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General: LA CRISIS DEFINITIVA DEL CAPITALISMO YA EMPEZÓ .-
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| De: Ruben1919 (Mensagem original) |
Enviado: 28/10/2010 21:41 |
En una economía decente lo lógico es que se produzcan bienes sobre todo para satisfacer las necesidades de todo el pueblo .- En la economía capitalista cada quien produce para obtener ganancias sin tener en cuenta si se satisfacen o no las necesidades de la población .- En la economía de mercado o capitalista ... de un lado están los dueños de los medios de producción ... fábricas ... tierras ..medios de trasporte ...edificios ... mercancías ..etc. etc .- y del otro lado están los trabajadores que solo tienen su fuerza de trabajo para conseguir el sustento , vivienda , salud, educación para los hijos ... servicios públicos etc .-En este sistema sobreviven los productores que producen mas barato y los que no pueden competir quiebran .... los que tienen los adelantos técnicos , las mejores máquinas ... los que producen en grandes cantidades ...sacan del mercado , los quiebran , a las pequeñas empresas que carecen de los medios técnicos avanzados .-Y las industrias para producir mas cambian obreros por máquinas ... y las empresas que se quiebran echan trabajadores a la calle ... y así van quedando cada vez menos ricos pero con gran acumulación de riquezas ... y hay cada vez mas gente sin trabajo porque en el capitalismo la máquina es enemiga del trabajador ( En el socialismo la máquina reduce la jornada de trabajo y hace mas humana la vida laboral ...).- Esa masa de desempleados pidiendo trabajo lleva a que el capitalista pague salarios mas bajos ... es la ley de la oferta y la demanda que rige la vida del capitalismo ... a mas trabajadores salarios mas bajos ... y las máquinas cada vez mas perfeccionadas echan mas obreros a la calle .... las clases medias sacan préstamos para cosas necesarias ( estudio..salud ..para los hijos ...para vivienda propia ... para vehículo ... etc ... etc ...) y se endeudan ... Y en cualquier momento las empresas quiebran porque otras mas grandes las absorben ... y esos empleados endeudados quedan sin empleo ... y sus casas ( casi siempre hipotecadas en garantía de los créditos son embargadas por los bancos ... y rematadas ... Fué lo que ocurrió en USA al comienzo de la crisis actual ... y en los demás paises capitalistas ... pero esa es solo una parte de lo que ocurrirá ... .- Los gobiernos tontamente han creido que es a los bancos a quienes hay que ayudar .... cuando en realidad lo que hay es una acumulación de dinero en manos de unos pocos ... incluidos los dueños de los bancos .... y una gran masa de la población que no tiene recursos sino para lo mas necesario o que carecen de todo lo que tuvieron antes y caen en la miseria absoluta .....- En 1¡929 hubo una crisis por todo ésto ... y fué gravísima ...los quebrados se suicidaban ... los fraudes abundaron ... la miseria terminó en prostitución y toda clase de delitos contra la propiedad .- Pero la crisis de ahora será mas grave ..... los mercados de USA y los demás paises capitalistas , en todo el mundo , tienen un competidor formidable ...la China ...que puede vender mas y mas barato .. porque su producción es masiva y en forma gigantesca y las industrias del mundo capitalista irán cayendo en la quiebra una a una ...y el desempleo cundirá ... y las quiebras de todas las empresas se irán viendo ... Aquí mostraré que lo que digo va a ser paso a paso una realidad ... Rubén . |
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Crisis financiera
Sindicatos italianos anuncian huelgas contra medidas de ajuste
Por: AFP
Los dos sindicatos exigen al gobierno formado por tecnócratas que abra una mesa de "negociación" con los sindicalistas.
Foto: EFE
El Gobierno de Italia.
Dos de los tres mayores sindicatos de Italia, los moderados CISL y UIL, anunciaron la realización el próximo 12 de diciembre de dos horas de huelga para protestar contra las severas medidas de ajuste anunciadas por el gobierno presidido por el economista Mario Monti.
Los dos sindicatos exigen al gobierno formado por tecnócratas para sacar a Italia de la crisis que abra una mesa de "negociación" con los sindicatos para definir las medidas que afectan a los pensionados y al fisco, anunciaron en una conferencia de prensa.
La parte más importante de las medidas afecta sobre todo a los pensionados, ya que se retrasará gradualmente la edad de jubilación para hombres y mujeres y también el tiempo nesario para obtener una pensión por vejez.
La reforma de las jubilaciones prevé aumentar el número de años de cotización, fijado actualmente en 40, calcular las pensiones en función de toda la carrera y no de los últimos salarios percibidos y acelerar el aumento de la edad de jubilación para las mujeres.
La cura de austeridad contiene también recortes en el gasto público, un aumento de los impuestos sobre la propiedad inmobiliaria, un nuevo gravamen para los productos de lujo (coches, yates y aviones privados) y medidas contra la evasión fiscal.
Estas medidas son "socialmente insoportables" y constituyen "un golpe muy duro para los jubilados", denunció el domingo Susanna Camusso, jefa de la CGIL, principal sindicato italiano, que fue recibida por Monti al igual que los demás líderes sindicales y dirigentes políticos antes del Consejo de Ministros.
Las medidas serán sometidas este lunes a las dos cámaras del parlamento que deberían aprobarlas antes de Navidad.
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Ya llegó " el corralito " a España .-
3.000 cuentas corrientes bloqueadas
La Generalitat garantiza a los afectados de la cooperativa de L'Aldea que cobrarán antes de Navidad
Los depósitos a la vista bloqueados ascienden a 1,8 millones de euros, de un total de 6 millones disponibles en la entidad
Lunes, 5 de diciembre del 2011 - 16:05h.
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EL PERIÓDICO / Barcelona
La Generalitat ha pedido este lunes tranquilidad a los socios de la Cooperativa Agraria de L'Aldea ( Baix Ebre), que tienen bloqueadas sus cuentas desde la semana pasada, y ha garantizado que los depósitos a la vista, que suman 1,8 millones de euros, podrán empezar a cobrarse antes de Navidad.
El alcalde de L'Aldea, Dani Andreu, se dirige a la asamblea de afectados por la situación de la cooperativa agraria, el pasado viernes. JOAN REVILLAS
Así lo ha anunciado la directora del Instituto de Crédito Agrario, Divina Alsinet, que ha sido nombrada supervisora de la cooperativa, tras una reunión en la Conselleria de Economia en la que ha participado también el director general de Política Financiera, Seguros y Tesoro, Jordi Òliva, y el consejo gestor de la cooperativa.
Seis millones de euros
Los depósitos a la vista representan una tercera parte del total de depósitos que dispone la entidad, que suman 6 millones de euros. "Antes de Navidad estará resuelto el problema, siempre y cuando la cooperativa siga con su actividad normal", ha recalcado Alsinet, que ha constatado que los socios interrumpieron su actividad cuando comprobaron que sus cuentas habían sido bloqueadas, lo que ha impedido que los productos lleguen al mercado y, por tanto, que lleguen nuevos ingresos.
La actividad principal de la Cooperativa Agraria de L'Aldea es el cultivo de verduras y hortalizas, por lo que Òliva ha pedido tranquilidad y responsabilidad a los socios y les ha animado a que "si mañana, que es festivo, tienen que ayudar a recoger lechugas, lo hagan". Alsinet ha indicado que "la propia actividad de la cooperativa permitirá recuperar los activos".
Malas inversiones
Òliva ha explicado que el origen del problema ha sido una mala gestión a la hora de financiar importantes inversiones que la cooperativa ha hecho desde el verano, lo que absorbió la liquidez de la entidad, aunque ha remarcado que "la base de la cooperativa es sólida".
Ha indicado que el problema se resuelve consiguiendo financiación y ha añadido que la Generalitat "no tiene problema para asegurar que alguna entidad financiera o fondo de inversión se haga cargo de esta inversión" y que no es necesario que el Govern haga ningún aval. La actuación de la Generalitat se limita a un apoyo técnico y de gestión para diseñar un plan económico y financiero y organizar y sanear la financiación de la cooperativa.
El abogado de la cooperativa agrícola de L'Aldea (Baix Ebre), Jordi Fernández, ha asegurado este lunes que todos los impositores cobrarán, aunque no sabe cuándo, y ha señalado que la cooperativa es "viable". Fernández ha hecho estas declaraciones tras una reunión que han mantenido responsables de la Conselleria d'Economia.
Pre-concurso de acreedores
El abogado ha calificado la reunión de "muy positiva" y ha explicado que en un plazo de dos, tres o cuatro meses, o incluso en cuestión de unas semanas, los afectados podrán recuperar su dinero. No ha sido mucho más explícito. Ha asegurado que en la reunión se ha decidido poner en marcha una serie de acciones para que la gente pueda cobrar, si bien ha agregado: "No puedo decir cuáles". Ha afirmado que el próximo miércoles se presentará un preconcurso de acreedores.
Los afectados por la situación de la cooperativa agraria también están pendientes de la reunión prevista entre el alcalde de L'Aldea, Dani Andreu, y la vicepresidenta del Govern, Joana Ortega, para comenzar a buscar soluciones a la "posible quiebra" en la que puede entrar el municipio en pocos meses después de que la sección de crédito de la cooperativa del pueblo haya bloqueado las cuentas bancarias de 3.000 familias por la situación que vive la entidad.
Los afectados están constituyendo una plataforma para intentar recuperar su dinero. Este pasado sábado, en el ayuntamiento, se hizo una primera tanda de recogida de datos de los afectados que quieran adherirse a ella. Este lunes y el miércoles se proseguirá la tarea. Los afectados no descartan emprender acciones contra Bankia (la sección hacía algunas operaciones a través de Caja Madrid, pero esta entidad no se hace cargo de las cuentas dispuestas en la cooperativa).
Al borde la quiebra
La situación económica de la cooperativa agrícola en la que estas familias habían confiado sus ahorros es ahora crítica. Se estima que el capital retenido ascenderia a más de seis millones de euros. Hace tan solo un año que la cooperativa agrícola pasó sin problemas una auditoría.
