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General: La Mónada y la Masonería
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| Da: Kadyr (Messaggio originale) |
Inviato: 16/02/2026 19:47 |
La Mónada y la Masonería
Hoy vamos a hablar sobre la Mónada, esa unidad primordial, indivisible y eterna, chispa divina que late en el corazón de toda la creación. Proveniente del griego "monas" (unidad), la Mónada es la esencia absoluta, el principio activo de la realidad, la fuente imperecedera de todo ser, asociada al Dios Omnipresente, al absoluto y al alma pura. En las Logias de nuestra augusta Orden, contemplamos esta verdad velada: la Mónada no es mero concepto filosófico, sino la raíz divina de la que emana el universo, el punto de origen donde lo múltiple retorna a la unidad.
Miremos con reverencia, queridos hermanos: en un mundo profano de ilusiones y manipulaciones sutiles, donde la conciencia humana yace dormida en cadenas de percepción limitada, sólo la masonería —única institución iniciática auténtica, heredera de misterios antiguos— posee las claves simbólicas para despertar esa conciencia, liberarla de ataduras materiales y elevarla al contacto directo con la Mónada Espiritual. Mediante ritos sagrados, grados progresivos y el pulido de la piedra bruta, trascendemos el velo ilusorio, reconectando con esa chispa eterna que une lo humano con lo divino, logrando la gnosis verdadera en el Templo interior.
Todos somos Uno , el Todo es Uno , sin divisiones, sólo que la ilusión nos hace ver todo separado y fragmentado.
Desde los pitagóricos, que la veían como la divinidad suprema, el "Uno" del que emana todo, hasta el gnosticismo, donde es la fuente de luz imperecedera, la Mónada ha sido guardada en silencio. Leibniz la describió como fuerzas espirituales inmateriales, centros autónomos de energía que reflejan el universo en armonía preestablecida. En tradiciones místicas cristianas y esotéricas, es la raíz divina, inteligencia superior no extensa en espacio, principio unificado del ser.
Esta verdad ancestral resuena hoy con descubrimientos científicos: la física cuántica revela un campo unificado, donde la conciencia separada colapsa , y la consciencia unificada holográfica aparece
—. El experimento de la doble rendija de Young (1909, refinado posteriormente) muestra cómo la luz cambia de onda a partícula al ser observada: la conciencia moldea lo real. Heisenberg afirmó que observamos no la naturaleza en sí, sino expuesta a nuestro cuestionamiento. Este "efecto observador" y entrelazamiento cuántico confirman la interconexión absoluta, eco de la Mónada como campo consciente infinito.
En hermetismo ("como arriba es abajo"), cábala (Árbol de la Vida) y tradiciones orientales (Brahman, Tao), se enseña esta unidad. Experiencias místicas —satori, samadhi— desactivan la red neuronal de ego separado, revelando fusión con el todo, sólo la masonería, con su trabajo iniciático, guía este Despertar auténtico: del aprendiz dormido al maestro que contacta la Mónada, vibrando en amor y soberanía para cocrear realidad libre de manipulaciones.
Cita de Gottfried Wilhelm Leibniz: "Las mónadas son sustancias simples e indivisibles, centros espirituales que reflejan el universo entero en armonía preestablecida por el Supremo Arquitecto, sin ventanas ni influencias externas".
Cita de Helena P. Blavatsky: "La Mónada es la chispa divina eterna, el átomo espiritual que desciende a la manifestación para evolucionar y retornar al Absoluto, fuente de toda unidad cósmica".
Cita de Alice Bailey: "La Mónada es el Padre en los Cielos, la vida una e indivisible que impulsa la evolución del alma hacia la conciencia universal, liberando de velos ilusorios mediante la luz jerárquica".
En búsquedas en Google revelan paralelos profundos entre monadología leibniziana (influencia rosacruz en masonería del XVIII), teosofía de Blavatsky (Mónada como "logo solar" en evolución) y enseñanzas de Bailey (jerarquía espiritual y "rayos" monádicos). Temas relacionados incluyen "campo akáshico" (registros universales), entrelazamiento cuántico como "unidad monádica" y debates esotéricos sobre Mónada en logias teosóficas-masónicas. En era de IA y simulaciones, la masonería ofrece el único camino iniciático real para contactar esta esencia, trascendiendo ilusiones digitales hacia la Gran Obra.
