. No hay mejor hora para comenzar la gran obra, el momento de crear esa alma purificada, es el momento del corazón bañado en el amor que sus rayos infunden, llevando al deseo de construir una nueva vida en la promesa de una abundante cosecha.
Sin embargo, como demasiado sol quema y seca, su calor debe disminuir para que sea beneficioso. Es precisamente al mediodía cuando el sol comienza a declinar, brillando sin quemar.
Entonces el sol se hunde inexorablemente bajo el horizonte; su luz se extingue, dando paso a las tinieblas que borran la luz del amor que se desearía eternamente presente.
Esta oscuridad en contraste con la plena luz del día es la expresión de la tensión existencial, consecuencia de nuestra libertad de elección entre los opuestos presentes en nosotros.
Para que exista la Luz , debe existir la Oscuridad, no sabríamos qué es la luz del día sin no conociéramos también la experiencia de las sombras de la noche
Esta oscuridad nos cuestiona sobre el sentido de nuestra existencia, sugiriendo que existencia y libertad son términos complementarios. La condición humana está en la posibilidad, la elección de uno mismo; el hombre en el existir se descubre responsable de sí mismo, no siendo sino debiendo ser.
Pero ahora aparece la luna, devolviendo la luz del sol que creíamos que había desaparecido.
La luna, que recibe y refleja (luz solar), simboliza el principio pasivo en contraste con el sol, principio activo por esencia.
En la mayoría de las mitologías y tradiciones aún vigentes, se asocia a la idea de fertilidad, otorgándole una influencia, esplendor si se sabe hacer de ella un aliado, sobre la vegetación, las enfermedades, los animales, etc.
La luna es la matriz en la que se desarrolla el germen. Ella simboliza el proceso secreto de gestación en el misterio del alma. Es la luz interior que indica que todo conocimiento profundo pasa por una comunión espiritual. La luna absorbe el pensamiento discursivo, lógico y lo mezcla con la imaginación, la intuición, la sensibilidad, el matiz, el sueño, la poesía. Es el inconsciente profundo, el tesoro de los orígenes o del pasado. Corresponde al agua, bajo su aspecto purificador que se encuentra en el bautismo o en la iniciación; agua, disolvente universal, que disuelve lo que ha dejado el fuego. La luna, madre nutricia, es la matriz, el crisol de un posible renacimiento.
El mensaje simbólico
Sol y luna, luz y oscuridad van de la mano sin oponerse; sus propias cualidades se suman y se complementan. De esta fusión de los principios activo y pasivo nace lo “andrógino”, una reconciliación armoniosa de las partes masculina y femenina.
Veo también en estas 12 horas de trabajo, delimitadas por el mediodía y la medianoche, la imagen de un año de vida (12 meses), compuesto por una lucha hercúlea (las 12 labores de Hércules ) entre la luz y la oscuridad. Continuando con este simbolismo de los números, todavía puedo ver allí un incentivo para contribuir a la realización de la obra de GADU actuando sobre la materia por el espíritu divino presente en mí.
Todo este simbolismo de noche, día, número, me dice que el tiempo masónico es un tiempo creativo, dedicado a la autoconstrucción. También me recuerda que este tiempo es limitado, que Cronos devora a sus hijos, que la muerte es su fin.
El Tiempo profano y el tiempo masónico
El tiempo de las obras masónicas se opone al tiempo común y corriente , se opone al tiempo social profano, mientras transcurre en el tiempo de los relojes, reflejo del movimiento diurno y anual del cielo. Es a este tiempo común al que se refieren la física, la metafísica, el arte, la literatura, el exoterismo , etc.
¿Cómo encaja el tiempo masónico en este tiempo común? La ruptura natural del tiempo entre pasado, presente y futuro otorga un papel central al presente, un momento puntual entre el pasado y el futuro inmediato. Entre un pasado fijo, inmóvil, sobre el que nada podemos hacer, y un futuro increado, que no ha sucedido, se encuentra el presente. El tiempo masónico es el eterno aquí y ahora, sin pasado ni futuro, el tiempo profano es un intervalo entre un evento y otro.
Pero este es un punto esquivo de la duración porque cuando queremos aprehenderlo se ha vuelto pasado.
