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General: SEGUNDA VENIDA DE CRISTO Y EL ARREBATAMIENTO
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De: GOYOBRITO  (Mensaje original) Enviado: 31/01/2022 11:21

SEGUNDA VENIDA DEL MESÍAS Y EL ARREBATAMIENTO DE LOS ELEGIDOS ¿ANTES O DESPUÉS DE LA MANIFESTACIÓN DEL HIJO DE PECADO Y LA GRAN TRIBULACIÓN?


La segunda venida del Mesías y el arrebatamiento de sus elegidos que sucederá en su debido momento, ha traído desavenencias entre algunas tendencias del cristianismo, porque a la contraria de los que dicen que ocurrirá antes de la gran tribulación, hay quienes alegan que después de esta será, cuando se estén por cumplir los tres años y medio de la manifestación del hijo de perdición. Contradicciones estas por las que para determinar si es antes o después de la manifestación del hijo de pecado y de la gran tribulación, hay que adentrarse en las Sagradas Escrituras, para ver lo que en esta se afirma, sin la interposición de meras opiniones personales de privada interpretación, que contradicen lo que de verdad el Señor ha determinado en lo que al respecto ha de acontecer.


Por lo que para precisar lo que a ello atañe de cuándo ocurrirá el extraordinario evento de la segunda venida del Mesías y el arrebatamiento de los elegidos, es ineludible la alineación de lo inicialmente vaticinado por el Eterno mediante sus profetas, con las correspondientes predicciones que están en tres de los Evangelios Sinópticos, en Primera y Segunda de Tesalonicenses y en el Apocalipsis, de la manera ordenada y concatenada que se ve a continuación:


1) La revelación anticipada de la venida del Señor:


El primer profeta en dar a conocer la segunda venida del Señor, fue Enoc séptimo desde Adán, que lo vio venir con decenas de millares (Jd. 1:14). Seguido de Moisés, quien al final de sus días también vaticinó, que el Señor vino de Sinaí, resplandeciendo desde el monte de Parán, y viniendo de entre diez millares de santos, con la ley de fuego a su mano derecha (Dt. 33:2). Además con suma relación, también es lo que Zacarías predice, porque vaticina que el Señor su Elohim, vendrá con todos sus santos, cuando no será de día ni de noche, pero que al caer la tarde habrá luz (Zc. 14:5-7). Otro tanto de la llegada del Señor, es lo que él aporta mediante el profeta Isaías, que este entre otras cosas vaticina viendo al Señor, viniendo de Edom, de Bosra con vestidos rojos, siendo hermoso en sus vestidos, y marchando en la grandeza de su poder (Is. 63:1-6). En este mismo vaticinio aclara lo rojo de la vestidura del Señor, quien en el día de su venganza hallada en su corazón, que por estar lleno de ira a causa de sus redimidos, ha pisado solo en el lagar, derramando en tierra la sangre de todos los pueblos. Esta profecía remite al lector, a lo que en relación tiene que ver con la destrucción que de parte del Señor le ha de ocurrir a los ejércitos de todos los pueblos, que se reúnen con sus reyes, el anticristo y el falso profeta en la planicie de Meguido o lugar llamado: Armag-edom "Armagedón" (Ap. 16:16). En este lugar fuera de la ciudad, es donde el Señor pisa el lagar de la ira del Elohim Todopoderoso, momento cuando desciende con los ejércitos celestiales, en caballos blancos (Ap. 19:11-21; y 14:17-20). Otra profecía, es la anunciada en el libro de Joel, en el que hay un preludio del día del Señor como grande y espantoso. Antecediendo su venida, con el convertimiento del sol en tinieblas, y la luna en sangre (Jl. 2:31). Esta última profecía, está a la par con lo que por señales de esa venida, se predice en tres de los Evangelios Sinópticos (Mt. 24:29; Mc. 13:24; y Lc. 21:25-26).