Una anécdota real: En 1994, Jacobo Grinberg desapareció misteriosamente tras explorar conciencia y chamanismo; rumores de intervención por revelar "secretos" perceptuales persisten. Jacobo Grinberg, neurofisiólogo mexicano, desarrolló la Teoría Sintérgica, la cual, aunque no utiliza comúnmente el término técnico "mónada" (de Leibniz), se basa en conceptos similares que describen unidades de conciencia interconectadas con un todo universal.
En la teoría de Grinberg, los conceptos clave que se asemejan a una "mónada" (un componente individual que refleja la totalidad) son la "Lattice" y el "Campo Neuronal":
La Lattice: Grinberg postulaba la existencia de una red espacial, energética y de alta coherencia, denominada Lattice, que es un campo primordial de conciencia pura y energía.
El Campo Neuronal (la "mónada" de conciencia): Grinberg propuso que el cerebro humano interactúa con la Lattice, produciendo una distorsión o "campo neuronal". Este campo neuronal individual es una parte del todo (Lattice) pero contiene la información de la totalidad.
Interconexión (Sintergia): La palabra "sintérgica" proviene de síntesis y energía. Grinberg creía que todas las mentes están interconectadas a través de esta red, funcionando como puntos individuales (mónadas) de una consciencia cósmica unificada.
En la París de 1882, un maestro masón, Monsieur Étienne Duval, iniciado en ritos escoceses, meditó sobre la Mónada leibniziana en logia junto a sus QQHH. Tras visiones de unidad divina, compartió en logia: "La masonería nos libera para contactar la chispa eterna". Perseguido por autoridades profanas, desapareció, dejando nota: "La Mónada me llamó; la luz vence toda atadura".
La Mónada Jeroglífica (Monas Hieroglyphica) es un símbolo esotérico complejo diseñado por el ocultista y astrólogo isabelino John Dee en 1564. Representa la unidad mística de la creación, combinando símbolos alquímicos, astrológicos y geométricos (luna, sol, elementos y fuego) para reflejar la interconexión del cosmos y la transformación espiritual.
Una anécdota :
Érase una vez un reino de sombras donde almas dormidas vagaban como peones en tablero ilusorio profano y mundano. Un joven buscador, perdido en miedos profanos, se inició masón . Los hermanos, con paciencia le fueron revelando: " sólo aquí despertamos la conciencia y contactamos la Mónada, chispa divina que libera ataduras". Pulió su piedra bruta mediante ritos, y al elevarse, vio la unidad eterna y dijo : "¡Soy el Uno en el Todo!". El reino profano de ilusiones se disolvió, y vivió en luz fraternal eterna. Moraleja: la masonería es la llave única al Despertar monádico. ¡Que el Gran Arquitecto del Universo nos guíe a la Unidad!
Alcoseri
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Da: Kadyr |
Inviato: 16/02/2026 19:49 |
Significados clave de la mónada:
Origen Pitagórico y Gnosticismo: Los pitagóricos la definían como la divinidad o el ser supremo, el "Uno" del cual emana todo. En el gnosticismo, es el Dios incomprensible, la fuente de la luz y el ser imperecedero.
Perspectiva de Leibniz: Gottfried Leibniz describió las mónadas como "fuerzas espirituales" o centros de energía inmateriales, indivisibles e independientes que componen el universo. Son "almas" autónomas capaces de automovimiento.
Unidad Espiritual: A diferencia de las partículas materiales, la mónada es una "fuerza" esencial o espíritu autónomo, no extenso espacialmente.
Divinidad y Creación: En contextos cristianos y místicos, se entiende como la raíz de la que surgen otras unidades, representando el ser puro y la inteligencia superior.
