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General: DIOS CREADOR Y EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO UNIGÉNITO
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De: GOYOBRITO  (Mensaje original) Enviado: 12/11/2014 21:22

DIOS CREADOR Y EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO UNIGÉNITO:

Desde tiempos remotos, se sabe de la existencia de un Dios Altísimo, Grande y Todopoderoso, a quien por ser el Creador de todas las cosas visibles e invisibles, se le atribuye la cualidad de Padre. Este Padre creó entre todas estas cosas, a los espíritus o seres de luz, y a los primeros especimenes humanos, pero debido a la desobediencia humana que suscitó el querubín Lucero e hijo de la mañana, se vio en la imperiosa obligación de permitir que Adán y Eva pudieran hacer la procreación de hijos, porque desgraciadamente habían de morir. Por esta procreación, le sobrevendrían a la mujer dolores de parto en cada alumbramiento, y algo muy significativo de maldición es la enemistad que el Padre Creador puso entre la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente. Esta serpiente desde luego es el arquetipo de lucero (Lucifer), y la simiente vendría a representar a Jesucristo.

Así que desde entonces había un misterio en cuanto a la simiente bendita versus la antigua serpiente, que vino a ser revelado al Patriarca Abraham y a varios de sus descendientes predilectos, como también se lo dio a conocer a Moisen, a los profetas y a los Apóstoles. Ha de considerarse que al venir Jesucristo de la simiente de la mujer, indiscutiblemente es hijo de Dios, por cuanto este es el Padre de todo lo creado, pero en cumplimiento a dos profecías anunciadas mediante el Profeta Isaías, tenía que haber algo diferente entorno a Jesucristo, porque su Nombre se llamaría Padre Eterno y Dios Fuerte; y que por el significado de Emmanuel, es sin duda alguna ¡Dios con nosotros! Quien fue engendrado sobrenaturalmente, por obra del Espíritu Santo, es decir, por el mismísimo Espíritu de Dios Padre, para tener en su Hijo Unigénito (Único Hijo engendrado), su morada, y así habitar entre nosotros, hacerse presente y darnos a conocer como lo dice Isaías 52:6 su Nombre “IESUE”, que quiere decir: Ío soy, El Salvador que a Ustedes me ha Enviado. Nombre este que por el ángel Gabriel, le fue revelado en sueños a José, esposo de Miriam “María” (Mt.1:21).

En lo concerniente a Jesucristo, es que su perfecta forma humana destinada al sufrimiento para la salvación de muchos en el mundo, vino a resultar Hijo de Dios, no sólo al proceder de la simiente de la mujer, sino también por ser engendrado por el Espíritu Santo. Es un Hijo bastante Único en su categoría, y diferente a todos los demás hijos de Dios, ya que no fue procreado por el hombre, sino engendrado por el mismísimo Espíritu de Dios. Por lo cual no contrajo la sabia del fruto prohibido que se transmitió desde Adán a todos los mortales, sino más bien, en su cuerpo se introdujo toda la plenitud de la Deidad, y su exaltada condición humana heredó un excelente Nombre por encima de todos.

Jesucristo aún de ser, el Único Hijo engendrado sobrenaturalmente y el sustituto de Adán, es el Espíritu Vivificante, que da la vida. Cristo mismo lo dijo: “Yo soy la resurrección y la vida, y el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá”. Es sorprendente que Jesucristo aún de su humanidad, es el Espíritu Vivificador, del cual cada ser humano tiene el aliento de vida que al principio lo sopló sobre Adán, y este como producto de la procreación, lo transmitió a los demás seres humanos. Cristo además de ser Hijo de Dios, maravillosamente conforme al Espíritu es el mismo Dios y Padre nuestro, tal como así lo aseguran Isaías, Juan, Pablo y Pedro, veamos:

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su Nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”. Isaías 9.6.

Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre y nos basta. IESUE le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con ustedes y no me has conocido Felipe?, el que me ha visto a mí, ha visto al Padre: ¿Cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” Juan 14.7-9.

“E indiscutiblemente, grande es el Misterio de la Piedad, Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria” Timoteo. 3.16.

Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” 1ª de Juan 5.20.

Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”. Timoteo 2.13.

“Simón Pedro, siervo y Apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra” 2ª de Pedro 1.1.

