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General: La Secreta Historia de la Nueva Atlántida
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| From: Alcoseri (Original message) |
Sent: 04/10/2012 00:09 |
La Secreta Historia de la Nueva Atlántida Se cuentan historias de cuando en cuando en las Logias masónicas de unas extrañas pero verídicas historias sobre la Isla de la Nueva Atlántida, y una de estas Historias es sobre un masón español llamado Antonio Alcalá Galiano, que tras pertenecer a la masonería por años, un día por casualidad en un mercado de su ciudad, se topó en un inusual puesto de libros viejos, así como un imán que lo atrajese se topa con un extraño y antiquísimo libro el cual en su portada estaba el símbolo de la escuadra y el compás, símbolo que le atrajo , ojeando el libro se dio cuenta que estaba escrito en castellano antiguo pero legible, pero lo que más le sorprendió fue que estaba datado con la fecha de 592,, y en la primera pagina podía alcanzarse a leer puño y letra “A ti mi amigo Sir Francis Bacon” y el título del libro era “Viaje de Don Abraham Ortelius a la Isla de la Nueva Atlántida” inmediatamente lo compró a un muy alto precio; y se dijo para si esto vale la pena. Leyéndolo, se dio cuenta de que por ningún lado aparecía la palabra masonería, pero sí que daba cuenta de una Sociedad Secreta poseedora de altos conocimientos ahora olvidados, lo que más le impresionó era que el libro contenía mapas o cartografías muy detalladas. Pero, el Q:.H:. Alcalá entre mas leía mas paralelismo encontraba entre la Masonería y esa antiquísima sociedad secreta descrita en el Libro, así que un día reunió recursos y decidió ir en busca de la Mítica Isla de la Nueva Atlántida, que justo estaría frente a las costas del Perú. El joven Alcalá de hecho nunca había sentido mucha estima por la aventura, pero siguió una corazonada, así fue que se embarcó en busca de esa sociedad secreta tan parecida a la masonería. Tomando el mapa se fue en busca de la Isla y llegando por fin a ella, dio órdenes que simplemente lo llevasen ahí con sus expedicioncitas, siendo diez compañeros, los dejaron en lugar indicado en la playa, un lugar marcado por un alto monolito, tal cual lo marcaba el Mapa, así sus jóvenes auxiliares le acompañaron, ya desembarcados y penetrando todos en un camino adoquinado que penetraba en una jungla más y más profundamente, aguardando temerosos a lo que sus destinos deparara. Tras una hora y media, el Hermano masón Alcalá se encontró en una ciudad en medio de esa isla del Pacifico llana de hermosas casas y abundantes árboles frutales, sembradíos de maíz y papa. Antes pudiesen descubrir algo más, fueron capturados por una banda de monos y llevados a un gran palacio fortificado con barrotes de madera, donde fueron divididos y encerrados en unas sucias mazmorras entre cerdos pestilentes. Pasaron unas horas, cuando les traían alimentos y los sacaban a la luz del día, a través de los barrotes de madera se dio cuenta que aquel reino estaba completamente poblado y gobernado por simios parecidos a los que los habían capturado. Los simios altos, fuertes y erguidos, caminaban de forma elegantes y se comunicaban entre sí con sonidos guturales y señas, de cuando en cuando veía pasar volando lo que para el eran barcos voladores, lo cual le impresiono mucho. Comerciaban los simios, labraban parcelas, conversaban mucho, incluso leían. Sin embargo para un español de la aristocracia como lo era Nuestro Hermano Alcalá, le parecía que ciertos hábitos le resultaran espantosos pues algunos simios no llevaban ropas y paseaban así a la vista de todos, y no tenían una forma propiamente elegante para comer. Alcalá era incapaz de comunicarse con ellos, a más de unas cuantas señas, para él sus voces eran solo gruñidos, carcajadas y raros gemidos. Pronto descubrió que entre los simios había otros seres humanos algunos