El alcalde de L'Aldea ha alertado este domingo que el pueblo puede entrar en "quiebra". "Nos vamos a la ruina. Toda la actividad económica del pueblo en uno o dos meses se paralizará. Si esto el Govern no lo sabe administrar de forma adecuada, no tratándolo sólo como una fallida sino como un tema social de un pueblo, esto será un desastre", ha dicho Andreu.
Conscientes de la situación, el ayuntamiento y Cáritas han empezado a ofrecer comida y algunas personas, sobre todo la gente mayor --las más afectadas por la crisis de la cooperativa-- ya han recurrido a esta ayuda.
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Después de Grecia, el blanco del pánico europeo ahora es Italia
Última actualización: Lunes, 7 de noviembre de 2011
Miles de italianos salieron a las calles el sábado para pedir la renuncia de Berlusconi.
Tras pasar por Irlanda, Portugal y Grecia, la tormenta económica que se cierne sobre Europa parece haberse posado esta semana en Italia.
Todo indica que las dudas sobre la capacidad italiana de hacer frente a los pagos de su astronómica deuda generarán una crisis política como la que está sacudiendo Grecia desde la semana pasada.
Sin embargo, los observadores miran la situación con más preocupación que nunca antes a lo largo de los distintos capítulos de la crisis que vive la Eurozona.
Italia no es un país "periférico" en el mapa económico de la Unión Europea: es la tercera economía de la Eurozona.
Según el editor para Europa de la BBC, Gavin Hewitt, la crisis italiana puede explicarse de una manera simple: los mercados dudan de que el primer ministro Silvio Berlusconi tenga la credibilidad para implementar las reformas que reducirán la enorme deuda del país y generen crecimiento.
Sin esos pasos, afirma Hewitt, los inversores consideran que el país está dirigido a un momento en el que los costos de pedir prestado se harán insostenibles y podría necesitar un rescate.
El problema, concluye, es que la economía italiana es tan grande - en comparación con Grecia, Irlanda o Portugal - que la Eurozona no tiene el la capacidad de acción necesaria para ayudar a Italia.
Italia, muchos creen, es demasiado grande para caer.
Y con los indicadores económicos jugando claramente en su contra, las posibilidades de que la crisis económica termine con la carrera política de Berlusconi - el protagonista de la política italiana por más de dos décadas - están en franco aumento.
Interés
El lunes por la mañana, el costo para el gobierno italiano de conseguir fondos a un plazo de 10 años subió a un nuevo récord de 6,4%, casi 5% más que los que Alemania debe pagar.
El editor de economía de la BBC, Robert Peston, asegura que eso está peligrosamente cerca de ser imposible de pagar para un sector público que tiene una deuda que equivale al 120% del Producto Bruto Interno del país, muy superior a lo que los economistas consideran saludable.
Además, Italia deberá pedir US$300 mil millones más el año próximo.
Por eso, según Peston, será difícil convencer a los inversores de que acepten una tasa de interés menor.
Y lo preocupante, asegura, es que Portugal, Irlanda y Grecia fueron forzados a pedir rescates de emergencia después de que los inversores insistieron en aceptar tasas de interés no mucho más altas de lo que están pidiendo de Italia en estos momentos.
Por ahora, lo que asegura Berlusconi - y mucho otros líderes de la Eurozona - es que el problema de Italia es más de liquidez y no tanto de insolvencia básica: Italia podría ser capaz de pagar todo lo que debe, recalibrando el equilibrio entre el sector público y privado, lo que permitiría que el nivel de deuda baje.
A diferencia por ejemplo de España o Irlanda, los ciudadanos italianos no se han endeudado con grandes hipotecas, y en general tienen muy pocas deudas.
Por otro lado, Italia no está tan endeudada como otros países como Francia, Canadá o el Reino Unido.
Además, las deudas del gobierno italiano no son nada nuevo: el país trae una tasa de deuda de más del 100% de su PBI desde 1991.
Según Laurence Knight, reportero económico de BBC, esto se debe a que en realidad, a diferencia de Grecia, Italia es relativamente prudente en sus finanzas.
El gobierno gasta menos en servicios públicos y beneficios para los ciudadanos que lo que recauda en impuestos.
Por eso, la única razón por la que Italia sigue pidiendo prestado es para poder cumplir con los pagos de los intereses de la deuda ya existente.
El problema ahora es el bajo crecimiento del país: el país sufre de una regulación pobre, intereses económicos particulares, una población que envejece y poca inversión, lo que ha limitado la capacidad del país para aumentar su productividad.
El crecimiento anual en los últimos 15 años ha sido de un escaso 0,75%.
Política
Otro problema en Italia es que, tal como ocurrió en Grecia la semana pasada, a la inestabilidad económica se le suma la incertidumbre política.
A este punto, la desconfianza hacia Berlusconi y su capacidad de realizar reformas rápidas es difícil de esconder para otros líderes de la Unión Europea.
Las críticas a Berlusconi en el resto de Europa arrecian.
Este domingo, el periódico británico The Independent publicó en su portada una foto del primer ministro italiano sonriente.
Junto a la foto, el texto: "¿Usted cree que este hombre será capaz de salvarnos de la catástrofe financiera?"
En los últimos días, Berlusconi ha minimizado el estancamiento económico de su país.
"Los restaurantes están llenos", dijo Berlusconi y aseguró que "es difícil reservar un vuelo" para los italianos debido al alto nivel de demanda.
A este punto, ni siquiera es seguro que Berlusconi tenga los votos necesarios para garantizar una mayoría parlamentaria.
Durante las últimas horas, varios miembros de su coalición han desertado de las filas del "Pueblo de las Libertades" y pasado a otros grupos parlamentarios.
El gobierno de Berlusconi enfrenta un voto clave este martes, en el que se votará el informe presupuestario de 2010.
En esa votación, podría hacerse evidente que la coalición encabezada por Berlusconi no cuenta con los votos necesarios y que se llame a un voto de censura que Berlusconi podría perder.
Incluso varios miembros de su gobierno, como el ministro del Interior, Roberto Maroni, han admitido públicamente que el gobierno está a punto de caer.
"No hay mayoría", dijo Maroni en una entrevista con la RAI, y en una frase intepretada como una referencia indirecta a Berlusconi, dijo: "es inútil obstinarse".
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desde la década de 1920. Antes de 2008, la disparidad en los ingre"Mientras tanto, según algunos cálculos, la desigualdad de ingresos de EE.UU. está cerca de su nivel más alto sos estaba disimulada tras factores tales como el crédito fácil, que permitió a los hogares pobres disfrutar de un estilo de vida más próspero. Ahora el problema está saliendo con toda su crudeza".
Magnus cita con aprobación el Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859) de Marx:
"Al llegar a una fase determinada de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí".
Magnus dice que estas líneas tienen una especial relevancia en la situación actual:
"La cita anterior refleja la importante idea de conflicto o turbulencia cuando ocurren eventos que conducen a desafíos al poder, autoridad y legitimidad del orden político y económico existente. Durante los últimos meses, hemos visto una serie de tales desafíos en la zona del euro, en los EE.UU., e incluso, en forma embrionaria, en China. El nerviosismo reciente en los mercados financieros y el aumento de las primas de riesgo no sólo reflejan un aumento de la ansiedad sobre el deterioro de la salud de la economía global, sino también el agotamiento de la confianza de que las élites políticas son capaces de hacer frente a la situación".
Magnus reconoce que la crisis actual es una crisis de sobreproducción, a pesar de que confunde esto con la noción keynesiana de subconsumo –una idea completamente diferente (y falsa) –.
"Marx también señaló la paradoja de la sobreproducción y el bajo consumo: la gente, cuanto más se quede relegada a la pobreza, menos capaz será de consumir todos los bienes y servicios que las empresas producen. Cuando una empresa reduce los costos para aumentar los ingresos, es inteligente, pero cuando lo hacen todos, socavan la formación de los ingresos y la demanda efectiva de los cuales dependen para ingresos y beneficios.
"Este problema también es evidente en el mundo desarrollado de hoy. Tenemos una capacidad sustancial para producir, pero en los estratos de ingresos medianos y bajos, nos encontramos con una inseguridad financiera generalizada y bajas tasas de consumo. El resultado es visible en los EE.UU., donde la construcción de nuevas viviendas y las ventas de automóviles siguen siendo alrededor del 75% y 30% por debajo de sus puntos más altos en 2006, respectivamente.
"Como decía Marx en El Capital: ‘La razón última de todas las crisis reales sigue siendo la pobreza y el consumo restringido de las masas’".
Naturalmente, Magnus aboga por soluciones keynesianas para la crisis: si tan solo los capitalistas (o el Estado) dieran un poco más dinero a los trabajadores, si tan solo aliviaran la carga de la deuda de los hogares, si tan solo reestructuraran la deuda hipotecaria, si tan solo hubiera alguna condonación de la deuda, si tan solo los bancos prestaran más dinero a las pequeñas empresas, si tan solo los gobiernos y bancos centrales gastaran dinero en programas de infraestructura, si tan solo los acreedores europeos fueran más buenos con los griegos… entonces todo estaría bien.
Si tan sólo, si tan sólo… Si los cerdos tuvieran alas… ¡Volarían! ¡Y estos economistas acusan a los marxistas de ser utópicos! Todo lo que el Sr. Magnus está pidiendo es que los capitalistas se comporten menos como capitalistas y más bien como San Francisco de Asís. Es como pedirle a un tigre carnívoro que coma ensalada en lugar de carne. Sabemos cómo el tigre reaccionaría ante esta agradable propuesta. Y también sabemos cómo los banqueros y capitalistas reaccionarían. Huelga decir que esta estupidez keynesiana no tiene absolutamente nada en común con las ideas de Carlos Marx.
Como señala Magnus, Marx predijo que las empresas necesitarían menos trabajadores a medida que mejorara la productividad, creando así un "ejército industrial de reserva" de los desempleados, cuya existencia mantendría la presión a la baja sobre los salarios de los empleados.
