Home  |  Contact  

Email:

Password:

Sign Up Now!

Forgot your password?

Fraternalmente unidos
 
What’s New
  Join Now
  Message Board 
  Image Gallery 
 Files and Documents 
 Polls and Test 
  Member List
 General 
 Normas de convivencia en el grupo-- 
 Lee la Biblia aquí! 
 Biblia en Power Point 
 Conoce tu Biblia 
 La Biblia en ocho versiones 
 Recursos Teológicos 
 Estudios biblicos 
 Reflexiones- Hernán 
 Selección de pasajes Bíblicos- por Hernán 
 Biografías de hombres de la Reforma protestante- Por Hernán 
 Arqueología Bíblica (por Ethel) 
 Reflexiones 
 Jaime Batista -Reflexiones 
 Tiempo devocional-Hector Spaccarotella 
 Mensajes de ánimo--Por Migdalia 
 Devocionales 
 Escritos de Patry 
 Escritos de Araceli 
 Mujer y familia- 
 Poemas y poesias 
 Música cristiana para disfrutar 
 Creaciones de Sra Sara 
 Fondos Araceli 
 Firmas hechas-Busca la tuya 
 Pide Firmas 
 Regala Gifs 
 Libros cristianos (por Ethel) 
 Panel de PPT 
 Amigos unidos-Macbelu 
 Entregas de Caroly 
 Regala Fondos 
 Texturas p/ Fondos 
 Separadores y barritas 
 Retira tu firma 
 Tutos 
 Tareas HTML 
 COMUNIDADES AMIGAS 
 
 
  Tools
 
General: EL CALOR DEL SOL
Choose another message board
Previous subject  Next subject
Reply  Message 1 of 1 on the subject 
From: Atlacath  (Original message) Sent: 19/05/2021 02:12

El calor del sol

 

El amanecer es un espectáculo único en la naturaleza que el hombre moderno ignora casi totalmente. No sólo nos referimos al amanecer visto desde las altas cumbres, a las que se ha llegado saliendo de casa muy temprano, cuando la noche daba sus últimos estertores, sino también al alba en el campo, donde cada cosa despierta a la vida en todas sus formas y colores, cuando el alma se siente dispuesta a escuchar aquella voz que puede llenar de alegría todo el día que acaba de empezar. “De mañana sácianos de tu misericordia, y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días” (Salmo 90:14).

Esta tan importante hora de la cita diaria con el Amigo divino está al alcance de cualquiera, tanto en la ciudad como en el campo, al aire libre como en su habitación. Él siempre estará allí, dispuesto a hablarnos y escucharnos.

Si el israelita en el desierto no hubiera madrugado cada día para recoger el maná en proporción a sus necesidades, habría perecido. Si hubiera tardado en hacerlo, con el calor el maná se hubiera derretido (Éxodo 16:21).

Al prolongarse la cena, a la mañana siguiente uno se levanta con el tiempo justo para asearse y desayunar, saliendo a toda prisa para el trabajo o la escuela. A pesar de que “el maná” estaba a nuestro alcance y el Amigo fiel dispuesto a reconfortar y fortificar nuestra alma para resistir los embates del nuevo día, no le hemos prestado mucha atención. Hemos pensado: «¡Más tarde, ya tendré tiempo!» y, con el calor del sol, nuestros buenos deseos se desvanecen.

“Hemos soportado la carga y el calor del día”, dicen los obreros de la parábola (Mateo 20:12). Sin duda, el Maestro aprecia su esfuerzo y les dará el denario convenido. Así el Señor bendice el trabajo de todo aquel que se acerca a él. Claro está que la perseverancia en los estudios, el cumplimiento de las tareas diarias o la lucha constante para sacar la familia adelante son cosas buenas. No obstante, si al amanecer el alma no ha sido confortada, el estado espiritual pronto será vencido por “la carga y el calor del día”, aunque se tomasen las riendas con fuerza.

Si, por el contrario, en las primeras horas de la mañana —antes que el espíritu se prepare para asimilar nuevos conocimientos o para efectuar las mil y una tareas diarias— se tuviera la feliz costumbre de consagrar, como dijo alguien, un cuarto de hora entre noventa y seis que tiene el día, para sentarse a los pies del Señor, ¡qué diferencia se notaría y qué resultados obtendríamos!

La hierba era verde y la flor se abría… Pero “cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia” (Santiago 1:11). ¿Por qué es éste el estado de bastantes jóvenes? Aquél, por ejemplo, tenía interés por las cosas de Dios, frecuentaba las reuniones, crecía en el ambiente cristiano… Sin embargo, poco a poco, insensiblemente, pero con toda certeza, su dedicación al Altísimo disminuyó; surgieron preocupaciones y distracciones que llenaron su vida, llegó para él “el calor del día” con los exámenes y el consecuente esfuerzo para superarlos. Multitud de citas llenaron su tiempo libre, ocupando los fines de semana y… la flor se cayó. La causa de este apartamiento no es otra que la falta del alimento fundamental, el que ni las reuniones ni los contactos pueden sustituir: la cita matinal y diaria con el Señor para escuchar lo que quiera decirnos y llevarle nuestra oración (Salmo 5:3).

Es verdad que se necesita bastante fuerza de voluntad; pero, nuestros esfuerzos serán bendecidos si, pese a la oscuridad, al sueño o al frío, nos tomamos unos minutos cada mañana —sin ser acuciados por el tiempo que transcurre— para presentarnos en silencio delante de él, como lo hizo Moisés, y escuchar la voz de Aquel que habla (Números 7:89).

“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de la sequía no se fatigará ni dejará de dar fruto” (Jeremías 17:8). En cambio, al salir el sol se quemará la simiente sembrada en pedregales, porque no tiene raíz (Marcos 4:6).

G.A.

Mi carta

La Biblia es como una carta: algo muy personal.

Está escrita para .

Todas las advertencias están dirigidas a .

Jesucristo murió por .

Me ofrece a una redención personal.

Si quiero ser salvo por la eternidad, tengo que aceptarle como mi Redentor personal.


© Ediciones Bíblicas - 1166 Perroy (Suiza)
Se autoriza sacar fotocopias de este folleto para uso o difusión personal. En este caso, utilizarlo en su integralidad y sin cambios.



First  Previous  Without answer  Next   Last  

 
©2021 - Gabitos - All rights reserved