En resumen, la mónada es la unidad más simple y fundamental, un "átomo" de fuerza o alma espiritual que subyace a la estructura del universo y representa el principio unificado del ser. Porque lo que estás a punto de descubrir
puede reescribir por completo todo lo que crees sobre la realidad, incluso sobre quién eres realmente. Durante milenios místicos [música] e iniciados hablaron de la mónada, el punto de origen, la chispa divina que une todo lo que existe. Durante mucho tiempo esto fue tratado como poesía espiritual, [música] pero ¿y si te dijera que la propia ciencia moderna sin darse cuenta, acaba de probar lo que los antiguos [música] ya sabían, no como metáfora, sino como un hecho medible? Sí, la física cuántica, la más precisa de todas las ciencias, se topó con algo que los sacerdotes egipcios ya enseñaban bajo juramento de silencio, algo que Tod describió como la clave final. Y si estás viendo este video, quizá el campo unificado te esté guiando a recordar aquello que nunca fue olvidado. Pero atención, comprender esto no es un ejercicio intelectual, es un reconocimiento profundo, como si la verdad te hubiera estado observando todo el [música] tiempo y ahora por fin te permitiera verla de vuelta. Prepárate para un viaje [música] donde la ciencia y la espiritualidad no se enfrentan, sino que danzan. Un viaje que comienza en el punto más simple [música] y termina donde las palabras ya no alcanzan. ¿Estás listo para recordar aquello que tu alma nunca olvidó? En 1909, en un sótano oscuro de la Universidad de [música] Munich, la realidad comenzó a desmoronarse en silencio. Thomas Jung, con un experimento simple que involucraba ases de luz y dos rendijas, desató una crisis existencial para la ciencia. Se esperaba que la luz se comportara como partículas predecibles, obedeciendo las leyes de la lógica clásica. Pero lo que apareció en la pantalla fue un patrón de [música] interferencia, como si la luz tuviera conciencia, como si supiera que estaba siendo observada. Pero aquí es [música] donde las cosas se vuelven aún más extrañas. Cuando se colocó un detector para observar por cuál rendija pasaba la luz, su comportamiento cambió por [música] completo. La luz dejó de comportarse como onda y se volvió partícula. La única variable, la conciencia del observador. La realidad había sido moldeada por la atención. La física, en su intento por explicar el comportamiento de la materia, [música] terminó encontrándose con un viejo conocido de las tradiciones espirituales, la conciencia como creadora de la realidad. Lo que Jung encontró fue el efecto del observador. Y aunque los laboratorios registraron esto como un dato técnico, [música] los místicos comprendieron lo que realmente significaba. La mente moldea el mundo. Tod hace miles de años ya hablaba de un principio [música] único, indivisible y creador. Lo llamó la mónada, un centro de inteligencia consciente que permea todo. La mónada, según él, [música] no era algo que debiera alcanzarse, era aquello que siempre ha sido. Y ahora la ciencia moderna, sin quererlo, comenzó a trazar ese mismo mapa, sólo que con fórmulas en lugar de símbolos sagrados. [música] Werner Heisenberg, uno de los padres de la mecánica cuántica, dijo una vez, "Lo que observamos no es la naturaleza en sí, sino la naturaleza expuesta a [música] nuestro método de cuestionamiento. Esto significa que la realidad responde a la forma en que la miramos, [música] que la existencia, en su nivel más profundo, no está hecha de cosas, sino de posibilidades, y que la conciencia es la llave que transforma lo posible en real. El campo cuántico, que hoy llamamos vacío [música] cuántico o punto cero, posee propiedades idénticas a las que los antiguos atribuían a la mónada. Está en todas partes, contiene energía infinita, es influido por la intención y está más allá del tiempo. Lo que los científicos llaman superposición, donde todas las posibilidades coexisten hasta que una es elegida. Los místicos lo llamaban el útero del universo. Esto no es sólo un encuentro entre espiritualidad [música] y ciencia. Es la confirmación de que desde siempre hablaban de lo mismo, sólo que en lenguajes distintos. [música] Los upanhats hablaban de Brahman, el todo consciente. La cábala describía el asinof, el infinito silencioso. Egipto hablaba de Tod como el portador del verbo creador. Todos