Yoga para el ser
(Cristina H. Gil de Lamadrid)

El ajetreo cotidiano lleva a muchas personas a descuidar su cuerpo, mente y espíritu. Como consecuencia, tienen estrés, padecen de distintas enfermedades y se olvidan de la importancia de la espiritualidad.
Buscando un tiempo para sí mismos, hoy día muchos practican una disciplina milenaria que trabaja con el ser. Se trata del yoga (en sánscrito significa "unión"), una ciencia antigua que tiene como objetivo alcanzar la realización personal.
Para comprender los beneficios de esta disciplina y sus distintas vertientes, consultamos a la instructora de yoga Lara Tapia y las instructoras del Zen Spa & Health Studio, Lisa Sommer, Melissa Valentín e Isabel Rodríguez.
Un ejercicio diferente
El yoga es mucho más que un ejercicio. Esta disciplina es un estilo de vida para los yogis que está estructurado en ocho pasos de vida. "Éstas son parecidas a los mandamientos del cristianismo y se practica en y fuera del salón. En la clase trabajas con tu ser. Y cuando sales fuera, tienes que ponerlo en práctica tratando bien a tu prójimo", comenta Sommer, quien es instructora de vinyasa yoga y power yoga.
Las primeros dos pasos de la disciplina, el yama y el niyama, se deben llevar a cabo en conjunto porque son los estándares éticos del yoga. El yama (yam, en sánscrito, significa "reprimir") se divide en cinco códigos morales: la no violencia, el no mentir, no hurtar, la abstinencia y la veracidad.
Mientras que el niyama (ni de "dentro" y yama, en sánscrito, significa "reprimir") comprende de principios que se deben practicar para cuidar el espíritu. Por ejemplo, la pureza del cuerpo, la mente y el entorno, la devoción al Ser Supremo y el autocontrol.
Las asanas (aas de "estar" y asana que, en sánscrito significa "modo de sentarse") son las posturas que se realizan en el yoga sincronizando la respiración. El cuerpo mismo, según Valentín, es el que lleva al yogis a hacer la postura. "Hay veces que el organismo te dice hasta dónde llegar. Por ejemplo, si normalmente tu mano llega hasta un punto y hoy sientes que la mano se lastima, significa que no estas preparado para hacer esa asana. Lo importante es tener comunicación entre el cuerpo y la mente", señala Valentín, quien es instructora de hatha yoga y power yoga.
El paso pranayama (prana de "repiración" y ayama, en sánscrito, significa "extensión") es el control de respiración. Éste es un elemento que diferencia el yoga de otros ejercicios. "En esta ciencia, tú respiras profundamente para obtener energía. A través de ésta, trabajas con tu mente y te relajas. Es como una meditación en movimiento", señaló Sommer, quien está certificada por el Yoga Alliance.
El quinto mandamiento de la ciencia, el pratyahara, y el sexto, dhrana, también deben ser practicados en conjunto. El pratyahara (prati y haara, en sáncrito, significan "dirigir la atención hacia adentro") es el control de los sentidos. Es el esfuerzo que se hace conscientemente para que la persona se desconecte de su entorno. Por otra parte, la dharana (dhar, en sánscrito significa, "mantener") es el la concentración profunda que se puede obtener mediante la yoga.
El dhyana (dhayi, en sánscrito, meditación) es el séptimo paso que provoca un estado profundo meditativo. En las clases de yoga, las instructoras suelen realizar distintos tipos de ejercicios de concentración. Por ejemplo, Valentín señala que utiliza un objeto, como una vela, como punto para que las personas se concentren. "Este tipo de ejercicio ayuda a muchas personas con adicciones. Yo les doy clases a muchachas en rehabilitación de drogas y alcohol. Y les vienen bien porque la concentración de ellas es bien limitada porque están pasando por situaciones emocionales y físicas".
La meta de los yogis es alcanzar el samadhi (suma de "el mismo" y adhi, en sánscrito, significa el más elevado). La disciplina señala que el practicante que lo haya alcanzado obtendrá claridad.