Como el artículo anteriormente citado de la revista Businessweek ha señalado:
"Es difícil argumentar contra eso en estos días, dado que la tasa de desempleo en los EE.UU. sigue siendo más de un 9 por ciento. El 13 de septiembre, la Oficina del Censo de los EE.UU. dio a conocer datos que muestran que el ingreso medio, ajustado a la inflación, cayó entre 1973 y 2010 para los hombres a partir de 15 años y a tiempo completo. La condición de los trabajadores de cuello azul en los EE.UU. está aún muy lejos de los salarios de subsistencia y de la ‘acumulación de la miseria’ que Marx previó. Pero las cosas no están tan brillantes en los Estados Unidos tampoco".
Nouriel Roubini
El 11 de agosto The Wall Street Journal publicó una entrevista con el conocido economista Dr. Nouriel Roubini, conocido por sus colegas economistas como el "Dr. Agorero" por su predicción de la crisis financiera de 2008. Hay un video de esta entrevista extraordinaria, que merece ser estudiada cuidadosamente, ya que muestra el pensamiento de los estrategas del Capital más perspicaces.
Roubini es totalmente escéptico acerca de la capacidad de los gobiernos y bancos centrales para evitar un nuevo colapso económico, y mucho menos de salir de la recesión actual. Él no cree que un nuevo brote de flexibilización cuantitativa, tasas de interés más bajas, o cualquiera de las otras medidas propuestas, vayan a suponer ninguna diferencia: "Si la gente no quiere pedir prestado", se pregunta, "¿para qué va a servir bajar las tasas de interés?"
Argumenta que la cadena de crédito se ha roto, y que el capitalismo ha entrado en un círculo vicioso en el que el exceso de capacidad (sobreproducción), la caída de la demanda de los consumidores, los altos niveles de deuda… todo genera una falta de confianza en los inversionistas que a su vez se reflejará en fuertes caídas en la Bolsa de valores, caída de precios de los activos y un colapso en la economía real.
Llega a la conclusión de que la economía de mercado no puede evitar una recesión, porque "no hay suficiente demanda final". También relaciona esta falta de demanda a un largo período en que el capital ha exprimido a la mano de obra, y la proporción de los beneficios ha aumentado a expensas de los salarios. Destaca la intensificación de la explotación, los salarios reales estancados o en descenso, y los niveles sin precedentes de la desigualdad como un elemento central para el estado turbulento de la economía en el mundo.
Al igual que todos los demás economistas, Roubini no tiene solución real a la crisis actual, a excepción de más inyecciones monetarias de los bancos centrales para evitar otra crisis. Sin embargo, admitió con franqueza que la política monetaria por sí sola no será suficiente, y que las empresas y los gobiernos no están ayudando.
Europa y los Estados Unidos están llevando a cabo programas de austeridad para tratar de arreglar su endeudada economía, cuando deberían estar introduciendo un mayor estímulo monetario, dijo. Sus conclusiones no podrían ser más pesimistas: "Carlos Marx tenía razón, en algún momento el capitalismo podría destruirse a sí mismo", dijo Roubini. "Pensábamos que los mercados funcionaban. No están funcionando". (El énfasis es mío).
Al recortar los salarios, han recortado el mercado, reducido la demanda final y causado una sobreproducción (exceso de capacidad) a escala mundial: "No se pueden seguir desplazando los ingresos de los trabajadores a los capitalistas, sin provocar un exceso de capacidad y una falta de demanda total. Y eso es lo que está pasando", indicó el economista.
Roubini predijo que hay más de un 50% de posibilidades de que todo el mundo se sumerja en otra recesión global y los próximos dos o tres meses revelarán la dirección de la economía: "Estamos a velocidad de punto muerto en este momento, y no sabemos si vamos a ir arriba o abajo ", dijo.
Roubini dice que está convirtiendo su dinero en metálico, apostando principalmente en bonos del Tesoro de los EE.UU. "Ahora no es el momento para los activos de riesgo", dijo. El entrevistador del Wall Street Journal, a este punto totalmente alarmado, preguntó a Roubini si pensaba que la caída del capitalismo era inminente. Éste respondió: "No estamos ahí todavía", pero dejó claro que él pensaba que estábamos de camino hacia una "segunda edición de la Gran Depresión".
¿Estaba equivocado Marx acerca de la revolución?
Contrariamente a la imagen reconfortante que se solía presentar del sistema capitalista ofreciendo un futuro seguro y próspero para todos, vemos la realidad de un mundo en el que millones de personas sufren de la pobreza y el hambre, mientras que los súper ricos se enriquecen cada día más. Volvamos el artículo de John Gray:
"Una pequeña minoría ha acumulado una enorme riqueza pero incluso eso tiene una cualidad evanescente, casi fantasmal. En la época victoriana los verdaderamente ricos podían permitirse relajarse, siempre y cuando fueran conservadores en la forma en que invertían su dinero. Cuando a los héroes de las novelas de Dickens por fin les llega su herencia, no hacen nada el resto de su vida.
"Hoy no hay un paraíso de la seguridad. Los giros del mercado son tales que nadie puede saber qué va a tener valor, incluso unos pocos años por delante".
"Este estado de agitación perpetua es la revolución permanente del capitalismo y creo que va a estar con nosotros en cualquier futuro que sea realísticamente imaginable. Sólo hemos recorrido una parte del camino de una crisis financiera que pondrá muchas más cosas patas arriba".
¿Qué conclusión saca Gray de todo esto? Sólo esto: que el capitalismo está destruyendose a sí mismo: "El capitalismo ha conducido a una revolución, pero no a la que Marx esperaba. El apasionado pensador alemán odiaba la vida burguesa y miraba hacia el comunismo para destruirlo. Tal y como él predijo, el mundo burgués ha sido destruido".
Pero luego añade: "No fue el comunismo quien lo hizo. Es el capitalismo el que ha matado a la burguesía". Esta es una conclusión de lo más peculiar. La burguesía no ha sido "matada" en absoluto, por usar la terminología melodramática de Gray. Está muy viva. Tiene en sus manos la tierra, los bancos y las grandes corporaciones. Toma todas las decisiones fundamentales que afectan a la vida y el destino de millones de personas en el planeta.
Gente como Gray se ve obligada a admitir lo que no se puede negar. Sí, el sistema capitalista está en crisis. Todo el mundo sabe esto. Pero, ¿cuál es el antídoto a la crisis? Si el capitalismo es un sistema anárquico y caótico que desemboca inevitablemente en situaciones de crisis, entonces hay que concluir que con el fin de eliminar las crisis, es necesario abolir el sistema capitalista. Si dices "A", también se debe decir "B", "C" y "D", pero esto es lo que los economistas burgueses se niegan a hacer.
Lo que Gray y gente como él no pueden aceptar es que la crisis del capitalismo puede y va a terminar en la revolución socialista:
"Marx dio la bienvenida a la autodestrucción del capitalismo. Estaba seguro de que se produciría una revolución popular que instauraría un sistema comunista que sería más productivo y mucho más humano. Marx estaba equivocado sobre el comunismo. Donde fue proféticamente correcto fue en su comprensión de la revolución del capitalismo. No es sólo la inestabilidad endémica del capitalismo lo que él entendió, aunque en este sentido era mucho más perspicaz que la mayoría de los economistas de su época y la nuestra".
Pero ¡espere un minuto, señor Gray! ¿De verdad se imagina que una crisis que está arrojando el mundo al caos, que condena a millones de personas al desempleo, la pobreza y la desesperación, que le roba a la juventud su futuro y destruye la salud, la vivienda, la educación y la cultura… que todo esto puede ocurrir sin que se produzca una crisis social y política? ¿No puede ver que la crisis del capitalismo está preparando las condiciones para la revolución en todas partes?
Esto ya no es una propuesta teórica. Es un hecho. Si tomamos sólo los últimos doce meses, ¿qué vemos? Los movimientos revolucionarios se han producido en un país tras otro: Túnez, Egipto, Grecia, España… Incluso en los Estados Unidos tenemos el movimiento "Okupa Wall Street" y antes que éste tuvimos las protestas masivas de Wisconsin.
Estos dramáticos acontecimientos son una clara expresión del hecho de que la crisis del capitalismo está produciendo una reacción masiva a escala mundial, y de que un número creciente de personas están empezando a sacar conclusiones revolucionarias. Esto fue resumido por Michael Moore en el programa de TV ">BBC Newsnight, cuando llegó a decir que "hay que acabar con el capitalismo".
"Las naciones occidentales están ahora maduras para la revolución"
Esto es reconocido al menos por algunos de los estrategas del Capital, como Andreas Whittam Smith, un periodista financiero y fundador de The Independent. El jueves 20 de octubre, escribió un artículo con el título: Las naciones occidentales están ahora maduras para la revolución, donde dice:
"Si va a haber un estallido revolucionario, uno no recibe mucho aviso. Escribiendo de las revoluciones europeas de 1848, por ejemplo, un historiador [Peter N Staerns] señaló recientemente: ‘A principios de 1848 nadie creía que la revolución fuera inminente’. Ahora la razón por la que he vuelto a 1848 se debe a que esta fecha se repite continuamente en mi cabeza según se extiende la oleada de protesta contra el capitalismo contemporáneo por todo el mundo.
"Ni París en 1968, ni tampoco 1917 a 1921 cuando, en el caos que siguió a la Primera Guerra Mundial, se estableció el dominio de los trabajadores temporalmente en algunas ciudades alemanas. En lugar de eso, he dirigido mi atención a 1848, cuando gran parte de Europa continental salió a la calle en lo que se hizo llamar la Primavera de las Naciones, o la Primavera de los Pueblos o el Año de la Revolución".
Whittam Smith, quien admite que estaría "horrorizado ante la perspectiva de la revolución o nada que se le parezca", sin embargo, cree que hay "una buena razón por la que debemos tener miedo": el intolerable abismo que se ha abierto entre ricos y pobres. Cita la consigna de "Okupa Wall Street": "Lo único que todos tenemos en común es que somos el 99 por ciento que no tolerará más la codicia y la corrupción del uno por ciento" y continúa:
"Durante los últimos 25 años, el abismo entre los ingresos de los ricos y los pobres se ha ido profundizando. La disparidad que comenzó a desarrollarse en los EE.UU. y el Reino Unido a finales de la década de 1970 se ha ido extendiendo. Un estudio de la OCDE publicado en mayo mostró que países como Dinamarca, Alemania y Suecia, que tradicionalmente han tenido una baja desigualdad, ya no se escapan".