2) El vaticinio del Divino Maestro de lo que sucedería para que luego se pueda ver, la señal del Hijo del hombre:


El Mesías con ocasión de la pregunta hecha por sus discípulos, en cuanto a cuándo y que señal habrá para el acontecimiento de lo que ha de ocurrir con referencia a lo dicho de su boca, que no quedará piedra sin derribar, de los edificios que con asombro se refirió uno de ellos, y por lo tocante a su venida y el fin del siglo, fue propicio en proferirles algunas advertencias y revelarles los siguientes eventos registrados en tres de los Evangelios Sinópticos, que en el transcurrir del tiempo se han ido cumpliendo, tal y como él les anunció que irían acaeciendo:


"No dejarse embaucar por nadie, ya que vendrán muchos en su nombre, haciéndose pasar por él, y a muchedumbres engañarán; Rumores de guerra y levantamientos de nación contra nación, pero todavía no es el fin; Pestes, terremotos en muchos lugares, hambres y alborotos, como principio de dolores, y entonces serán entregados a tribulación y os matarán, y serán aborrecidos a causa de su nombre; El aborrecimiento y el entreguismo a muerte de unos a otros; Ser entregados en los concilios y azotados en las sinagogas; y aún que por razones de su causa, ser llevados ante reyes y gobernadores para testimonio a ellos, sin preocuparse ni pensar por lo que han de decir, porque él será el que mediante ellos hablará; La abominación desoladora de la que habló el profeta Daniel, como producto de ser rodeada por ejércitos. Por lo que al huir, no sea en invierno, ya que serán días de tribulación, cual nunca ha habido desde el principio de la creación de Elohim, hasta el tiempo presente ni la habrá; y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que el tiempo de los gentiles se cumplan; El acortamiento de los días a causa de los elegidos, ya que de lo contrario nadie será salvo; El enfriamiento del amor de muchos por haberse multiplicado la maldad en la tierra; No creer en aquellos que digan que el Señor está en algún determinado lugar, porque habrá el levantamiento de falsos mesías y falsos profetas, que harán señales y prodigios para engañar; La predicación del Evangelio en todo el mundo para testimonio a todas las naciones y entonces vendrá el fin" (Mt. 24:1-31; Mc. 13:1-27; y Lc. 21:5-24).


2) La venida del Mesías sin que antes venga la apostasía y se manifieste el hijo de perdición:


El Apóstol Pablo fue muy categórico en su segunda carta a los Tesalonicenses, en lo que corresponde a la venida del Mesías y la reunión que con este han de tener los elegidos (2 Ts. 2:1). De manera que es muy oportuno en ponerlos en alerta, para que no se dejen mover fácilmente en el modo de pensar, ni sean conturbados por espíritu ni por palabras ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que esa venida está cerca (2 Ts. 2:2). Advirtiendo en cuanto a esto, que nadie los engañe de ninguna manera, porque el Señor no vendrá, sin que antes venga la apostasía y se manifieste el hijo de perdición (2 Ts. 2:3).


Pablo en esa carta predice además, que el hijo de perdición se opone y se levanta contra toda deidad o es objeto de culto, tanto que se sienta en el templo de Elohim, haciéndose pasar por este (2 Ts. 2:4-5). Augura también, que hay quien al presente lo detiene, hasta que este a su vez, sea quitado de en medio, y entonces se manifestará el anticristo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida (2 Ts. 2:6-7). Aún revela, que el avenimiento del inicuo es por obra de Satanás, con gran poder, y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden (2 Ts. 2:8-10). Esta situación portentosa y engañosa, y de gran asombro que influye en la mayoría de la humanidad, el Apóstol Pablo a como la predijo, la hizo coincidir, con lo que el Mesías le anunció a sus discípulos en lo concerniente al levantamiento de falsos cristos y falsos profetas, que harán señales y prodigios (Mt. 24:23-24; Mc. 13:22).


3) La multitud salida de la gran tribulación:


En el Libro Apocalipsis que en la Isla de Patsmo escribió el Apóstol Juan, este narra la gran multitud vestida de blanco que de todas la naciones él vio, que no se podía contar, que al salir de la gran tribulación como se lo hizo saber un anciano cuando este por aquella le preguntó, es para algunos la evidencia de que la venida del Mesías y el arrebatamiento de sus elegidos no es antes de la manifestación del hijo de perdición ni de la gran tribulación, sino que a posterior ocurrirá (Ap. 7:9-17). Esto es a diferencia de otros del cristianismo, que por sus interpretaciones o el adoctrinamiento que le dan en sus congregaciones, aducen todo lo contrario.


4) Tiempo de actuación de la bestia:


Una vez que se reúnan los 10 reyes que están vaticinados para la hora en que lo harán y le den poder y autoridad a la bestia, para que actúe durante tiempos, tiempo y la mitad de un tiempo, que son 42 meses, hablará grandes cosas y blasfemias contra el Altísimo, y además de permitírsele hacer guerra contra los santos y vencerlos, pensará en cambiar los tiempos y la ley (Dn. 7:24-25; Ap. 17:12-14; Ap. 13:5). De tal modo que durante esos 42 meses que los santos le son entregados en su mano, los quebrantará.