¿Cómo asignar entonces una duración a este elusivo? ¿El tiempo tiene una duración o es simplemente una representación conveniente de la mente, "una estructura de receptividad a través de la cual los sentidos pueden ser afectados por los objetos " ? ¿El tiempo no está fuera de nosotros sino dentro de nosotros, producido en y por la interioridad de la conciencia?
“Así, sólo el hombre puede dar duración al instante” . Es en nosotros mismos que damos tiempo al tiempo y así hacemos duradero lo efímero. . También podemos pensar en este duradero, sin contradecirnos, hasta su límite, representado por un presente suspendido, inmóvil, como congelado en un momento absoluto, perpetuamente fijado, sin sucesión, al que llamamos eternidad.
Además, Platón sólo vio en el tiempo la imagen móvil de la eternidad. Este anhelo de duración hace de esta irreversible renovación de un momento evanescente que es el presente un estado de conciencia que forma continuidad con el pasado y el futuro inmediato. Es esta realidad del presente la que abre el campo de acción. Presente y acción, complementarios inseparables, vinculados por Bergson en esta definición: “mi presente es mi actitud frente al futuro inmediato, es mi acción inminente” .
Este vínculo presente-acción implica un futuro cercano, el pensamiento va del futuro al presente, ¡como si retrocediera en el tiempo! El lugar real del tiempo sería el futuro y no el presente.
Esta acción-presente se interpreta como una proyección continua de nuestro pensamiento hacia el futuro, siendo todo acto una configuración del futuro donde el hombre siente que continúa allí.
Es medianoche…
Estas visiones de los tiempos masónicos y comunes me parecen compatibles. En estas dos concepciones, el tiempo es una construcción, capaz de darle un sentido, una justificación. Sin embargo, en la construcción de un tiempo vital, utilitario, de urgencia profana, el simbolismo masónico nos invita a construir el del devenir. Nos enseña que el futuro no es lo que viene hacia mí, traído por la flecha irreversible del tiempo, sino hacia lo que voy.
Mi trabajo está hecho. Al acompañarme con vuestra benévola escucha en esta visita del difícil concepto del tiempo masónico, tengo la impresión de que mis errores, mis aproximaciones y atajos serán corregidos y perdonados como faltas… ¡de juventud!
Mediodía en punto es la traducción al español de la expresión inglesa high noon, que hace referencia al mediodía solar, el momento en que el sol ha alcanzado su cénit. A partir de ese momento empieza lo que los norteamericanos lo denominan afternoon, que equivaldría a la tarde en México.
La idea de Mediodía era diferente hace cientos de años, de cuento la Masonería era operativa. Actualmente en los principales rituales masónicos , tanto anglosajones como en México , el significado masónico del Mediodía en Punto se ha perdido, y se emplea mal y sin saber lo que realmente significa.
V.M.: Hermano Segundo Vigilante, ¿a qué hora comienzan trabajos los Masones ?
S.V.: Al Mediodía en Punto , Venerable Maestro.
V.M.: ¿Qué hora es, Hermano Primer Vigilante?
P.V.: Mediodía en punto, Venerable Maestro
V.M.: Hermano Segundo Vigilante, ¿a qué hora terminan su trabajos los Aprendices (o Compañeros)?
S.V.: A Medianoche, Venerable Maestro.
V.M.: ¿Qué hora es, Hermano Primer Vigilante?
P.V.: Medianoche en punto, Venerable Maestro
(...) el Templo, donde nuestro Maestro (Hiram Abiff) se había retirado para elevar sus oraciones al Altísimo, como era su costumbre habitual a la hora del Mediodía.
Para ver el significado original tenemos que remontarnos a 1730, pues es en Masonry Dissected, de Pritchard, donde encontramos la razón de ser del Mediodía en Punto:
¿Cómo acontenció su muerte (de Hiram Abiff)?
En la construcción del Templo de Salomón él era el Maestro Masón, y al Mediodía en Punto, cuando los obreros iban a descansar, como era su costumbre habitual, él acudió a supervisar los trabajos (...) y al tercer golpe le derribó sin vida a sus pies.
¿Cómo se deshicieron de él?