"El resultado es que en el Occidente industrializado el ingreso promedio del 10 por cien más rico de la población es de aproximadamente nueve veces mayor que el del 10 por ciento más pobre. Esa es una diferencia enorme. Y si la comparación se hace entre, por ejemplo, la paga de los directores de las grandes empresas en comparación con la de su personal, la diferencia es asombrosa. En muchos casos, los directores ganan 200 veces más que sus trabajadores peor remunerados. En algún momento, esta diferencia excesiva va a causar problemas. ¿Ha llegado ese momento?". Para volver de nuevo a 1848.
En otro relato, el profesor Stearns escribió que la mayoría de las revoluciones de 1848 estallaron sin orden ni concierto. "Normalmente, solía haber un período breve y confuso de reivindicaciones y manifestaciones, durante el cual la incertidumbre del gobierno contribuyó a prolongar la tensión".
Hay un claro paralelismo entre esto y lo que vemos ahora. Que el movimiento de protesta actual es confuso en sus objetivos es evidente. Pero refleja un estado de ánimo general de ira que se está acumulando bajo la superficie y que tarde o temprano tiene que encontrar una salida. Una encuesta de la revista Time mostró algunos resultados interesantes:
"EE.UU.: 54% tiene una opinión favorable del movimiento "Okupa Wall Street", el 79% cree que la diferencia entre ricos y pobres ha crecido demasiado, el 71% cree que los altos directivos de las instituciones financieras deben ser llevados a juicio, el 68% piensa que los ricos deberían pagar más impuestos, sólo el 27% tiene una opinión favorable del movimiento Tea Party (33% desfavorable)".
Por supuesto, es demasiado pronto para hablar de una revolución en los EE.UU.. Pero está claro que la crisis del capitalismo está produciendo un creciente ambiente de crítica entre amplias capas de la población. Hay un fermento y un cuestionamiento del capitalismo que no existía antes. Se puede decir que estos movimientos de masas carecen de un programa claro, y eso es ciertamente el caso. Pero son sin duda movimientos anticapitalistas, y tarde o temprano, en un país u otro, la cuestión del derrocamiento revolucionario del capitalismo se va a plantear.
¿No hay alternativa?
Los economistas burgueses son tan miopes y estrechos de miras que se aferran al anticuado sistema capitalista, incluso cuando se ven obligados a admitir que está en un estado terminalmente enfermizo y condenado al colapso. Imaginar que la raza humana es incapaz de descubrir una alternativa viable a este sistema podrido, corrupto y degenerado es francamente una afrenta a la humanidad.
¿Es realmente cierto que no hay alternativa al capitalismo? No, no es cierto. La alternativa es un sistema basado en la producción para las necesidades de la mayoría y no el beneficio de unos pocos; un sistema que reemplaza el caos y la anarquía con la planificación armoniosa, que sustituye al dominio de una minoría de parásitos ricos con el dominio de la mayoría que produce toda la riqueza de la sociedad. El nombre de esta alternativa es el socialismo.
Uno puede discutir acerca de palabras, pero el nombre de este sistema es el socialismo –no la caricatura burocrática y totalitaria que existía en la Rusia estalinista, sino una verdadera democracia basada en la propiedad, control y gestión de las fuerzas productivas por la clase obrera–. ¿Es esta idea realmente tan difícil de entender? ¿Es realmente utópico sugerir que la raza humana puede apoderarse de su propio destino y gestionar la sociedad sobre la base de un plan democrático de producción?
La necesidad de una economía socialista planificada no es un invento de Marx o de cualquier otro pensador. Fluye de la necesidad objetiva. La posibilidad del socialismo mundial se deriva de las condiciones actuales del capitalismo mismo. Todo lo que se necesita es que la clase obrera, que constituye la mayoría de la sociedad, se haga cargo del funcionamiento de la sociedad, expropie los bancos y grandes monopolios y movilice al colosal potencial productivo no utilizado para resolver los problemas de la sociedad.
En su Contribución a la Crítica de la Economía Política, Marx escribió lo siguiente:
"Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, porque, mirando mejor, se encontrará siempre que estos objetivos sólo surgen cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización".
Las soluciones a los problemas a los que nos enfrentamos ya existen. Durante los últimos 200 años, el capitalismo ha creado una fuerza productiva colosal. Pero es incapaz de utilizar este potencial al máximo. La crisis actual es sólo una manifestación del hecho de que la industria, la ciencia y la tecnología han crecido hasta el punto en que no se pueden contener en los estrechos límites de la propiedad privada y el Estado nacional.
Hace veinte años, Francis Fukuyama habló del fin de la historia. Pero la historia no ha terminado. De hecho, la verdadera historia de nuestra especie sólo se iniciará cuando se ponga fin a la esclavitud de la sociedad de clases y comencemos a establecer el control sobre nuestras vidas y destinos. Esto es lo que el socialismo realmente es: el salto de la humanidad desde el reino de la necesidad al reino de la libertad.
La crisis actual no es más que una manifestación de la rebelión de las fuerzas productivas contra estas limitaciones sofocantes. Una vez que la industria, la agricultura, la ciencia y la tecnología sean liberadas de las restricciones sofocantes del capitalismo, las fuerzas productivas serían capaces de satisfacer inmediatamente todas las necesidades humanas sin ninguna dificultad.
Por primera vez en la historia, la humanidad estaría libre para desarrollar todo su potencial. Una reducción general del tiempo de trabajo constituiría la base material para una auténtica revolución cultural. La cultura, el arte, la música, la literatura y la ciencia se elevarían a alturas inimaginables.
http://www.luchadeclases.org/economia/internacional/755-imarx-tenia-razon.html
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Marx y el “mercado"
Marx predijo que el desarrollo del capitalismo conduciría inexorablemente a la concentración del capital, una inmensa acumulación de riqueza por un lado, y una acumulación igual de pobreza, miseria y trabajo insoportable en el otro extremo del espectro social. Durante décadas, esta idea fue desechada por los economistas burgueses y los sociólogos universitarios que insistieron en que la sociedad se estaba volviendo cada vez más igualitaria y que todo el mundo se estaba convirtiendo en clase media. Ahora todas estas ilusiones se han disipado.
Businessweek recientemente publicó un artículo con el título Marx y el mercado y advirtió que Marx podría haber tenido razón en algunas cosas, pero en realidad estaba equivocado y era peligroso. Expresa su preocupación porque "el pesimista y combativo filósofo parece encontrar adeptos en cada nueva generación".
Y continúa:
"Incluso se podría decir que el Barbudo nunca ha tenido mejor aspecto. La actual crisis financiera mundial ha dado lugar a un nuevo contingente de insólitos admiradores. En 2009 el periódico oficial del Vaticano, L'Osservatore Romano, publicó un artículo elogiando el diagnóstico de Marx sobre la desigualdad de ingresos, lo cual es un gran reconocimiento, considerando que Marx declaró que la religión es ‘el opio del pueblo’. En Shanghái, el centro archicapitalista de la supuesta comunista China, en 2010 el público se agolpó para ver un musical basado en El Capital, la obra más famosa de Marx. En Japón, El Capital ha salido en una versión cómic".
Y añade:
"El que Marx esté en boga debería verse natural en un momento en que los bancos europeos están al borde del colapso y en que los niveles de pobreza en los EE.UU. han alcanzado niveles nunca vistos en casi dos décadas".
“A pesar de que Marx estaba equivocado acerca de muchas cosas, y de que su influencia fue muy perniciosa en lugares como la URSS y China, hay áreas de sus (voluminosos) escritos que son increíblemente perceptivos. Uno de los argumentos más importantes de Marx era que el capitalismo era intrínsecamente inestable. Uno sólo tiene que mirar a los titulares de Europa –la cual está siendo perseguida por el fantasma de una posible moratoria griega, un desastre bancario y el colapso de la zona del euro como moneda única– para ver que tenía razón.
Marx diagnosticó la inestabilidad del capitalismo en un momento en que sus contemporáneos y predecesores, tales como Adam Smith y John Stuart Mill, estaban mayormente cautivados por su capacidad para satisfacer las necesidades humanas".
George Magnus
Hasta aquí Businessweek. Ahora vamos a leer lo que George Magnus, analista económico del banco UBS, escribió recientemente en un artículo con el título intrigante: Demos a Carlos Marx la oportunidad de salvar la economía mundial.
Con sede en Suiza, UBS es uno de los pilares del mundo financiero, con oficinas en más de 50 países y más de 2 billones de dólares americanos en activos. Sin embargo, en un ensayo de Bloomberg View, publicado el 28 de agosto, Magnus escribió que "la economía global de hoy tiene algún parecido asombroso a lo que Marx había previsto". En su artículo empieza describiendo a los responsables políticos como "tratando de entender el aluvión de pánico financiero, las protestas y otros males que afligen al mundo" y sugiere que haríamos bien en estudiar la obra de "un economista muerto hace mucho tiempo, Carlos Marx":
"Consideremos, por ejemplo, la predicción de Marx de cómo se manifestaría el conflicto inherente entre el capital y el trabajo. Tal y como escribió en El Capital, la búsqueda de beneficios y productividad de las empresas, naturalmente, les lleva a necesitar cada vez menos trabajadores, creando un ‘ejército industrial de reserva’ de pobres y desempleados: ‘Por tanto, la acumulación de riqueza en un polo representa, al mismo tiempo, la acumulación de la miseria en el otro polo’".
Y continúa: "El proceso que él [Marx] describe es visible en todo el mundo desarrollado, particularmente en los EE.UU. Los esfuerzos de las empresas para reducir costos y evitar la contratación han aumentado las ganancias corporativas de EE.UU. como porcentaje de la producción económica total al más alto nivel en más de seis décadas, mientras que la tasa de desempleo se sitúa en el 9,1 por ciento y los salarios reales están estancados.