Cuyos 42 meses que son indicados en el libro de Apocalipsis y en el libro del profeta Daniel, como tiempos, tiempo y la mitad de un tiempo, es lo mismo decir, que son tres años y medio. Durante los cuales actuará el gobierno mundial del octavo imperio maligno del Anticristo, a quien el Mesías como símbolo de la piedra que vendrá desde los cielos, lo derrumbará en su segunda venida, al impactar en su contra, cual si fuese los pies de la imagen que en sueño vio Nabucodonosor, cuando era el rey de Babilonia (Dn. 2:34-35).


5) La proclamación de los tres ángeles:


Otra de las cosas que narra Juan en su libro Apocalipsis, es la proclamación de tres ángeles, entre quienes hay uno en medio del cielo que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, aduciendo con gran voz, que teman a Elohim, porque la hora de su juicio ha llegado, y adorar a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas (Ap. 14:6-7). Esto concuerda con lo que el Señor le anunció a sus discípulos que acontecería, de que se predicará el evangelio en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin (Mt. 24:14). La proclamación de ese ángel, es seguida por las proclamaciones de los otros dos ángeles, donde el segundo proclama la caída de Babilonia, y el tercero lo que le acontecerá a los que reciban la marca de la bestia y a esta y a su imagen le den adoración; y aún en contraste a esto, proclamando que aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Elohim y la fe del Señor. A esto se le suma la bienaventuranza para los que de aquí en adelante mueran en el Señor, porque dice el Espíritu, que descansarán de sus trabajos, ya que sus obras con ellos siguen (Ap. 14:8-13). Los de entre los santos que de ahí en adelante mueran a causa de no aceptar la marca de la bestia y porque a esta no le dan adoración ni a su imagen, son resucitados en la primera resurrección, cuando el  Señor descendiendo del cielo, hace realidad su segunda venida, para que ellos por los ángeles sean arrebatados juntamente con los demás elegidos, y en fin darles cabida en su reino milenial, donde con él reinarán durante mil años (Mc. 24:27; 1 Ts. 4:16-17; y Ap. 20:4-6).


6) La señal del hijo del hombre:


Tres de los cuatro Evangelios sinópticos que forman parte del Nuevo Testamento, contienen escriturado la señal del Hijo del hombre, que ocurre luego de atribulados acontecimientos, que se van arreciando hasta la gran tribulación de los días finales, que afectan de algún modo a los elegidos del Señor, por abstenerse de la marca 666 y de adorar a la bestia y a su imagen bajo pena de muerte, que les causa persecuciones y decapitamientos a nivel mundial (Ap. 1:7; 13:1-18; y 20:4). Unos indicativos para que acontezca esa señal después de la tribulación de aquellos días, son ciertas señales: "La falta de resplandor de la luna, cuando el sol se oscurezca y las estrellas comiencen a caer, tanto que debido a estas cosas, la gente en la tierra estará angustiada y confundida a causa del bramido del mar y de las olas, desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de lo que sobrevendrá; y tras de todo esto, se conmoverán las potencias de los cielos" (Mt. 24:29; Mc. 13:24; y Lc. 21:25-26). Por lo tanto que entonces de cumplida la señal del Hijo del hombre, al venir en una nube blanca con gran poder y gloria, todos sus elegidos hallados en los cuatro ángulos de la tierra serán arrebatados y ajuntados, tras él enviar a sus santos ángeles (Mc. 24:27; y 1 Ts. 4:16-17).


7) Determinación del tiempo en que será la venida del hijo del hombre:


Sin perjuicio de que el día de la venida del Señor nadie lo sabe, no obstante, es que de todo lo que se halla contenido en las Sagradas Escrituras, han sido extraídos algunos textos bíblicos de manera secuencial, que a resumida cuenta a como siguen y aunados a varios comentarios que se basan en la Santa Biblia, coadyuvan a determinar el momento en que será la segunda venida del Mesías:


"...porque el Señor no vendrá, sin que antes venga la apostasía y se manifieste el hijo de perdición" (2 Ts. 2:1-3).


“…Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos y medio tiempo. Pero se sentará el juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán” (Dn. 7:25-27; Ap. 17:12-14; Ap. 13:5; y 20:4).


"Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: "Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Elohim, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero"... Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Elohim y la fe en el Señor... Bien aventurados de aquí en adelante, los que mueran en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque con ellos sus obras siguen.... Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio del Señor y por la palabra de Elohim, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con cristo 1000 años... Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre estos, sino que serán sacerdotes de Elohim y de Cristo, y reinarán con él mil años" (Ap. 14:9-13; y 20:4-6).


"...Pero en aquellos días, después de aquella tribulación...habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas… el sol se oscurecerá y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán… y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobre vendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces verán al hijo del hombre, que vendrá en una nube con gran poder y gloria...y enviará a sus ángeles, y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo" (Mt. 24:29; Lc. 21:25-26; y Mc. 13:24-27).


De todo eso ahora es sabido, que el hombre de pecado, el hijo de perdición, vendrá antes de la venida del Señor, y actuará tres años y medios, durante los cuales haciendo surgir la gran tribulación, a los santos que le serán entregados en su mano quebrantará, haciéndoles la guerra (2 Ts. 2:1-3; Dn. 2:25; y Ap. 13:5); pero los santos que guardando la palabra de Elohim por guardar sus mandamientos y el testimonio del Señor y mueran decapitados a partir del momento que se comience a imponer la marca de la bestia, tendrán parte en la primera resurrección, y reinarán con el Mesías 1000 años (Ap. 14:9-13; y 20:4-6). De modo que es bastante obvio, que si después de la proclamación del tercer ángel acontece, que quienes guarden la palabra de Elohim y el testimonio del Señor, y con este reinen 1000 años, tras de haberlos resucitados luego de ser decapitados por abstenerse a marcarse y a darle adoración a la bestia y a la imagen de esta, es porque formarán parte en la primera resurrección, cuando el Mesías del cielo descienda y envíe a sus ángeles a efectuar en los cuatro ángulos de la tierra, el arrebatamiento de sus elegidos (Ap. 9-13; 20:4-6; Mc. 13:27; Mt. 24:31; y 1 Ts. 4:16-17). Esto con lo que está escrito en Segunda de Tesalonicenses 2:1-3, es una evidencia más, de que la segunda venida del Señor es después de la tribulación de aquellos días, cuando al hijo de perdición se le esté por cumplir los tres años y medios que sobre la tierra se le permitirá actuar en su imperio final, que culminará en Armagedón (Mt. 24:29-31; Mc. 13:24-27; Dn. 7:25; Ap. 13:5; y 17:11-14).

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Por otro lado pero con relación con lo anteriormente expuesto, es que con bastante semejanza a la salida de los israelitas de Egipto por motivos de la plaga de muerte que el Elohim por interposición de Moisés y Aarón, hizo venir sobre los primogénitos egipcios, es lo que le acontecerá a los elegidos, ya que tras el ministerio de los dos olivos y la señal de la venida del hijo del hombre con decenas de millares, serán arrebatados y desaparecerán de la superficie de la tierra (Ex. 12:29-34; Jd. 1:14; Dt. 33:2; Zc. 14:5-7; Jl. 2:31; Mt. 24:29; Mc. 13:24; Lc. 21:25-26; y 1 Ts. 4:16-17); y es entonces que desde el tercer templo que se hará en Jerusalén, el Anticristo se desplazará con varios reyes y un enorme ejército hacia la planicie de Meguido o lugar que en hebreo se llama Armagedón,  para pelear en contra del Mesías; pero a similitud de lo que le ocurrió al ejército de Egipto en el mar rojo que terminó siendo destruido por voluntad del Eterno, también le acontecerá al ejército del Anticristo, porque a la voz del Señor, será aniquilado por las huestes celestes, para luego establecerse el reinado universal del Mesías, desde la Jerusalén terrenal, durante mil años (Ex. 14:1-31; Ap. 19:1-21). Tiempo este que durará Satanás apresado con cadenas, en el pozo del abismo, para luego derrotarlo finalmente, cuando Gog y Magog (Ap. 20:1,7-10; Ez. 38:1-22; y 



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Respuesta  Mensaje 2 de 2 en el tema 
De: Damarit Espinoza Enviado: 20/02/2022 19:28

No habrá tiempo de gracia después que venga Cristo por segunda vez a este mundo regreso de Cristo en la séptima plaga .Apoc 16:17  El séptimo derramó su copa sobre el aire; entonces salió del Santuario una fuerte voz que decía: «Hecho está».