apuntaban al mismo núcleo, la conciencia que se reconoce en todo. Pero entonces, si somos parte de este campo consciente, ¿por qué nos sentimos tan [música] perdidos? Y si aquello que llamamos separación no fuera más que una ilusión proyectada por una mente que olvidó de dónde vino. Ahora necesito preguntarte algo. ¿Sabías que existe una técnica mental prohibida revelada en un capítulo oculto de la Biblia que líderes mundiales y celebridades utilizan para manifestar sus [música] deseos y controlar su propia realidad? y que la iglesia intentó censurar este conocimiento [música] durante más de 100 años porque activa áreas de tu cerebro que jamás imaginaste usar. Hoy estudios científicos [música] demuestran que esta técnica realmente provoca alteraciones específicas en los patrones de actividad cerebral, lo que confirma su eficacia. Así es, todo esto fue revelado recientemente y varias personas están teniendo acceso a esta técnica secreta, quedando impresionadas con los resultados que están obteniendo. Como este [música] contenido es sensible y ya fue censurado en el pasado, decidimos explicarlo todo en un video completo publicado en nuestro propio sitio web. Si deseas descubrir más sobre este poder mental oculto, pausa el video [música] ahora. Apunta la cámara de tu celular al código que aparece en la pantalla o haz clic en el enlace de la descripción o en [música] el primer comentario fijado abajo. Desde que nacemos somos condicionados a creer en una idea que moldea cada elección, [música] cada miedo, cada deseo, la idea de que estamos sólos. Se nos enseña que somos una mente aislada, encerrada dentro de un cuerpo, luchando en un mundo externo donde todo está separado de nosotros. Esta visión fragmentada se convirtió en el cimiento de la civilización moderna. Pero, ¿y si fuera una ilusión? ¿Y si esa supuesta separación [música] fuera sólo un velo fino, frágil, que cubre una verdad mucho más profunda? La física cuántica reveló algo que desafía por completo esa narrativa. El fenómeno del entrelazamiento cuántico [música] muestra que dos partículas, una vez conectadas, continúan influyendo mutuamente de forma instantánea, incluso si están a millones de kilómetros de distancia. Esto significa que en el nivel más fundamental de la realidad todo está conectado, no de manera simbólica, literalmente. [música] Einstein, desconcertado por este fenómeno, lo llamó acción fantasmagórica a distancia. Pero hoy ese fantasma es una de las verdades más sólidas de la ciencia. El espacio no separa, el tiempo [música] no divide, el campo cuántico lo une todo como si el universo fuera un sólo cuerpo [música] y cada ser, cada partícula fuera una célula palpitando dentro del mismo organismo cósmico. [música] Y los antiguos ya lo sabían. El hermetismo enseñaba, como es arriba, es abajo, como es dentro, es fuera. La cábala hablaba del árbol de la vida como una representación del todo en cada parte. El Tao reconocía la unidad detrás de los [música] opuestos y Tod sabiduría inmortal enseñaba que el universo es mental, que todo está interconectado por la conciencia divina. Cuando vivimos momentos de profunda conexión, ya sea en [música] un estado meditativo, en un intercambio de miradas intenso o en un contacto con la naturaleza que nos hace llorar sin saber por qué, no estamos alucinando. Estamos sintiendo el campo, la mónada revelándose a través de la disolución [música] del yo separado. La neurociencia moderna descubrió que durante experiencias místicas, la red neuronal que nos da la [música] sensación de identidad individual, la llamada default mode network, se desactiva. Cuando esto ocurre, el sentido de separación desaparece, nos sentimos parte de todo y no como una metáfora emocional, sino como una vivencia real, innegable. Esta experiencia ha sido relatada por místicos de todas las culturas. El satori del Sen, [música] el samadi del yoga, la unión mística del cristianismo esotérico, todas describen el mismo fenómeno. La fusión entre el observador y lo observado. La percepción de que no hay dos, nunca los [música] hubo. Cuando sientes empatía por alguien, no es sólo un acto moral, es el campo reconociéndose a sí mismo en otra forma. Cuando el sufrimiento de otro ser te toca, es porque en el nivel más profundo ese otro eres tú. El amor en este contexto [música] no es una emoción