"Mientras tanto, según algunos cálculos, la desigualdad de ingresos de EE.UU. está cerca de su nivel más alto desde la década de 1920. Antes de 2008, la disparidad en los ingresos estaba disimulada tras factores tales como el crédito fácil, que permitió a los hogares pobres disfrutar de un estilo de vida más próspero. Ahora el problema está saliendo con toda su crudeza".
Magnus cita con aprobación el Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859) de Marx:
"Al llegar a una fase determinada de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí".
Magnus dice que estas líneas tienen una especial relevancia en la situación actual:
"La cita anterior refleja la importante idea de conflicto o turbulencia cuando ocurren eventos que conducen a desafíos al poder, autoridad y legitimidad del orden político y económico existente. Durante los últimos meses, hemos visto una serie de tales desafíos en la zona del euro, en los EE.UU., e incluso, en forma embrionaria, en China. El nerviosismo reciente en los mercados financieros y el aumento de las primas de riesgo no sólo reflejan un aumento de la ansiedad sobre el deterioro de la salud de la economía global, sino también el agotamiento de la confianza de que las élites políticas son capaces de hacer frente a la situación".
Magnus reconoce que la crisis actual es una crisis de sobreproducción, a pesar de que confunde esto con la noción keynesiana de subconsumo –una idea completamente diferente (y falsa) –.
"Marx también señaló la paradoja de la sobreproducción y el bajo consumo: la gente, cuanto más se quede relegada a la pobreza, menos capaz será de consumir todos los bienes y servicios que las empresas producen. Cuando una empresa reduce los costos para aumentar los ingresos, es inteligente, pero cuando lo hacen todos, socavan la formación de los ingresos y la demanda efectiva de los cuales dependen para ingresos y beneficios.
"Este problema también es evidente en el mundo desarrollado de hoy. Tenemos una capacidad sustancial para producir, pero en los estratos de ingresos medianos y bajos, nos encontramos con una inseguridad financiera generalizada y bajas tasas de consumo. El resultado es visible en los EE.UU., donde la construcción de nuevas viviendas y las ventas de automóviles siguen siendo alrededor del 75% y 30% por debajo de sus puntos más altos en 2006, respectivamente.
"Como decía Marx en El Capital: ‘La razón última de todas las crisis reales sigue siendo la pobreza y el consumo restringido de las masas’".
Naturalmente, Magnus aboga por soluciones keynesianas para la crisis: si tan solo los capitalistas (o el Estado) dieran un poco más dinero a los trabajadores, si tan solo aliviaran la carga de la deuda de los hogares, si tan solo reestructuraran la deuda hipotecaria, si tan solo hubiera alguna condonación de la deuda, si tan solo los bancos prestaran más dinero a las pequeñas empresas, si tan solo los gobiernos y bancos centrales gastaran dinero en programas de infraestructura, si tan solo los acreedores europeos fueran más buenos con los griegos… entonces todo estaría bien.
Si tan sólo, si tan sólo… Si los cerdos tuvieran alas… ¡Volarían! ¡Y estos economistas acusan a los marxistas de ser utópicos! Todo lo que el Sr. Magnus está pidiendo es que los capitalistas se comporten menos como capitalistas y más bien como San Francisco de Asís. Es como pedirle a un tigre carnívoro que coma ensalada en lugar de carne. Sabemos cómo el tigre reaccionaría ante esta agradable propuesta. Y también sabemos cómo los banqueros y capitalistas reaccionarían. Huelga decir que esta estupidez keynesiana no tiene absolutamente nada en común con las ideas de Carlos Marx.
Como señala Magnus, Marx predijo que las empresas necesitarían menos trabajadores a medida que mejorara la productividad, creando así un "ejército industrial de reserva" de los desempleados, cuya existencia mantendría la presión a la baja sobre los salarios de los empleados.
Como el artículo anteriormente citado de la revista Businessweek ha señalado:
"Es difícil argumentar contra eso en estos días, dado que la tasa de desempleo en los EE.UU. sigue siendo más de un 9 por ciento. El 13 de septiembre, la Oficina del Censo de los EE.UU. dio a conocer datos que muestran que el ingreso medio, ajustado a la inflación, cayó entre 1973 y 2010 para los hombres a partir de 15 años y a tiempo completo. La condición de los trabajadores de cuello azul en los EE.UU. está aún muy lejos de los salarios de subsistencia y de la ‘acumulación de la miseria’ que Marx previó. Pero las cosas no están tan brillantes en los Estados Unidos tampoco".
Nouriel Roubini
El 11 de agosto The Wall Street Journal publicó una entrevista con el conocido economista Dr. Nouriel Roubini, conocido por sus colegas economistas como el "Dr. Agorero" por su predicción de la crisis financiera de 2008. Hay un video de esta entrevista extraordinaria, que merece ser estudiada cuidadosamente, ya que muestra el pensamiento de los estrategas del Capital más perspicaces.
Roubini es totalmente escéptico acerca de la capacidad de los gobiernos y bancos centrales para evitar un nuevo colapso económico, y mucho menos de salir de la recesión actual. Él no cree que un nuevo brote de flexibilización cuantitativa, tasas de interés más bajas, o cualquiera de las otras medidas propuestas, vayan a suponer ninguna diferencia: "Si la gente no quiere pedir prestado", se pregunta, "¿para qué va a servir bajar las tasas de interés?"
Argumenta que la cadena de crédito se ha roto, y que el capitalismo ha entrado en un círculo vicioso en el que el exceso de capacidad (sobreproducción), la caída de la demanda de los consumidores, los altos niveles de deuda… todo genera una falta de confianza en los inversionistas que a su vez se reflejará en fuertes caídas en la Bolsa de valores, caída de precios de los activos y un colapso en la economía real.
Llega a la conclusión de que la economía de mercado no puede evitar una recesión, porque "no hay suficiente demanda final". También relaciona esta falta de demanda a un largo período en que el capital ha exprimido a la mano de obra, y la proporción de los beneficios ha aumentado a expensas de los salarios. Destaca la intensificación de la explotación, los salarios reales estancados o en descenso, y los niveles sin precedentes de la desigualdad como un elemento central para el estado turbulento de la economía en el mundo.
Al igual que todos los demás economistas, Roubini no tiene solución real a la crisis actual, a excepción de más inyecciones monetarias de los bancos centrales para evitar otra crisis. Sin embargo, admitió con franqueza que la política monetaria por sí sola no será suficiente, y que las empresas y los gobiernos no están ayudando.
Europa y los Estados Unidos están llevando a cabo programas de austeridad para tratar de arreglar su endeudada economía, cuando deberían estar introduciendo un mayor estímulo monetario, dijo. Sus conclusiones no podrían ser más pesimistas: "Carlos Marx tenía razón, en algún momento el capitalismo podría destruirse a sí mismo", dijo Roubini. "Pensábamos que los mercados funcionaban. No están funcionando". (El énfasis es mío).
Al recortar los salarios, han recortado el mercado, reducido la demanda final y causado una sobreproducción (exceso de capacidad) a escala mundial: "No se pueden seguir desplazando los ingresos de los trabajadores a los capitalistas, sin provocar un exceso de capacidad y una falta de demanda total. Y eso es lo que está pasando", indicó el economista.
Roubini predijo que hay más de un 50% de posibilidades de que todo el mundo se sumerja en otra recesión global y los próximos dos o tres meses revelarán la dirección de la economía: "Estamos a velocidad de punto muerto en este momento, y no sabemos si vamos a ir arriba o abajo ", dijo.
Roubini dice que está convirtiendo su dinero en metálico, apostando principalmente en bonos del Tesoro de los EE.UU. "Ahora no es el momento para los activos de riesgo", dijo. El entrevistador del Wall Street Journal, a este punto totalmente alarmado, preguntó a Roubini si pensaba que la caída del capitalismo era inminente. Éste respondió: "No estamos ahí todavía", pero dejó claro que él pensaba que estábamos de camino hacia una "segunda edición de la Gran Depresión".
¿Estaba equivocado Marx acerca de la revolución?
Contrariamente a la imagen reconfortante que se solía presentar del sistema capitalista ofreciendo un futuro seguro y próspero para todos, vemos la realidad de un mundo en el que millones de personas sufren de la pobreza y el hambre, mientras que los súper ricos se enriquecen cada día más. Volvamos el artículo de John Gray:
"Una pequeña minoría ha acumulado una enorme riqueza pero incluso eso tiene una cualidad evanescente, casi fantasmal. En la época victoriana los verdaderamente ricos podían permitirse relajarse, siempre y cuando fueran conservadores en la forma en que invertían su dinero. Cuando a los héroes de las novelas de Dickens por fin les llega su herencia, no hacen nada el resto de su vida.
"Hoy no hay un paraíso de la seguridad. Los giros del mercado son tales que nadie puede saber qué va a tener valor, incluso unos pocos años por delante".
"Este estado de agitación perpetua es la revolución permanente del capitalismo y creo que va a estar con nosotros en cualquier futuro que sea realísticamente imaginable. Sólo hemos recorrido una parte del camino de una crisis financiera que pondrá muchas más cosas patas arriba".
¿Qué conclusión saca Gray de todo esto? Sólo esto: que el capitalismo está destruyendose a sí mismo: "El capitalismo ha conducido a una revolución, pero no a la que Marx esperaba. El apasionado pensador alemán odiaba la vida burguesa y miraba hacia el comunismo para destruirlo. Tal y como él predijo, el mundo burgués ha sido destruido".
Pero luego añade: "No fue el comunismo quien lo hizo. Es el capitalismo el que ha matado a la burguesía". Esta es una conclusión de lo más peculiar. La burguesía no ha sido "matada" en absoluto, por usar la terminología melodramática de Gray. Está muy viva. Tiene en sus manos la tierra, los bancos y las grandes corporaciones. Toma todas las decisiones fundamentales que afectan a la vida y el destino de millones de personas en el planeta.