libres y otros cautivos como ellos, pero los libres parecían esclavizados por los simios. Intentó comunicarse con los esclavos humanos para que le ayudarán pero no le hicieron el menor caso, pensó claro, estos desdichados deben haber llegado a esta isla por alguna razón y fueron capturados. Pasaron así 0 largos días y de pronto fue entrevistado por un Simio que sabía hablar perfecto español, iba acompañado de otros simios aparentemente subalternos; y le dijo: Señor Antonio Alcalá, Mi nombre es Semiramis Orión y soy ministro de defensa de esta parte del imperio y usted está detenido por habernos invadido junto con sus compañeros, ya hemos confiscado su embarcación y capturado a su tripulación. Tiene usted que decirnos algo Señor Antonio Alcalá, dijo sí, mire Su Excelencia Don Semiramis Orión y le contó toda la historia, Orión estaba sorprendido de la historia y sobre todo del Libro descrito, llegaron al punto donde describe a la Sociedad Secreta diciéndole como se parecía a sociedad secreta masónica, vaya se de la Masonería y de sus afinidades con nuestra Sociedad Secreta de la Bruma, pero, es usted masón señor Antonio Alcalá, y respondió que sí, ¿sólo usted o también sus compañeros de viaje? Solamente yo Su Excelencia, haciendo gestos a sus compañeros el Simio Orión dio órdenes de liberar de la Mazmorra a Antonio Alcalá, y le dijo: usted sigue detenido pero por ser masón, lo llevaremos a un lugar infinitamente más cómodo, así hasta que se aclaren las cosas, y mis compañeros de viaje preguntó Antonio Alcalá, ah por ellos no se preocupe mañana serán trasladados a otra isla del Imperio, donde serán reeducados y dejaran de ser incivilizados. Así el Hermano Masón Antonio Alcalá fue alojado en una casa muy acogedora pero no se le permitía salir pues había guardias custodiándolo, al día siguiente, escucho una clara voz femenina tras la puerta de alado, y le dijo: Mi nombre es Odinaly que quiere decir Luz del Día me han contado de ti Antonio Alcalá, y me interesa saber de usted, pero Alcalá pensó para sí que esa era la voz de una espía que pretendía interrogarlo, y así día tras día durante un mes hubo una calurosa y afectiva conversación, la voz femenina era dulce y melodiosa, y Antonio Alcalá comenzó a sentir amor por ella, pero pensaba y si es una mujer simio, pero se decía bueno no importa, su compañía es dulce y confortante. La voz así tenía una forma fraternal, cariñosa, pero extraña y compulsiva belleza, y, sin haber visto a la propietaria de esa voz; su mente se confundía, y le daba pena preguntarle si era humana o simia. Antonio Alcalá sabía ella podía verlo, y un día , le dijo la joven mujer, soy una princesa de este Reino, soy joven y soltera, y me gustaría casarme contigo - Antonio Alcalá desesperado de su situación y temiendo morir si no aceptaba, sin pensarlo más, y reparando en su libertad y profundo amor por ella accedió. – Si, por supuesto que me casaré contigo amada Luz del Día. Al día siguiente una comitiva de fuertes simios sacaron al hermano Antonio Alcalá de su cautiverio, lo vistieron de gala, lo perfumaron y lo pusieron bonito. Allí observó a una mujer completamente cubierta por un velo color turquesa, sentada en los profundos cojines negros de terciopelo, rodeada de simios, humanos y algo que le causo escalofríos fue ver a gentes reptiloides humanos si, pero con rasgos propios de un reptil y ellos parecían ser quienes daban las ordenes a todos, digamos una casta superior a los demás. En esto se presenta Orión el cual saluda a Antonio Alcalá afectuosamente, y le dice: - Francmasón Antonio Alcalá, gracias a ti el Imperio de la Nueva Atlántida, ha decidido hacer nuestro Imperio invisible a los ojos de Ustedes los Humanos, cada día sabemos vendrán más humanos y no todos son buenos, ya no habrá más contacto directo entre ustedes y nosotros, claro de cuando en cuando nos verán y los veremos pero, automáticamente