La séptima plaga y la resurrección especial

Síguese un gran terremoto, “cual no fue jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra”. Apocalipsis 16:18. El firmamento parece abrirse y cerrarse. La gloria del trono de Dios parece cruzar la atmósfera. Los montes son movidos como una caña al soplo del viento, y las rocas quebrantadas se aparecen por todos lados [...]. Toda la tierra se alborota e hincha como las olas del mar. Su superficie se raja. Sus mismos fundamentos parecen ceder. Se hunden cordilleras. Desaparecen islas habitadas. Los puertos marítimos que se volvieron como Sodoma por su corrupción, son tragados por las enfurecidas olas [...]. Granizo grande, cada uno “como del peso de un talento” (vers. 21), hace su obra de destrucción. 

Los sepulcros se abren, y “muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”. Daniel 12:2. Todos los que murieron en la fe del mensaje del tercer ángel, salen glorificados de la tumba, para oír el pacto de paz que Dios hace con los que guardaron su ley. “Los que le traspasaron” (Apocalipsis 1:7), los que se mofaron y se rieron de la agonía de Cristo y los enemigos más acérrimos de su verdad y de su pueblo, son resucitados para mirarle en su gloria para ver el honor con que serán recompensados los fieles y obedientes.—

Cuando Jesús se levante en el lugar santísimo y ponga a un lado sus vestiduras de mediador y se revista con las vestiduras de venganza en lugar del atavío sacerdotal, habrá terminado la obra en favor de los pecadores. Habrá llegado entonces el momento en que se dará la orden: “El que es injusto, sea injusto todavía: ... y el que es justo, sea todavía justificado: y el santo sea santificado todavía. Y he aquí, yo vengo presto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según fuere su obra.” Apocalipsis 22:11, 12. 1JT 282.1

Dios ha dado su Palabra para que todos la investiguen, a fin de que puedan conocer el camino de la vida. Nadie necesita errar, si tan sólo quiere someterse a las condiciones impuestas en la Palabra de Dios para la salvación. A todos se les concede el tiempo de gracia, a fin de que todos puedan formar su carácter para la vida eterna. Se da a todos oportunidad de decidirse por la vida o por la muerte. Los hombres serán juzgados de acuerdo con la medida de luz que les haya sido dada. Ninguno tendrá que dar cuenta de sus tinieblas y sus errores, si no le ha sido comunicada la luz. No pecó al no poseer lo que no le fué dado. Todos serán probados antes que Cristo abandone su puesto del lugar santísimo. El tiempo de gracia de todos termina cuando él deja de interceder por los pecadores, y se reviste de las vestiduras de venganza. 1JT 282.2

Muchos opinan que será concedido un tiempo de gracia después que Jesús acabe su obra de mediador en el departamento santísimo. Este es un sofisma de Satanás. Dios prueba al mundo por la luz que se complace en darle antes de la venida de Cristo. Entonces se habrá formado el carácter para la vida o la muerte. Pero el tiempo de gracia de aquellos que prefieran vivir una vida de pecado, y descuidar la gran salvación ofrecida, se cierra cuando cesa el ministerio de Cristo, precisamente antes de su aparición en las nubes de los cielos. 1JT 282.3

Las personas que aman al mundo, cuyos ánimos son carnales y enemigos de Dios, se harán la ilusión de que se les otorgará un tiempo de gracia después que Cristo aparezca en las nubes de los cielos. El corazón carnal, que es tan adverso a someterse y obedecer, se verá seducido por esta opinión placentera. Muchos permanecerán en seguridad carnal, y continuarán en rebelión contra Dios, lisonjeándose con la idea de que habrá entonces un momento para arrepentirse del pecado, y que tendrán oportunidad de aceptar la verdad que es ahora impopular, y que tanto contraría sus inclinaciones y deseos naturales. Creen que aprovecharán la oportunidad de salvarse cuando no tengan nada que aventurar, ni que perder al obedecer a Cristo y la verdad. .Apoc 18:3 Gritó con potente voz diciendo: «¡Cayó, cayó la Gran Babilonia! Se ha conviertido en morada de demonios, en guarida de toda clase de espíritus inmundos, en guarida de toda clase de aves inmundas y detestables.

3 Porque del vino de sus prostituciones han bebido todas las naciones, y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido con su lujo desenfrenado.»

4 Luego oí otra voz que decía desde el cielo: «Salid de ella, pueblo mío, no sea que os hagáis cómplices de sus pecados y os alcancen sus plagas.

5 Porque sus pecados se han amontonado hasta el cielo y Dios se ha acordado de sus iniquidades.





 
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