Gente como Gray se ve obligada a admitir lo que no se puede negar. Sí, el sistema capitalista está en crisis. Todo el mundo sabe esto. Pero, ¿cuál es el antídoto a la crisis? Si el capitalismo es un sistema anárquico y caótico que desemboca inevitablemente en situaciones de crisis, entonces hay que concluir que con el fin de eliminar las crisis, es necesario abolir el sistema capitalista. Si dices "A", también se debe decir "B", "C" y "D", pero esto es lo que los economistas burgueses se niegan a hacer.
Lo que Gray y gente como él no pueden aceptar es que la crisis del capitalismo puede y va a terminar en la revolución socialista:
"Marx dio la bienvenida a la autodestrucción del capitalismo. Estaba seguro de que se produciría una revolución popular que instauraría un sistema comunista que sería más productivo y mucho más humano. Marx estaba equivocado sobre el comunismo. Donde fue proféticamente correcto fue en su comprensión de la revolución del capitalismo. No es sólo la inestabilidad endémica del capitalismo lo que él entendió, aunque en este sentido era mucho más perspicaz que la mayoría de los economistas de su época y la nuestra".
Pero ¡espere un minuto, señor Gray! ¿De verdad se imagina que una crisis que está arrojando el mundo al caos, que condena a millones de personas al desempleo, la pobreza y la desesperación, que le roba a la juventud su futuro y destruye la salud, la vivienda, la educación y la cultura… que todo esto puede ocurrir sin que se produzca una crisis social y política? ¿No puede ver que la crisis del capitalismo está preparando las condiciones para la revolución en todas partes?
Esto ya no es una propuesta teórica. Es un hecho. Si tomamos sólo los últimos doce meses, ¿qué vemos? Los movimientos revolucionarios se han producido en un país tras otro: Túnez, Egipto, Grecia, España… Incluso en los Estados Unidos tenemos el movimiento "Okupa Wall Street" y antes que éste tuvimos las protestas masivas de Wisconsin.
Estos dramáticos acontecimientos son una clara expresión del hecho de que la crisis del capitalismo está produciendo una reacción masiva a escala mundial, y de que un número creciente de personas están empezando a sacar conclusiones revolucionarias. Esto fue resumido por Michael Moore en el programa de TV ">BBC Newsnight, cuando llegó a decir que "hay que acabar con el capitalismo".
"Las naciones occidentales están ahora maduras para la revolución"
Esto es reconocido al menos por algunos de los estrategas del Capital, como Andreas Whittam Smith, un periodista financiero y fundador de The Independent. El jueves 20 de octubre, escribió un artículo con el título: Las naciones occidentales están ahora maduras para la revolución, donde dice:
"Si va a haber un estallido revolucionario, uno no recibe mucho aviso. Escribiendo de las revoluciones europeas de 1848, por ejemplo, un historiador [Peter N Staerns] señaló recientemente: ‘A principios de 1848 nadie creía que la revolución fuera inminente’. Ahora la razón por la que he vuelto a 1848 se debe a que esta fecha se repite continuamente en mi cabeza según se extiende la oleada de protesta contra el capitalismo contemporáneo por todo el mundo.
"Ni París en 1968, ni tampoco 1917 a 1921 cuando, en el caos que siguió a la Primera Guerra Mundial, se estableció el dominio de los trabajadores temporalmente en algunas ciudades alemanas. En lugar de eso, he dirigido mi atención a 1848, cuando gran parte de Europa continental salió a la calle en lo que se hizo llamar la Primavera de las Naciones, o la Primavera de los Pueblos o el Año de la Revolución".
Whittam Smith, quien admite que estaría "horrorizado ante la perspectiva de la revolución o nada que se le parezca", sin embargo, cree que hay "una buena razón por la que debemos tener miedo": el intolerable abismo que se ha abierto entre ricos y pobres. Cita la consigna de "Okupa Wall Street": "Lo único que todos tenemos en común es que somos el 99 por ciento que no tolerará más la codicia y la corrupción del uno por ciento" y continúa:
"Durante los últimos 25 años, el abismo entre los ingresos de los ricos y los pobres se ha ido profundizando. La disparidad que comenzó a desarrollarse en los EE.UU. y el Reino Unido a finales de la década de 1970 se ha ido extendiendo. Un estudio de la OCDE publicado en mayo mostró que países como Dinamarca, Alemania y Suecia, que tradicionalmente han tenido una baja desigualdad, ya no se escapan".
"El resultado es que en el Occidente industrializado el ingreso promedio del 10 por cien más rico de la población es de aproximadamente nueve veces mayor que el del 10 por ciento más pobre. Esa es una diferencia enorme. Y si la comparación se hace entre, por ejemplo, la paga de los directores de las grandes empresas en comparación con la de su personal, la diferencia es asombrosa. En muchos casos, los directores ganan 200 veces más que sus trabajadores peor remunerados. En algún momento, esta diferencia excesiva va a causar problemas. ¿Ha llegado ese momento?". Para volver de nuevo a 1848.
En otro relato, el profesor Stearns escribió que la mayoría de las revoluciones de 1848 estallaron sin orden ni concierto. "Normalmente, solía haber un período breve y confuso de reivindicaciones y manifestaciones, durante el cual la incertidumbre del gobierno contribuyó a prolongar la tensión".
Hay un claro paralelismo entre esto y lo que vemos ahora. Que el movimiento de protesta actual es confuso en sus objetivos es evidente. Pero refleja un estado de ánimo general de ira que se está acumulando bajo la superficie y que tarde o temprano tiene que encontrar una salida. Una encuesta de la revista Time mostró algunos resultados interesantes:
"EE.UU.: 54% tiene una opinión favorable del movimiento "Okupa Wall Street", el 79% cree que la diferencia entre ricos y pobres ha crecido demasiado, el 71% cree que los altos directivos de las instituciones financieras deben ser llevados a juicio, el 68% piensa que los ricos deberían pagar más impuestos, sólo el 27% tiene una opinión favorable del movimiento Tea Party (33% desfavorable)".
Por supuesto, es demasiado pronto para hablar de una revolución en los EE.UU.. Pero está claro que la crisis del capitalismo está produciendo un creciente ambiente de crítica entre amplias capas de la población. Hay un fermento y un cuestionamiento del capitalismo que no existía antes. Se puede decir que estos movimientos de masas carecen de un programa claro, y eso es ciertamente el caso. Pero son sin duda movimientos anticapitalistas, y tarde o temprano, en un país u otro, la cuestión del derrocamiento revolucionario del capitalismo se va a plantear.
¿No hay alternativa?
Los economistas burgueses son tan miopes y estrechos de miras que se aferran al anticuado sistema capitalista, incluso cuando se ven obligados a admitir que está en un estado terminalmente enfermizo y condenado al colapso. Imaginar que la raza humana es incapaz de descubrir una alternativa viable a este sistema podrido, corrupto y degenerado es francamente una afrenta a la humanidad.
¿Es realmente cierto que no hay alternativa al capitalismo? No, no es cierto. La alternativa es un sistema basado en la producción para las necesidades de la mayoría y no el beneficio de unos pocos; un sistema que reemplaza el caos y la anarquía con la planificación armoniosa, que sustituye al dominio de una minoría de parásitos ricos con el dominio de la mayoría que produce toda la riqueza de la sociedad. El nombre de esta alternativa es el socialismo.
Uno puede discutir acerca de palabras, pero el nombre de este sistema es el socialismo –no la caricatura burocrática y totalitaria que existía en la Rusia estalinista, sino una verdadera democracia basada en la propiedad, control y gestión de las fuerzas productivas por la clase obrera–. ¿Es esta idea realmente tan difícil de entender? ¿Es realmente utópico sugerir que la raza humana puede apoderarse de su propio destino y gestionar la sociedad sobre la base de un plan democrático de producción?
La necesidad de una economía socialista planificada no es un invento de Marx o de cualquier otro pensador. Fluye de la necesidad objetiva. La posibilidad del socialismo mundial se deriva de las condiciones actuales del capitalismo mismo. Todo lo que se necesita es que la clase obrera, que constituye la mayoría de la sociedad, se haga cargo del funcionamiento de la sociedad, expropie los bancos y grandes monopolios y movilice al colosal potencial productivo no utilizado para resolver los problemas de la sociedad.
En su Contribución a la Crítica de la Economía Política, Marx escribió lo siguiente:
"Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, porque, mirando mejor, se encontrará siempre que estos objetivos sólo surgen cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización".
Las soluciones a los problemas a los que nos enfrentamos ya existen. Durante los últimos 200 años, el capitalismo ha creado una fuerza productiva colosal. Pero es incapaz de utilizar este potencial al máximo. La crisis actual es sólo una manifestación del hecho de que la industria, la ciencia y la tecnología han crecido hasta el punto en que no se pueden contener en los estrechos límites de la propiedad privada y el Estado nacional.
Hace veinte años, Francis Fukuyama habló del fin de la historia. Pero la historia no ha terminado. De hecho, la verdadera historia de nuestra especie sólo se iniciará cuando se ponga fin a la esclavitud de la sociedad de clases y comencemos a establecer el control sobre nuestras vidas y destinos. Esto es lo que el socialismo realmente es: el salto de la humanidad desde el reino de la necesidad al reino de la libertad.
La crisis actual no es más que una manifestación de la rebelión de las fuerzas productivas contra estas limitaciones sofocantes. Una vez que la industria, la agricultura, la ciencia y la tecnología sean liberadas de las restricciones sofocantes del capitalismo, las fuerzas productivas serían capaces de satisfacer inmediatamente todas las necesidades humanas sin ninguna dificultad.
Por primera vez en la historia, la humanidad estaría libre para desarrollar todo su potencial. Una reducción general del tiempo de trabajo constituiría la base material para una auténtica revolución cultural. La cultura, el arte, la música, la literatura y la ciencia se elevarían a alturas inimaginables.
http://www.luchadeclases.org/economia/internacional/755-imarx-tenia-razon.html
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EL PAÍS | Barcelona Hace 49 min.
La protesta, que se desarrollará en Barcelona, Madrid y Aragón, surge por la falta de acuerdo con la patronal para renovar el convenio del sector
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Tomado de granma ...