se activaran mecanismos psíquicos y no pasará de eso, de un encuentro casual. Antonio Alcalá, mi español hermano te noto nervioso, la verdad eres afortunado te casaras con la Princesa Odinaly (Luz del Día), su padre es el Ser más poderoso del Mundo, ya lo creo dijo Antonio Alcalá seguro su Padre es Lucifer, Orión comenzó a reír dándole palmadas a Alcalá, y seguro seré luego de la boda y de la cúpula la cena de la Princesa, No eso no, mi hermano Antonio Alcalá, antes que tu han venido otros como Sir Francis Bacon, luego de un tiempo, regresaron a su país natal y cambiaron el rostro de tu civilización. Pero, qué interés pude tener una princesa en alguien como yo. - dijo Antonio Alcalá, a lo que Orión contestó riendo a en eso del amor no lo sé. Francmasón Antonio Alcalá, volverás a tu civilización a enseñarles , quizá pronto , quizá en unos siglos más – finalizó así la conversación el Simio Orión. Antonio Alcalá volvió a la ceremonia, el velo de la novia fue apartado de modo que el hermano masón Antonio Alcalá pudiese ver a la novia por vez primera. Él miró a la dueña de la voz melodiosa y vio ¡una mujer reptil !, bella sí, pero su piel era como de serpiente, su cuerpo era bello, y sus rasgos exquisitamente bellos, su cabello negro ondulante y brillante, el sintió más amor por ella, que antes, incluso Antonio Alcalá esperaba ya esto y no le importó, al contrario le pareció más bella que cualquier mujer humana. Antonio Alcalá el hermano Masón olvidando todo dio un paso hacia ella y la abrazó y la beso, la paciencia de todos estos días de reflexión me han provocado un cambio radical- se dijo a sí mismo. Pensando esto firmó el acta de matrimonio y la beso y todos aplaudían. Así finaliza la primera parte de esta historia extraordinaria, la cual claro tiene otros episodios, los cuales serán revelados algún día.
Fraternalmente Vicente Alcoseri Moderador del Foro Secreto Masónico
http://groups.google.com/group/secreto-masonico
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TODO EL ARTE GOTICO FRANC MASONICO TIENE NEXO GRIALICO. GOTICO= GODO = GOD = DOG = PERRO = LOBO = CHACAL
Pueblo godo
De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ubicación de la región de Götaland en Suecia.
Los godos eran uno de los grupos pertenecientes a los pueblos germánicos orientales y una de las muchas tribus del otro lado de la frontera oriental a las que los romanos llamaban bárbaras o germánicas. Probablemente su origen esté en Götaland, lo que es hoy el sur de Suecia, aunque para algunos autores su origen es báltico, pero no de la península escandinava. Eran uno de los pueblos germánicos originarios de Escandinavia que al expandirse por media Europa amenazaron el poder del Imperio romano. Durante el siglo III se dividieron en dos tribus independientes: los greutungos y los tervingios. Ambas mantuvieron contactos y alianzas puntuales. Se han encontrado muchos restos de los godos en la actual Polonia, donde permanecieron durante siglos[1] y llegarían hasta las llanuras de Ucrania.
En el siglo III, tras haber partido desde su lugar de origen al sur de la actual Suecia, los godos avanzaron hacia el Sur, siguiendo el curso del Vístula para luego penetrar por las llanuras danubianas hasta las orillas septentrionales del mar Negro.
En su larga migración, dejaron tras de sí a numerosos pueblos afines (los esciros y los gépidos en el Vístula, los hérulos y los rugios en Pomerania, los burgundios en la cuenca alta del Elba y los vándalos en la desembocadura del mismo río). Los godos poseían una fuerte organización dinástica que les permitió adquirir una capacidad de choque y una penetración mayor que las demás tribus germánicas, invadieron Dacia y se asentaron en ella por un periodo aún no establecido exactamente por las fuentes godas (dado que eran una tribu semierudita) a pesar de haber sido derrotados en el 214 por el Emperador Caracalla.