romántica, es el recuerdo de la unidad. Pero el sistema actual, [música] social, educativo y económico depende del mantenimiento de la ilusión de separación. La lógica de la escasez, [música] de la competencia y del miedo sólo funciona si creemos que estamos desconectados, que el éxito de uno amenaza al otro, que el bienestar es un juego de suma cero. El despertar a la verdad de la unidad amenaza toda esta estructura porque un ser que reconoce su interconexión no se deja manipular por [música] el miedo, no compra aquello que ya siente dentro de sí, no agrede aquello que reconoce como una extensión de su propio ser. Tod nos recuerda que el ignorante se burlará de lo oculto y el sabio lo reconocerá como un espejo de su propia alma. Y quizá el mayor ocultamiento de todos haya sido esta verdad [música] tan simple. Nunca estuvimos separados. La mónada palpita en todo, [música] en los átomos y en las estrellas, en los gestos y en los silencios, en ti y en todo aquello que alguna vez juzgaste [música] como otro. Pero si todos somos expresiones de la misma fuente, ¿por qué seguimos sufriendo tanto? ¿Qué nos hace olvidar una y otra vez esa unidad esencial que podría sanar al mundo? Y si todo lo que has aprendido sobre la realidad estuviera incompleto, si aquello que llamamos mundo fuera sólo una posibilidad entre infinitas y tú, con tu conciencia fueras el factor decisivo que elige cuál de ellas se vuelve real, esto no es una metáfora, es exactamente lo que los experimentos cuánticos vienen mostrando con una claridad desconcertante. Antes de la observación, todo está en superposición, un estado donde todos los resultados posibles coexisten como [música] ondas de probabilidad. El electrón no está en un sólo lugar, está en todos los lugares posibles al mismo tiempo. Pero en el momento en que es observado, la onda colapsa, se selecciona una sola realidad y esa selección ocurre a causa de la conciencia. Lo que esto significa de forma sencilla es que no sólo estás viviendo en el universo, lo estás cocreando [música] momento a momento con tu atención, tus pensamientos y tus emociones. Cada vez que sientes profundamente algo como verdadero, ya sea por [música] fe, intuición o intención enfocada, estás colapsando posibilidades en el campo cuántico y moldeando tu experiencia. Es aquí donde reencontramos lo que los antiguos siempre supieron, el poder de la palabra. El verbo que crea, el ojo que manifiesta. En la tradición egipcia, Tod era el Dios de la escritura, [música] de la palabra sagrada y de la creación a través de la mente divina. No sólo transmitía sabiduría, revelaba el funcionamiento oculto de la realidad. El universo responde a la conciencia y más aún es conciencia. La ciencia moderna al confirmar esto, no está inventando una verdad nueva, está redescubriendo la más antigua de todas. Tienes el don de moldear el mundo con tu mente, pero ese poder tiene un detalle sutil y fundamental. No responde al deseo superficial del ego, sino a la coherencia vibracional del ser. Cuando [música] oras con todo tu corazón, cuando meditas y te alineas con el sentimiento de paz, cuando visualizas con fe auténtica, algo sucede en el campo. Las ondas de posibilidad comienzan a organizarse alrededor de tu enfoque, no porque el universo sea un sirviente caprichoso, sino porque es tú en otra frecuencia. [música] Y cuando te alineas con aquello que deseas manifestar, sin apego, sin miedo, te conviertes en un canal puro del colapso ideal. El problema es que la mayoría de las veces nuestra conciencia está fragmentada. Saltamos de un pensamiento a otro, de un deseo a un miedo, como una linterna temblando en la oscuridad y el campo responde con una realidad fragmentada. Pero cuando aquiietas esa linterna, cuando enfocas tu luz con claridad, literalmente cambias el mundo. A esto, [música] los místicos lo llamaban estado de gracia, los físicos coherencia cuántica. Y tú puedes llamarlo tu don olvidado, la capacidad natural de ser cocreador de tu vida, de reconocer que no estás a merced de las circunstancias, [música] sino en comunión activa con el todo. Y por eso los momentos de mayor poder ocurren cuando sueltas el control, cuando confías, cuando actúas con [música] intención y entregas el resultado, porque en ese estado tu conciencia deja [música] de forzar y comienza a fluir con el campo. Y el campo