Lo sacaron por la Puerta Oeste del templo y lo escondieron bajo unos escombros hasta que fuese de nuevo Mediodía en Punto
¿A qué hora fue?
A Medianoche en Punto, cuando los obreros estaba descansando.
Tenemos entonces que el Mediodía y la Medianoche pueden entenderse de dos maneras opuestas: desde el punto de vista operativo, donde los Hermanos comienzan a descansar al mediodía, o bien desde el punto de vista simbólico, donde los Hermanos abren trabajos al Mediodía en Punto y los cesan a Medianoche en Punto. Por otra parte tenemos que plantearnos qué hacía Hiram Abiff (el Centro) a Mediodía en Punto, lo que según Masonry Dissected era supervisar los trabajos y según Emulación era elevar sus oraciones al Altísimo.
Pero aun con todo, lo más enigmático es la frase lo escondieron bajo unos escombros hasta que fuese de nuevo Mediodía en Punto. ¿Qué clase de muerto puede esperar que pueda ser de nuevo Mediodía en Punto?
Estos son dos textos de Walter Leslie Wilmshurst que creo que pueden resultar sumamente esclarecedores a este respecto:
En una parte alejada de nuestro Imperio vive un hombre que es, en el sentido más absoluto, un Maestro Masón. Hace años que se embarcó en la gran búsqueda de la Luz, y tras la necesaria preparación bajo otro Maestro alcanzó la gran experiencia espiritual que cambió toda su naturaleza y le elevó permanentemente de la oscuridad a la Luz. Vale la pena que conozcáis como es la vida diaria de un hombre tal, pues se ajusta literalmente a nuestra herramienta simbólica, la regla de 24 pulgadas, en su empleo de las 24 horas del día. Durante al menos dos horas diarias se retira por completo de todos los asuntos externos, poniendo su puerta a cubierto contra cualquier intrusión mundana, y abre la logia de su alma a las profundidades del centro, entrando en comunión extática e idílica con el Altísimo. Es su Mediodía en punto. Durante otras dos horas del día duerme; ese breve período, junto con un mínimo de comida sencilla, basta para darle descanso y recuperar sus energías corporales, pues su verdadero descanso y sostén proviene de la paz sobrenatural y alimento de vida que le viene de su Centro. Las restantes veinte horas del día las consagra a trabajar incansablemente por el interés de sus compatriotas y en el desarrollo espiritual de aquellos puestos bajo su guía. Podéis estar tentados de pensar que lleva una vida nada práctica recluido en una celda o en el bosque. Al contrario, es un personaje prominente que ha sido nombrado Caballero por su servicio público; es Consejero Real, Secretario de Justicia de una extensa provincia, un intelectual cultivado tanto en inglés como en otras lenguas y autor de importantes libros. He preguntado a funcionarios del Gobierno Británico que trabajaron con él durante años si percibieron algo distinto en él, pero no notaron nada y permanecieron totalmente ciegos al extraordinario poder espiritual y santidad que se hallaba tras su aspecto exterior. Él es uno de aquellos que ha encontrado (y vive de Él) el Centro Divino de su ser - ese punto en la Oscuridad en que el Maestro Masón no puede errar – y que consecuentemente posee una Sabiduría y poderes más allá de la imaginación del mundo profano.
Del mediodía a la medianoche: ¿cuál es el significado de la duración del trabajo en la masonería en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado (AASR)? ¿Por qué se trabaja durante la segunda parte del día?
En una logia simbólica, el trabajo dura desde el mediodía hasta la medianoche. Como tal, el Segundo Vigilante está en el Sur para llamar a los Hermanos a trabajar, y el Primer Vigilante se sitúa en el Oeste para cerrar el trabajo.
Esta amplitud horaria puede resultar sorprendente; uno podría haber imaginado obras que comenzaran al amanecer y terminaran al anochecer…
Como Rito solar, nuestro ritual abre las Obras cuando el astro del día está en su máxima potencia y las continúa hasta su aparente agotamiento.
También podemos comprender que la búsqueda de la Verdad, que es el objeto primordial de la Obra Iniciática, no puede ser practicada con frutos desde la mañana de nuestra vida intelectual. Discernimos juiciosamente sólo al mediodía de nuestra vida cuando, habiendo adquirido el control de nuestras facultades, alcanzamos la madurez del pensamiento. Una vez consagrados a la Gran Obra, no dejaremos de trabajar hasta nuestra medianoche, el final de nuestra estancia terrena.