Contacto con el Imperio romano[editar]
El contacto con el Imperio romano prontamente introdujo cierta civilización en las tribus góticas, y fueron reclutados para luchar con los romanos en las Guerras romano-sasánidas. Sin embargo, la presión hostil en los confines del imperio se hizo cada vez más fuerte, siendo una de sus causas el explosivo aumento poblacional de los bárbaros y el simultáneo ocaso de la capacidad militar del imperio. En el año 251, los godos encabezados por Cniva vencieron y asesinaron al emperador Decio en la batalla de Attrio. Al mismo tiempo comenzaron con la invasión de los Balcanes hacia Bizancio, por una parte, y la de Italia y Panonia, por otra. Contra ellos lucharon los emperadores Claudio II (llamado El Gótico) y Aureliano. Y cuando los romanos abandonaron Dacia hacia 270, los godos emprendieron la ocupación del territorio hacia 300. Y ya en esa época, en 291, está documentada por primera vez la división de los godos en dos grupos.[2] Los tervingios aparecen establecidos al oeste del Dniéster y los greutungos al este.[3] Más adelante se aliaron con Constantino II y se convirtieron al cristianismo por obra del obispo Ulfilas, que tradujo la Biblia a su lengua.
Las guerras entabladas entre los emperadores romanos y los gobernantes godos a lo largo de casi un siglo devastaron la región de los Balcanes y los territorios del noreste del Mediterráneo. Otras tribus se unieron a los godos y bajo el gran rey Hermanarico establecieron en el siglo IV (350) un reino que se extendía desde el mar Báltico hasta el mar Negro, teniendo como súbditos a eslavos, ugrofineses e iranios.
Los reinos godos en el Imperio romano[editar]
Hacia el 370, los hunos arrasaron el vasto reino greutungo del rey Hermanarico, y los tervingios cruzaron el Danubio y entraron como refugiados en el Imperio. En el año 378 derrotaron y dieron muerte en la Batalla de Adrianópolis, al emperador romano Valente, pudiendo obtener así un tributo por una paz que sería sólo temporal.
La fuerzas visigodas dirigidas por Alarico I iniciaron a partir del año 395 una expedición hacia la península Itálica que llegó a Roma en el 410. El emperador Honorio concedió a los visigodos la región de Aquitania, desde donde los visigodos derrotó a los vándalos y conquistaron la mayor parte de la Península Ibérica hacia 475, fundando a partir de estos hechos, un reino que terminaría desapareciendo por la invasión y ocupación islámica en el año 711.
Por su parte, los ostrogodos de Teodomiro se sacudieron del poder huno tras la Batalla de Nedao en 454. A petición del emperador Zenón, Teodorico el Grande conquistó toda Italia a partir de 488. El reino ostrogodo persistió hasta 553 bajo Teya, cuando Italia volvió brevemente a control bizantino hasta la invasión de los lombardos en el 568.
Con el hundimiento de los reinos, los godos desaparecieron de la historia, habiendo asimilado rápida y totalmente a la civilización romana. La rama que más tiempo perduró fue la de los godos de Crimea, los cuales perdieron su independencia en el año 1475 frente a los turcos, en tanto su lengua, aún viva en parte del siglo XVI, no parece haberse extinguido hasta el siglo XVIII.
Sociedad y economía visigoda[editar]
Cuando tuvieron los primeros contactos con el Imperio romano, los godos se dieron al pillaje dentro de sus tierras. Cuando se instalaron en Dacia, se dedicaron a la extracción de recursos minerales que luego comercializaban con los romanos.
Con el establecimiento en la provincia romana de Dacia, se produce un profundo cambio en la estructura económica y social de los godos. En un principio se trataba de un pueblo seminómada en donde todos los hombres eran libres y tenían los mismos derechos ante sus caudillos, siendo todos guerreros en potencia, para luego pasar a ser una sociedad dedicada a la actividad agrícola y en menor escala ganadera. Nace así una fuerza de campesinos libres que no deben guerrear y otra casta que estaba conformada por guerreros profesionales que se entregaban de lleno a la preparación militar.
Surge también una aristocracia que se dedica a acumular grandes riquezas obtenidas mayoritariamente del comercio con el Imperio romano. Este cambio social y económico de convertirse en una nación agrícola, conlleva a que las aspiraciones militares de los godos sean la conquista de tierras fértiles donde poder asentarse y desarrollar la actividad mayoritaria. En todo el territorio conquistado se produce este poderoso fenómeno, pero se muestra una acentuación en comarcas visigodas, pues limitaban con el Imperio, por un lado, y con los ostrogodos, por el otro, mientras que estos últimos poseían la retaguardia desprotegida ante invasiones hunas y de otros grupos bárbaros.