Retrocede producción industrial de Estados Unidos
La producción industrial de Estados Unidos retrocedió en noviembre 0,2 por ciento, principalmente por la caída en el apartado manufacturero, notificó este jueves la Reserva Federal.
El resultado decepcionó los pronósticos de los analistas quienes esperaban un aumento de 0,3 puntos, reporta Prensa Latina.
También el grado de utilización de la capacidad productiva se comportó a la baja, mientras que en la comparación interanual la producción industrial creció 3,7 por ciento.
Analistas consideran necesario incentivar la demanda y, por consiguiente, las existencias de productos.
Igualmente opinaron que para acelerar el crecimiento económico es esencial mejorar los ingresos, pues los salarios netos ajustados por la inflación tras el pago de impuestos, siguen cayendo
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Sepa lo que es el capitalismo
El capitalismo tiene legiones de apologistas. Muchos lo hacen de buena fe, producto de su ignorancia y por el hecho de que, como decía Marx, el sistema es opaco y su naturaleza explotadora y predatoria no es evidente ante los ojos de mujeres y hombres. Otros lo defienden porque son sus grandes beneficiarios y amasan enormes fortunas gracias a sus injusticias e inequidades. Hay además otros ("gurúes" financieros, "opinólogos", "periodistas especializados", académicos "bienpensantes" y los diversos exponentes del "pensamiento único") que conocen perfectamente bien los costos sociales que en términos de degradación humana y medioambiental impone el sistema. Pero están muy bien pagados para engañar a la gente y prosiguen incansablemente con su labor. Ellos saben muy bien, aprendieron muy bien, que la "batalla de ideas" a la cual nos ha convocado Fidel es absolutamente estratégica para la preservación del sistema, y no cejan en su empeño.
Para contrarrestar la proliferación de versiones idílicas acerca del capitalismo y de su capacidad para promover el bienestar general examinemos algunos datos obtenidos de documentos oficiales del sistema de Naciones Unidas. Esto es sumamente didáctico cuando se escucha, máxime en el contexto de la crisis actual, que la solución a los problemas del capitalismo se logra con más capitalismo; o que el G-20, el FMI, la Organización Mundial del Comercio y el Banco Mundial, arrepentidos de sus errores pasados, van a poder resolver los problemas que agobian a la humanidad. Todas estas instituciones son incorregibles e irreformables, y cualquier esperanza de cambio no es nada más que una ilusión. Siguen proponiendo lo mismo, sólo que con un discurso diferente y una estrategia de "relaciones públicas" diseñada para ocultar sus verdaderas intenciones. Quien tenga dudas mire lo que están proponiendo para "solucionar" la crisis en Grecia: ¡las mismas recetas que aplicaron y siguen aplicando en América Latina y África desde los años ochenta!
A continuación, algunos datos (con sus respectivas fuentes) recientemente sistematizados por CROP, el Programa Internacional de Estudios Comparativos sobre la Pobreza radicado en la Universidad de Bergen, Noruega. CROP está haciendo un gran esfuerzo para, desde una perspectiva crítica, combatir el discurso oficial sobre la pobreza elaborado desde hace más de treinta años por el Banco Mundial y reproducido incansablemente por los grandes medios de comunicación, autoridades gubernamentales, académicos y "expertos" varios.
Población mundial: 6800 millones, de los cuales
* 1020 millones son desnutridos crónicos (FAO, 2009)
* 2000 millones no tienen acceso a medicamentos (www.fic.nih.gov)
* 884 millones no tienen acceso a agua potable (OMS/UNICEF 2008)
* 924 millones “sin techo” o en viviendas precarias (UN Habitat 2003)
* 1600 millones no tienen electricidad (UN Habitat, “Urban Energy”)
* 2500 millones sin sistemas de dreanajes o cloacas (OMS/UNICEF 2008)
* 774 millones de adultos son analfabetos (www.uis.unesco.org)
* 18 millones de muertes por año debido a la pobreza, la mayoría de niños menores de 5 años. (OMS)
* 218 millones de niños, entre 5 y 17 años, trabajan a menudo en condiciones de esclavitud y en tareas peligrosas o humillantes como soldados, prostitutas, sirvientes, en la agricultura, la construcción o en la industria textil (OIT: La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance, 2006)
* Entre 1988 y 2002, el 25 % más pobre de la población mundial redujo su participación en el ingreso mundial desde el 1.16 por ciento al 0.92 porciento, mientras que el opulento 10 % más rico acrecentó sus fortunas pasando de disponer del 64,7 al 71.1 % de la riqueza mundial. El enriquecimiento de unos pocos tiene como su reverso el empobrecimiento de muchos.
* Ese solo 6.4 % de aumento de la riqueza de los más ricos sería suficiente para duplicar los ingresos del 70 % de la población mundial, salvando innumerables vidas y reduciendo las penurias y sufrimientos de los más pobres. Entiéndase bien: tal cosa se lograría si tan sólo se pudiera redistribuir el enriquecimiento adicional producido entre 1988 y 2002 del 10 % más rico de la población mundial, dejando intactas sus exorbitantes fortunas. Pero ni siquiera algo tan elemental como esto es aceptable para las clases dominantes del capitalismo mundial.
Conclusión: si no se combate a la pobreza (¡ni se hable de erradicarla bajo el capitalismo!) es porque el sistema obedece a una lógica implacable centrada en la obtención del lucro, lo que concentra la riqueza y aumenta incesantemente la pobreza y la desigualdad económico-social.
Después de cinco siglos de existencia esto es lo que el capitalismo tiene para ofrecer. ¿Qué esperamos para cambiar al sistema? Si la humanidad tiene futuro, será claramente socialista. Con el capitalismo, en cambio, no habrá futuro para nadie. Ni para los ricos ni para los pobres. La sentencia de Friedrich Engels, y también de Rosa Luxemburgo: "socialismo o barbarie", es hoy más actual y vigente que nunca. Ninguna sociedad sobrevive cuando su impulso vital reside en la búsqueda incesante del lucro, y su motor es la ganancia. Más temprano que tarde provoca la desintegración de la vida social, la destrucción del medio ambiente, la decadencia política y una crisis moral. Todavía estamos a tiempo, pero ya no queda demasiado.
- Dr. Atilio A. Boron es Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales, Buenos Aires, Argentina
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EL MUNDO › LOS FENOMENOS VAN DE LA MANO EN UNA ITALIA CON DUROS AJUSTES Y OLEADAS DE INMIGRANTES
Crisis económica y temor al extranjero
Cerca de dos tercios de los italianos piensa que los extranjeros, sobre todo provenientes de los países del este europeo (Rumania, Albania), aumentan la delincuencia. Los refugiados de la Primavera Arabe y el brote neofascista.
Desde Roma
El racismo parece haber acelerado su paso en Italia. Al menos, así lo muestran algunos hechos particularmente violentos ocurridos en los últimos días. Según algunas investigaciones, el racismo y, más en general, el temor al extranjero se han agudizado ya hace algunos meses, sobre todo desde que, por un lado, comenzó la llamada Primavera Arabe y miles de inmigrantes llegaron a las costas italianas y, por el otro, la crisis económica se hizo más pronunciada.
Hace poco más de una semana, un extremista neofascista, que luego se suicidó, mató a dos inmigrantes senegaleses en un mercado de Florencia e hirió a otros tres. Pocos días antes, por la mentira de una adolescente en Turín, que dijo haber sido violada por dos gitanos, los amigos del hermano y otros muchachotes incendiaron un campamento gitano. Hace dos días, un joven de Sri Lanka, en Verona, fue golpeado con un hierro por un grupo de muchachos que lo llamaron “negro de m...” y le vaciaron una botella de cerveza en la cara. “De Florencia a Turín, las noticias recientes lamentablemente señalan la presencia de una xenofobia creciente que la sociedad y las instituciones tienen el deber de combatir”, comentó el alcalde de Nápoles, el ex juez Luigi De Magistris, del partido Italia de los Valores.
La discriminación –el escalón inferior al racismo y que no tiene que ver con el color de la piel necesariamente sino con el hecho de ser calificado como “distinto”– está presente en Italia desde hace muchos años. Hay mil anécdotas que dan cuenta de ello, como aquella de una mujer latinoamericana que fue a enviar dinero a su familia en otro país a través de una agencia de envío veloz. Pero como hablaba italiano con un leve acento extranjero, cuando entregó los billetes para pagar, la persona que los recibía los revisó de arriba a abajo y terminó diciendo: “No puedo aceptarle estos billetes”. A lo que la señora respondió: “Pero si los acabo de tomar del cajero automático...”. Horas más tarde, el marido de esa mujer, italiano, fue al mismo lugar con los mismos billetes y el hombre ni siquiera los miró. El dinero llegó normalmente a destino. El señor merecía una denuncia por discriminación... pero quién sabe si alguna vez esa denuncia habría provocado algún efecto.
Pero si se trata de racismo propiamente dicho, un informe elaborado por el centro de estudios ISMU (Iniciativas y Estudios sobre Multietnicidad) de Milán dice que la percepción de los inmigrantes como un peligro parece haber retomado vigor en los últimos meses de 2011. Y citando al centro de Investigaciones Eurispes, indica que cerca de dos tercios de los italianos piensan que los extranjeros, sobre todo provenientes de los países del este europeo (Rumania, Albania), aumentan la delincuencia. Los italianos piensan además que la desconfianza hacia ellos es justificable.
Pero Eurispes advierte una cosa muy interesante: la onda xenófoba de los últimos tiempos debe ser atribuida sobre todo al accionar de la televisión y de los diarios. Un tercio de los italianos, según Eurispes, considera que los medios de comunicación presentan las cosas de manera excesivamente alarmante. En efecto, en épocas berlusconianas, en particular los tres principales canales televisivos pertenecientes a la familia Berlusconi, además de dos de la RAI que eran filogubernativos, presentaban insistente y dramáticamente la llegada de extranjeros a la isla de Lampedusa como una solapada amenaza. Pero con la misma modalidad presentaban también todo tipo de delito, grande o chico, cometido por extranjeros, casi como si los italianos no cometieran más delitos, cuando ésta es la patria de tres de las mafias más famosos del mundo: Cosa Nostra, ‘Ndrangheta y Camorra. El tema inmigrantes también era usado por los sectores de poder para distraer la atención del público sobre muchos otros problemas que padecía el país, tal como se ha comprendido ahora que se llegó al pico de la crisis económica. Durante la Primavera Arabe y cuando miles de inmigrantes efectivamente desembarcaron en Lampedusa, el gobierno de Berlusconi aseguró que llegarían al país entre uno y dos millones de escapados del Norte de Africa. En cambio llegaron sólo cerca de 40.000.