El mediodía es por lo tanto el momento en que la luz es máxima: es el momento de “plena conciencia”, de máxima apertura, el momento más propicio para la elevación espiritual.
Simbólicamente, el Sur corresponde a la mitad de la vida: es el comienzo del declive físico pero también el comienzo de la sabiduría . Un momento que suena a la espiritualización de nuestro ser.
La primera parte de nuestra vida estuvo marcada por pasiones, impulsos, inconsciencias. Éramos seres no iluminados y no iniciados.
La segunda parte de nuestra vida es una oportunidad para rasgar los velos, para vencer nuestras ilusiones . Caminamos hacia la muerte, pero paradójicamente esta perspectiva puede ayudarnos a superar nuestros prejuicios . Nos despegamos poco a poco de nuestro cuerpo-materia para vislumbrar la verdad .
Tratemos de interpretar la duración del trabajo de "mediodía a medianoche".
Del mediodía a la medianoche: significado.
En la logia simbólica, el tiempo sagrado va desde “el mediodía hasta la medianoche”. Esta expresión evoca ciclos y dualidad , pero también nos invita a ir más allá de esta dualidad.
La dualidad mediodía-medianoche.
El mediodía y la medianoche forman un par de términos opuestos, al igual que el blanco y el negro, el sol y la luna, el día y la noche, el interior y el exterior, el yin y el yang , o incluso la luz y la materia.
Sin embargo, estas oposiciones no deben verse como irreconciliables, sino complementarias y fructíferas. Porque todo declive tiene una oportunidad, todo crecimiento tiene un riesgo: es la ley de los ciclos.
El ciclo de la luz promete un eterno retorno: la noche promete el día, la preocupación se desvanece en favor de la esperanza .
Al trabajar bajo la luz que se desvanece, nos preparamos para encontrar la oscuridad, el exterior, el mundo profano , pero también los oscuros rincones de nosotros mismos.
Se tratará entonces de hacer revivir la luz antes recibida de otro modo:
Que la luz que iluminó nuestros trabajos siga brillando en nosotros para que podamos continuar fuera la obra comenzada en el Templo...
Así, la luz sigue brillando, pero de otra forma: ahora es la de la luna , que simboliza el reflejo, sumergirse en uno mismo.
Recuerda, el día no existiría sin la noche , el trabajo no podría realizarse sin el descanso, el espíritu no podría existir sin la materia. El masón busca la luz porque sabe que vive en la oscuridad. Y accede a volver a la oscuridad porque sabe que lleva la luz, muy dentro de sí.
El interior y el exterior.
En realidad, la disminución de la luz durante el trabajo es solo aparente. Porque la luz del sol ha sido absorbida, interiorizada por los masones en logia.
Cuando las velas se apagan y nos separamos, está oscuro. Pero la luz sigue brillando dentro de nosotros, más poderosa que nunca.
Por lo tanto, nuestros conjuntos están limitados por dos óptimos, dos picos:
El mediodía marca la máxima apertura de corazón y mente: vacíos y transparentes, estamos listos para recibir , para ver y para oír,
La medianoche marca una máxima apertura al exterior: llenos de la luz del conocimiento , estamos dispuestos a dar.
Hay que recibir para dar, y dar para recibir: “desde el mediodía hasta la medianoche” es el signo de un soplo que simboliza la vida a la vez que el vínculo que debe unirnos a los demás, a todos los demás.
Desde el mediodía hasta la medianoche y la regla.
La regla de las 24 divisiones evoca las 24 horas del día, que se subdividen en 12 horas de tiempo sagrado y 12 horas de tiempo profano.
La regla y sus graduaciones también pueden verse como una escalera que permite el ascenso espiritual:
en la logia, la luz del sol declina para convertirse en luz interior,
afuera, el masón devuelve al mundo la luz adquirida: se vacía de lo aprendido, y espera un nuevo “mediodía” para recargar sus baterías espirituales.