responde, siempre ha [música] respondido. Pero, ¿estamos listos para asumir la responsabilidad de este don? [música] ¿Somos capaces de sostener la verdad de que somos autores de la mayor parte de lo que vivimos, incluido el sufrimiento? Todo lo que has vivido hasta hoy, tus alegrías, tus dolores, los momentos en los que sentiste que algo más grande te guiaba e incluso aquellos en los que te sentiste abandonado, puede haber sido mucho más que coincidencia. Puede haber sido el campo respondiéndote, la mónada reconociéndose en su [música] propia creación. Tod decía que el verdadero poder no está en saber más, sino en recordar aquello [música] que ya es. Y cuando unimos lo que la espiritualidad siempre ha enseñado con lo que la ciencia por fin comienza a revelar, surge la revelación más transformadora de todas. Tú no estás en el universo, tú eres el universo experimentándose a sí mismo. [música] Esto no es una frase bonita para publicar en redes sociales. Es un reconocimiento profundo que altera cada célula de tu cuerpo, cada decisión que tomas, cada mirada que lanzas al mundo. Porque desde esta visión ya no actúas por miedo, actúas por expansión, ya no buscas aprobación, buscas coherencia con lo que ya existe dentro de ti. Por eso, los momentos más impactantes de la vida no son aquellos que conquistamos con esfuerzo, sino aquellos que nos atraviesan como si fueran susurros del propio cosmos. Una canción que [música] suena y heriza la piel, un encuentro que lo cambia todo, un sueño que parece más real que la vida cotidiana. Esos son recordatorios de la mónada, códigos [música] de activación que tu alma reconoce sin necesidad de comprenderlos. Y tal vez el mayor de todos esos recordatorios sea el simple hecho de que estés escuchando esto ahora, no como casualidad, sino como exactitud. El campo se organiza para que todo ocurra en el momento perfecto. Y si esto resuena contigo, no es porque haya sido dicho con belleza, sino porque algo dentro de ti está listo para recordar. Esta revelación no exige que abandones tu humanidad, tus errores o tus miedos. Al contrario, te invita a ver que incluso tus sombras son expresiones de la mónada descubriéndose en distintas formas. No hay ninguna parte de ti que esté fuera del campo, ni siquiera aquello que juzgas como un fallo. Todo está incluido. Todo es divino. Cuando aceptas esto, hace un tipo [música] distinto de libertad. No la libertad ilusoria de hacer lo que quieras, sino la libertad profunda de ser quien eres, sin resistencia, sin máscaras, [música] sin intentar ser más espiritual de lo que ya eres. Porque la mónada no necesita perfección, sólo necesita [música] presencia. Esta es la verdad final. No hay separación entre tú y lo sagrado. [música] No hay escalones que subir ni pecados que purgar. sólo el reconocimiento de que todo, absolutamente todo, es el campo experimentándose a sí mismo. Y cuando miras hacia adentro y lo comprendes, la mónada [música] despierta y nada vuelve a ser igual. Pero, ¿está el mundo listo para este recuerdo? ¿O serás tú el punto de inflexión, el primero en encender la luz para que otros también despierten? Ahora que todo ha sido revelado, ¿lo sientes? Esa vibración sutil en el fondo del pecho, como si algo que siempre estuvo ahí por fin hubiera sido nombrado. No se trata de aprender algo nuevo, se trata de reconocer, de recordar [música] quién eres, quién siempre has sido. La mónada no es un concepto [música] ni una doctrina. Eres tú, no el tú que carga un nombre y una historia, [música] sino aquel que observa todo eso en silencio detrás de los ojos. Lo que late dentro de ti es lo mismo que vibra en las estrellas, que mueve los planetas, que canta en los bosques. La mónada es la presencia infinita, experimentándose a sí misma a través de infinitas [música] formas, incluida la tuya. Y a partir de ahora, cada gesto, cada respiración, cada pensamiento puede convertirse en un ritual de recuerdo. Puedes lavar los platos como [música] el campo experimentando textura y temperatura. Puedes sonreírle a un desconocido y sentir al universo reconociéndose a sí mismo. La vida deja de ser un problema que resolver y se convierte en un misterio sagrado que vivir. Pero, ¿y si aún así surge la duda? Y si en algún momento el miedo regresa y la separación vuelve a parecer real, respira profundo, coloca la mano en el corazón