Cabe destacar que los godos absorbieron con facilidad innovaciones tecnológicas, como el estribo, el arco, la equitación y nuevas tácticas militares basadas principalmente en la caballería armada con arco y flecha. Con estos avances y la riqueza obtenida del comercio con los romanos, los godos se convierten prontamente en una gran potencia que se encuentra por encima de otros pueblos germánicos. Esto hace que se transformen en un problema para el Imperio romano.
Este desarrollo económico (y también el desarrollo militar) produjo preocupación dentro de los límites imperiales, por lo que Aureliano se decidió a proclamar el Deus et dominus natus, reconociendo así a la nación goda asentada en Dacia, en el año 270. De esta forma, los romanos reconocían a los godos como una nación amiga y vecina, a pesar de que las incursiones al otro lado del Danubio proseguían sin importar lo que se estipulara en los tratados. Con el Deus et dominus natus se intentó pacificar a los godos, haciéndoles creer que eran gratos y necesarios para el Imperio; como bien se sabe, los romanos siempre fueron buenos diplomáticos.
El idioma gótico es una de las más antiguas de las lenguas germánicas. Se han encontrado escritos de leyendas populares de la Edad Media y algunos estudiosos afirman que el idioma se habló hasta el siglo XVI, cuando se extinguió definitivamente.
El idioma gótico es una lengua germánica extinta, que, con la lengua de los burgundios, vándalos, hérulos y rugenos, constituía el grupo germánico oriental. A diferencia de las últimas, de las cuales sólo se conocen algunos nombres propios y algunos sustantivos, el gótico es conocido por fragmentos que se conservan de la traducción de la Biblia, efectuada por Ulfilas, que convirtió y evangelizó a los godos. Estos, asentados al principio al norte del Danubio, fueron conducidos por el mencionado obispo en el año 348 al otro lado del río, cerca de Nicópolis, para que pudiesen escapar de las persecuciones anticristianas decretadas por Atanarico.
La obra de Ulfilas fue de gran importancia. No sólo era gran conocedor de su propia lengua, sino también del latín y griego. Se vio en la necesidad de trasladar los conceptos, los hechos culturales y los objetos de la civilización grecorromana a una lengua alejada de todo ello, debido a las características culturales del pueblo que la hablaba y carente también, si se exceptúan las inscripciones rúnicas germánicas, de cualquier tradición literaria. Por lo tanto, Ulfilas tuvo que crear primeramente un alfabeto proveniente del griego, pero con rasgos latinos y rúnicos, y solucionar a continuación los complicados problemas relacionados con la semántica. Aún con la limitación de tratarse de una lengua de una sola persona y resultado de una traducción, es la primera lengua germánica documentada. Además la lengua gótica posee ciertos trazos de conservación -ausente o en vías de desaparición en otras lenguas germánicas- que colocan a este idioma histórico bastante cerca de aquella abstracción científica que constituye el germánico común.
Sentido moderno del término «godo»[editar]
El recuerdo del pueblo godo se ha mantenido en la cultura popular española a lo largo de los siglos asociado a la nobleza antigua, dando lugar a expresiones como «hacerse los godos» o «ser godo».[4] Con el tiempo, el adjetivo «godo» ha adquirido varias acepciones, generalmente despectivas:
- en las Islas Canarias es habitual el uso del término «godo» para referirse a los españoles peninsulares e insulares (islas Baleares);[4]
- durante las guerras de independencia hispanoamericanas los partidarios de la independencia llamaban despectivamente «godos» a los españoles y a los criollos realistas;
- a consecuencia de lo anterior, en algunas partes de América, como Ecuador y Bolivia, se sigue llamando «godos» o «chapetones» a los españoles; y en otras, como Venezuela y Colombia, se denomina así a los miembros de los partidos conservadores de Venezuela y de Colombia y, por extensión, a sus miembros.[4]
Véase también[editar]
http://es.wikipedia.org/wiki/Pueblo_godo
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