Tomás era también uno de los discípulos del Divino Maestro, quien primero al dudar de la resurrección de Cristo, finalmente cuando se le apareció estando en compañía de los demás, se le arrodilló y exclamando le dijo: “¡Señor mío y Dios mío!” No solo esto se puede tomar en cuenta para saber que nuestro Dios Padre es Cristo, sino que en el cuerpo de este dijo el Apóstol Pablo, habita toda la plenitud de la Deidad; y en él estamos completos (1ª de Col. 2:9-10).

El Padre en el Hijo, vino a revertir las obras del Diablo, ya que si este a través de una mujer suscitó malignidades y muerte al ser humano, Dios al contrario mediante una mujer, a todos los del linaje de Adán y Eva, nos vino a traer con IESUE, El Cristo, la Salvación y la Vida Eterna. Por lo tanto, debiendo venir el Padre en su Hijo Unigénico con un Nombre sobremanera Poderoso, razones tuvo el profeta Agur, hijo de Iaqué, cuando en su quinta respuesta contenida en el versículo 4 del capitulo 30 del libro de Proverbios, preguntó: ¿Cuál es su Nombre, y el Nombre de su Hijo, si sabes? Indudablemente se estaba refiriendo al Nombre del Padre Eterno y el de un Hijo extraordinario, acerca del cual inquirió respuesta, de quien se la pudiera contestar si lo sabía. Esta respuesta está ampliamente contestada, por cuanto en el 700-690 a.C., el mismísimo Dios en su forma de Espíritu, y luego en el año 36 de la Era Cristiana en su forma de siervo respectivamente expresó:

“Por tanto, mi pueblo sabrá mi Nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente ¡Cuan hermosos son sobre los montes los pies de que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sión: ¡Tú Dios reina!” Isaías 52.6-7

Yo he venido en Nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ese recibiréis”. Juan 5.43.

“Padre, glorifica tu Nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez”. Juan 12.28.

“Y todo lo que pediréis al Padre en mi Nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi Nombre, yo lo haré”. Juan 14.13.

“Para que todo lo que pediréis al padre en mi Nombre, él os lo de”. Juan 15.16.

“En aquel día no me preguntareis nada. De cierto, de cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pediréis al Padre en mi Nombre, os lo dará” Juan 16.23.

“Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidiereis, les será hecho por mi Padre que está en lo cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi Nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Mateo 18.19-20

“Padre Santo, guárdalos en tu Nombre, para que sean uno, así como nosotros somos uno”. Juan 17.11.

Y les he dado a conocer tu Nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo en ellos”. Juan 17.26.

Efectivamente, el Nombre que Cristo dio a conocer y lo daría a conocer aún con respecto de su Padre e Hijo, es su propio Nombre IESUE. Es por esto, que todo lo relativo a la salvación, arrepentimiento, bautismo, perdón de pecados, potestad de ser hechos hijo de Dios, poder y vida eterna, es en el Nombre de IESUE, El Cristo. Así que ha de entenderse, lo que mediante las Escrituras, a seguida se comenta:

“A los que creen en su Nombre, le dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Juan 1.12.

“Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras por mi Nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna”. Mateo 19.29.

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Mateo 28.19.

Así está escrito y así fue necesario, que el Cristo padeciese y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su Nombre, el arrepentimiento y perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén”. Lucas 24.46-47.

“Pedro les dijo: Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Hechos 2.38.

Oyó el rey Herodes la fama de IESUE; porque su Nombre se había hecho notorio, y dijo: Juan el Bautista ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en el esos poderes”. Marcos 6.14.

Juan le respondió diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu Nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue, y se lo prohibimos, porque no nos seguía. Pero IESUE dijo. No se los prohibáis; porque ninguno hay que haga milagros en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí” (Lc. 9.49).

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro Nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” Hechos 4.12.

 “De este dan testimonio todos los profetas, que todos los que en el creyeren, recibirán perdón de pecados por su Nombre”. Hechos 10.43.

Por todas esas revelaciones en cuanto al Nombre del Padre y del Hijo, es sorprendente saber, que no sólo Dios vino en forma humana, sino que en unión perfecta con su Poderoso Espíritu, tiene un Nombre sobre todo Nombre, que es la clave mediante se tienen que hacer todas las cosas, tal como Pablo inspirado por el Espíritu del Señor escribió: “Y todo lo que hacéis, sea de hecho o de palabra, hacedlo todo en el Nombre del Señor IESUE, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Col. 3.17). Y ya para culminar, Juan también en cuanto a ese Nombre, nos dejó el siguiente dato importante:

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el Nombre de él y el de su Padre, escrito en la frente”. Apocalipsis 14:1.



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