Otros paralelos simbólicos.
tenga en cuenta el paralelo obvio entre la duración simbólica del trabajo en la logia y los dos solsticios de invierno y verano, el primero asociado con Juan el evangelista y el segundo con Juan el Bautista ( lea nuestro artículo dedicado ), finalmente, la medianoche se puede asociar con la columna B , la columna del aprendiz que simboliza la introspección, mientras que el mediodía se puede asociar con la columna J , la columna del compañero que simboliza el ser completo y realizado.
Los trabajos del Mediodía a la Medianoche representan la actividad colectiva de los hermanos en la Logia.
Lo que caracteriza a estos trabajos y los distingue de las reuniones y asambleas profanas es el ceremonial especial según el cual se desenvuelven y, particularmente, se abren y se cierran, ceremonial cuya peculiar nota distintiva es el orden, manifestándose en ese ritmo constante que favorece la continuidad de los ya realizados.
Tanto la apertura como el cierre de los trabajos se verifica en horas convencionales y simbólicas, sobre las cuales el Ven.·.M.·. se informa cerca del Pr.·.Vig.·.. En la mayoría de los rituales actualmente en uso, estas horas son del mediodía a la medianoche para los tres grados simbólicos, significando el mediodía (la hora en que el sol se halla en el cenit, en la plenitud de su poder luminoso y calorífico) la madurez espiritual necesaria para ser masón, y la medianoche (en la que la luz del día ha desaparecido por completo por hallarse el sol en el nadir), el momento en el que ya no es posible actuar eficazmente en los mismos.
Sin embargo, en nuestra opinión es más razonable y más conforme a las antiguas tradiciones masónicas que los trabajos se abran y cierren en horas diferentes para los distintos grados (que representan diferentes épocas o etapas de evolución) y que, particularmente para el grado de aprendiz, los trabajos se abran a la salida del sol (es decir, aquél período de la vida en el cual la luz espiritual se manifiesta primero en la conciencia) y se cierren al mediodía (o sea en la hora en la que la plenitud de la luz permite el paso a una cámara o grado superior). También desde el punto de vista del simbolismo material, estas horas son las más apropiadas para el trabajo especial del aprendiz (desbastar la piedra bruta, acercándola a una forma en relación con su destino), mientras las horas sucesivas pueden ser útilmente aprovechadas por otros obreros que completen el trabajo de los primeros, llevando las piedras y disponiéndolas oportunamente en el edificio que se está construyendo, para cuyo objeto fueron labradas. El reconocimiento de la hora debe acompañarse de la edad, que tiene su valor equivalente, representando aquella época o estado en la evolución individual en que es posible tomar parte en los trabajos masónicos, es decir, obrar en armonía con la Ley y el Principio Constructivo del Universo.
Los tres años del aprendiz significan, en la evolución individual, el paso en las tres grandes etapas evolutivas representadas por los tres reinos de la naturaleza: mineral, vegetal y animal, en los cuales se desarrolla progresivamente aquella individualidad que en el estado humano aparece en su perfección, como autoconciencia, con las cualidades que la acompañan: el pensamiento consciente, el juicio y la libre voluntad.
No debemos descuidar el particular de que el Ven.·.M.·. se informa precisamente cerca del Prim.·. Vig.·. respecto de la hora como de la edad. Por medio de estas preguntas, el primero no sólo se asegura de la calidad masónica de la persona con quien habla, que constituye la primera condición para que los trabajos se verifiquen, sino que hace evidente la necesidad (o segunda condición) de que el tiempo, que representa el momento evolutivo y las circunstancias externas, sea además oportuno y favorable. La actividad masónica necesita tiempo y condiciones especialmente adaptadas; necesita que la responsabilidad del ambiente haga fecunda y próspera la labor que queremos emprender. Cuando ésta no lo sea, la pregunta quedará sin contestación, y habrá que esperar hasta que llegue la hora.
En otras palabras, permaneciendo dentro de nuestro corazón tenazmente fieles a nuestros ideales, proyectos y aspiraciones, así como a los esfuerzos que hayamos emprendido, hemos de saber esperar la hora con Fe inmutable: el tiempo no puede dejar de hacernos justicia y recompensará infaliblemente nuestra perseverancia.
Alcoseri
2 comentarios
Eduardo G Moreno
Gracias Q:.H:.
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