Beneficios de la disciplina
Alcanzar la paz interior es uno de los beneficios de esta disciplina. "La clase comienza con una toma de conciencia. Es olvidarte de todo lo que te ha pasado durante el día y de lo que te puede pasar. Éste es mi momento para ser yo, descansar y relajar mi mente. Inclusive, la clase se termina con unos minutos de relajación. Uno se acuesta y dejas que el cuerpo se relaje", comenta Valentín. Añade: "Tú escuchas a la gente cuando llega con el estrés del trabajo y la calle. Y cuando salen dicen: ¡Wow, qué mucha falta me hacía esto!".
Si el practicante también incorpora el yoga con una dieta saludable y un ejercicio bastante vigoroso, puede perder esas libras de demás. "Con el power yoga y ashtanga yoga estás realmente sudando", indica Sommer, quien practica el yoga hace 20 años.
Claro está, para obtener estos resultados, la instructora Melissa Valentín recomienda por lo menos practicar el yoga 30 minutos todos los días como ejercicios de estiramiento. Si la persona quiere practicarla en grupo, la instructora Isabel Rodríguez señala que se debe asistir a la clase como mínimo dos veces por semana.
Yoga para todos
Todas las personas se pueden beneficiar de este ejercicio. Esto es así porque las posturas se pueden modificar dependiendo de la edad y el estado de salud de la persona. "La práctica es muy buena para mantenerse saludable y ayuda a aquellos que tienen problemas de la espalda, diabetes y presión alta. No importa cuál sea tu condición, siempre hay algún tipo de asana que te ayuda a mejorar esa área afectada", apunta Valentín, quien está certificada por la Asociación Internacional de Profesores de Yoga (IYTA, por sus siglas en inglés).
La práctica también puede resultar beneficiosa para que los niños especiales desarrollen su destrezas motoras. "El yoga ayuda a los niños con déficit de atención a conocer su espacio. También aprenden a utilizar mejor sus músculos. En el caso de los autistas, comienzan a cuidar más de su cuerpo y están más atentos a lo que ocurre a su alrededor", señala Lara Tapia, quien enseña yoga para niños y está certificada por el Himalayan International Institute en Pennsylvania, E.U.
Tipos de yoga más conocidos
Son muchos los tipos de yoga que se practican en diferentes partes del mundo y todos tienen como propósito alcanzar la realización del ser. A continuación te presentamos algunos de los más populares en la Isla:
Hatha yoga (ha de "sol" y tha, significa en sánscrito, "luna")
Se le llama el yoga de la fuerza y es el más popular entre los yogis. Según la disciplina, este tipo de yoga balancea las fuerzas positivas y negativas. Su meta es purificar el cuerpo para mantener clara la mente y obtener salud.
Ashtanga (ashto de "ocho" y anga que, en sánscrito, significa "etapa")
Está basado en las 8 reglas o etapas del yoga. El elemento que lo distingue entre otros tipos es el vinyasa (vi de "echar hacia delante" y nyasa que, en sánscrito significa "colocar"). Se trata de la sincronización entre la respiración y el movimiento del cuerpo. El movimiento realizado con las secuencias de las posturas genera calor y, por ende, hace sudar. Según la ciencia, el sudor purifica y libera las toxinas para mantener el organismo saludable.
Vinyasa flow yoga
Es una meditación en movimiento. "Pasas de una postura a otra como si estuviera fluyendo el movimiento", señala Valentín.
Power yoga
Es un estilo vigoroso del ashtanga yoga y ayuda a sanar el cuerpo, la mente y las emociones. "Para hacer este tipo de yoga se necesita una respiración vigorizante para oxigenar el cuerpo más rápido. Además, es más fuerte porque se utilizan más el músculo y la respiración", señala Sommer.
Kundalini yoga (en sánscrito significa "rizo de cabello del ser amado")
Se utiliza para activar los centros de energía del cuerpo. Estos chakras influyen en nuestros pensamientos, estado de ánimo y salud. "Este tipo de yoga te ayuda a ascender la energía hacia arriba para iluminarte el tercer ojo, lo que se le llama la voz interior", dice Tapia.
Clases para ti
Si quieres experimentar los múltiples beneficios del yoga, anímate a tomar una clase individual o grupal.