Jesús dijo: El que cree en mí, tiene vida eterna. Juan 6:47 |
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Creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos. Hechos 15:11 |
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Parábola de la gran cena (Lucas 14:15-24)
Una casa llena (5) Todavía quedaba lugar. El siervo había traído a los pobres de la ciudad, pero la casa todavía no se había llenado. «Pues sal, dijo el señor, y “fuérzalos a entrar”, sin distinción de edad y condición». A los invitados les había dicho: “Venid”. Los pobres de la ciudad fueron traídos. Los últimos fueron forzados. A medida que el tiempo pasa y apremia, la insistencia de los criados debe ser cada vez mayor, pues la gracia de Dios sólo puede ser satisfecha si la casa de Dios está llena. ¡Qué conclusión más solemne se desprende de esta parábola! “Os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena” (Lucas 14:24). Su rechazo tuvo dos efectos: ofendió a Aquel que los invitaba y los privó de esa gran bendición. El pueblo judío, evangelizado con prioridad, en conjunto rechazó la gracia que Dios le ofrecía. Entonces el Evangelio fue anunciado a todos los pueblos, los que hasta ese momento habían sido ajenos a las promesas divinas. Esto es lo que nos relata el libro de Hechos de los apóstoles. Y si ahora las naciones cristianizadas no reciben el Evangelio, Dios envía a sus siervos lejos, para que inviten a las multitudes inmersas en la idolatría y la superstición. ¡Y entonces personas de todas las lenguas y culturas alabarán la gracia de Aquel que las ha salvado! ¡Usted no la rechace!
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