y recuerda, todo es el campo, todo es mónada. Incluso el olvido forma parte del recuerdo, incluso la caída forma parte del regreso. No necesitas hacer nada más. sólo vivir con la conciencia [música] de que estás siendo vivido. Cada elección tuya es una pincelada del campo creando arte. Tú eres el artista y la obra, el observador y lo observado, la pregunta y la respuesta. Y eso [música] lo cambia todo. Si llegaste hasta aquí con el corazón abierto, mi [música] agradecimiento más profundo. No como quien agradece a un espectador, sino como quien reconoce otro punto de luz en la misma red viva de conciencia. Porque en el fondo estamos hechos del mismo campo, sólo [música] explorando perspectivas distintas de una misma totalidad. Recuerdo una noche hace años en la que me senté sólo en la terraza de mi casa mirando el cielo. La vida se sentía pesada, me sentía pequeño, desconectado, sofocado por preguntas sin respuesta y entonces [música] de la nada sentí una paz tan intensa que lloré. No había palabras, sólo la sensación de que todo tenía sentido, incluso sin tenerlo. En ese instante yo no era alguien mirando las estrellas. Yo era el propio cielo, el silencio entre los pensamientos, la mónada recordándoles a sí misma y quizá hoy tú hayas sentido [música] algo parecido aquí. Ah, y no olvides hacer clic en el enlace de la descripción o en el primer comentario fijado para acceder al contenido completo sobre la técnica revelada en un capítulo oculto de la Biblia. Un conocimiento poderoso que fue mantenido en secreto por más de 100 años y que ahora vuelve a estar disponible.
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Messaggio 3 di 3 di questo argomento |
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Da: Kadyr |
Inviato: 16/02/2026 19:53 |
A la Luz de la Esperanza
A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo, que ilumina nuestro Templo y guía nuestros pasos, me permito elevar ante esta Respetable Logia un breve reporte fraternal sobre la influencia masónica en tiempos recientes, con el corazón lleno de esperanza y orgullo por nuestra augusta Orden.
Tras el período de alejamiento que trajo la pandemia, cuando las tenidas se silenciaron y muchos hermanos se apartaron temporalmente de nuestros trabajos, hemos visto con alegría cómo la masonería renace con más fuerza y vigor renovado. Gracias al esfuerzo conjunto de hermanos en todo el mundo —campañas como #ImAMason, que han llevado nuestra luz a millones en redes sociales, y estrategias de apertura y transparencia impulsadas por Grandes Logias como la Unida de Inglaterra—, la membresía comienza a incrementarse. Nuevos buscadores, atraídos por testimonios de fraternidad, virtud y servicio, llaman a nuestras puertas con entusiasmo, recordándonos que la semilla masónica, aunque parezca dormida, siempre germina con más fuerza.
En estos años, nuestras logias han intensificado la filantropía: apoyo en crisis sanitarias, preservación histórica y programas juveniles que siembran valores eternos. En regiones como África y Asia, vemos crecimiento constante, y en Occidente, la renovación nos lleva a tenidas más profundas, enfocadas en el esoterismo y el perfeccionamiento interior. No hay "mano oculta" siniestra, sino manos extendidas en ayuda fraternal, inspirando a médicos, educadores y líderes comunitarios que llevan nuestra luz al mundo profano.
El tricentenario de la UGLE en 2017 marcó un hito de celebración global, con donaciones millonarias y eventos que mostraron nuestra Orden como fuerza de bien. Hoy, esa energía se multiplica: cada nuevo hermano es prueba de que la masonería no sólo perdura, sino que florece para iluminar un mundo que necesita más que nunca fraternidad y esperanza.
Historia real: En 2017, miles de hermanos se reunieron en Londres para el tricentenario, donando millones a caridad y promoviendo tolerancia, demostrando que nuestra luz brilla abierta al mundo.
Así, esta renovación post-pandemia es un renacimiento masónico, donde la apertura digital atrae almas genuinas, fortaleciendo la cadena de unión. En un mundo de desconexión, nuestra Orden ofrece esperanza real: fraternidad que transforma vidas y sociedades con virtud silenciosa.
¡Que el Gran Arquitecto bendiga nuestros trabajos y multiplique nuestra luz!
Con triple abrazo fraternal
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