Pero si hay algo todavía peor, según el documento del ISMU, es que los jóvenes desconfían más de los extranjeros que los adultos. No son al parecer las diferencias culturales o religiosas las que asustan a los jóvenes sino el aumento de la incertidumbre en cuanto al futuro, sobre todo laboral, y en cuanto a la vida cotidiana por la delincuencia.
De manera general, “este aumento de la percepción de peligro respecto de los inmigrantes de parte de los italianos es atribuible sobre todo al miedo generado por los eventos sucedidos en los países del Norte de Africa y a la crisis económica”, aseguró ISMU.
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Europa y el euro, al borde del abismo
Mário Soares (*)
Europa está sufriendo una decepción tras otra y no se vislumbra cómo la Unión Europea y el euro van a salir del embrollo en el que sus dirigentes se han metido y nos han metido a todos los europeístas.
Así es: la Cumbre Europea del 9 de diciembre pasado había sido presentada como una decisiva oportunidad y resultó —creo que para la abrumadora mayoría de los europeos— todo lo contrario, indecisa y muy decepcionante.
Como se ve en estos días, la crisis del euro está lejos de haber sido superada ya que sigue sometido a los embates de los mercados especulativos y a las temidas e inaceptables agencias de rating.
La desagregación de la UE no ha quedado enteramente fuera de cuestión, pese a que el apartamiento de Gran Bretaña y al aislamiento de su Primer Ministro, David Cameron, infundió gran alivio a los europeístas y dejó mal parados a sus aliados: Suecia, República Checa, Polonia, Dinamarca, Hungría, Bulgaria, Letonia, Lituania y Rumania. Sin olvidar a la City...
En este cuadro confuso emerge como vencedora la canciller alemana Angela Merkel, gracias a la terquedad y falta de visión que la caracterizan. Ella sigue adelante, no obstante las críticas crecientes que enfrenta en el interior de su país y en el exterior. Entre los primeros se destacan algunos demócratas cristianos serios, como su antecesor Helmut Kohl. Por su parte el Presidente francés, Nicolas Sarkozy, que se ha convertido en una especie de ayudante de Merkel, ha perdido en toda la línea, lo que seguramente perjudicará su campaña electoral.
Resultado: el Banco Central Europeo no tiene las facultades que corresponden a esa institución en otros países, como por ejemplo la Reserva Federal estadounidense o sus homólogos de Gran Bretaña o Japón, y por lo tanto carece de herramientas indispensables para enfrentar la crisis; a la Comisión Europea o al Presidente de la UE, prácticamente nadie los escucha; y el Parlamento Europeo, que en el plano institucional representa al "Pueblo Europeo", podría y debería tener una voz y una presencia en las Cumbres regionales, pero es ignorado. Es una pena, ya que le corresponde la defensa del Proyecto Europeo.
Si todo esto sucede, es por la falta de coraje y de capacidad de los protagonistas de las instituciones que he mencionado y que, instalados en el confort de sus fructuosos cargos, evitan el riesgo de emitir opiniones que no sean rutinarias. De esta manera, estas y las cumbres anteriores, son vacuos ejercicios: muchas promesas que nadie sabe si podrán ser cumplidas y muy pocos pasos efectivos para defender el euro y alejar el riesgo de desintegración de la Unión. Continuamos al borde del abismo, sin enderezar el rumbo y emprender un camino acorde con las enseñanzas de Jacques Delors, Helmut Khol, Helmut Schmidt, y muchos otros.
En este escenario incierto la gran novedad es el apartamiento de Gran Bretaña en razón de que no fueron satisfechas las exigencias —no aceptables— de Cameron y junto con ello, que Londres haya quedado aislada del grupo de sus antiguos aliados europeos que hasta ahora no han querido adherirse al euro. Es así que Londres ha dejado de tener "un pie en Norteamérica y otro en Europa". Esto sin duda clarifica su posición, mientras le crea problemas a la City y, finalmente, elimina la presión británica para convertir el Proyecto Europeo en una suerte de EFTA, es decir en una mera Asociación de Libre Comercio, como siempre trató de hacer en el pasado.
Hay valores fundamentales, como la solidaridad y la igualdad entre todos los Estados, que están desapareciendo paulatinamente. La justicia social —una de las grandes conquistas de la posguerra— está siendo eliminada poco a poco, y lo mismo acontece con los derechos humanos.
Los mercados especulativos todo lo corroen —incluso la democracia— según la advertencia del gran filósofo alemán Jürgen Habermas.
Es cada día más obvio que sin una seria ruptura con el neoliberalismo y la adopción de una regulación ética de la globalización, la UE y el euro entrarán, inexorablemente, en una profunda decadencia que nos afectará a todos, primeramente a los europeos e, indirectamente, al equilibrio mundial.
(*) Mário Soares, ex Presidente y ex Primer Ministro de Portugal.
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Jed Rakoff es todo un héroe popular por abanderar la lucha para que los bancos respondan por la crisis. |
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Manifestantes de 'Occupy Wall Street' Acusan a los Judíos e Israel de ser Responsables de la Actual Crisis Financiera Mundial
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NUEVA YORK (ABNA) — Según un diario israelí, algunos manifestantes de la campaña estadounidense 'Occupy Wall Street' han culpado a los judíos de ser responsables de la crisis económica que sacudió a su país, así como de la asistencia proporcionada por EEUU a Israel.
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Agencia de Noticias de Ahlul Bait (ABNA) — Maariv dijo que el Comité de Emergencia de Israel grabó imágenes en el lugar de los hechos en las que se ve como las acusaciones “antisemitas” y en contra de Israel son pronunciadas.
En una secuencia, un joven manifestante discute con un judío de la tercera edad y le dice en algún momento: “Cuando trabajo, recibo 7 dólares por hora. Pero es Vd. quien tiene el dinero. ¿Hablas Inglés? ¿Eres de Israel? Regresa a Israel.”
En otro pasaje del video, dice el periódico israelí, un afroamericano acusa a los judíos de controlar EEUU.
“La comunidad más pequeña de EEUU controla el dinero, los medios de comunicación y todo. Todos los fondos vuelven a los propietarios judíos de los bancos. Estoy en contra de los judíos, que nos han robado. Constituyen el 1% de la población y controlan EEUU. El presidente Obama es una marioneta en manos de los judíos. Toda la economía está en manos de los judíos. Cada juez en la costa Este es un judío”, se lamentó.
Por otra parte, la gran mayoría de la población de Nueva York, donde se realizan las protestas más grande de EEUU, aprueba el movimiento anti-Wall Street.

En una encuesta realizada por la Universidad Queenebiac, con una muestra de 1.068 adultos y realizada entre el 12-10 y el 16-10 pasados, el 87% de los encuestados dieron su apoyo a las protestas. En concreto, el 72% dijo que entendía mucho o bastante los puntos de vista de los manifestantes y el 67% de los encuestados dieron su aprobación a las ideas que defendían.
Por ejemplo estos manifestantes de Nueva York afirman que una pequeña minoría controla los bancos, el poder judicial y la política estadounidense, y representan más del 50% de los billonarios del país.
"Los judíos representan sólo el 1% de la población estadounidense...sin embargo ellos han puesto su dinero en un fondo común y ahora controlan todas las finanzas de los EE.UU."
El 73% de ellos aprueba la demanda de promulgar una legislación más estricta para organizar el trabajo de las instituciones financieras y el 45% no estuvo de acuerdo con el comportamiento de la policía hacia los manifestantes. Sin embargo, el 46% lo consideró razonable.
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jueves 17 de junio de 2010
 La base de las crisis capitalistas de superproducción
Desde comienzos del siglo XIX, desde la época en que aparece la gran industria a base de máquinas, el curso de la reproducción capitalista ampliada se ve periódicamente interrumpido por crisis económicas.
Las crisis capitalistas son crisis de superproducción. La primera manifestación de la crisis es que las mercancías no encuentran salida, por haberse producido en cantidad mayor de la que pueden comprar los principales consumidores, las masas populares, cuya capacidad adquisitiva se halla, bajo las relaciones capitalistas de producción, reducida a unas proporciones muy escasas. Los stocks de mercancías "sobrantes llenan los almacenes. Los capitalistas reducen la producción y despiden obreros. Se cierran cientos y miles de empresas. Aumenta extraordinariamente el paro forzoso. Gran número de pequeños productores de la ciudad y el campo se arruinan, La falta de venta de las mercancías producidas trastorna al comercio. Los nexos del crédito se rompen. Los capitalistas sufren una aguda penuria de dinero disponible para hacer frente a los pagos. En las bolsas, se desencadena la bancarrota: la cotización de las acciones y demás títulos de valor desciende vertiginosamente. Se produce una racha de quiebras de empresas industriales, establecimientos de comercio y entidades bancarias.
La superproducción de mercancías durante la crisis no es absoluta, sino relativa. Esto quiere decir que el sobrante de las mercancías sólo existe con relación a la demanda solvente, pero no, ni mucho menos, con respecto a las necesidades reales de la sociedad. En tiempo de crisis, las masas trabajadoras experimentan una extrema penuria de lo más indispensable, sus demandas se hallan peor cubiertas que en cualquier otra situación. Millones de seres sufren hambre porque se ha producido "demasiado" trigo, las gentes padecen frío porque se ha extraído "demasiado" carbón. Los trabajadores pierden los medios de vida, porque los han producido en cantidad excesiva. Tal es la escandalosa contradicción del modo de producción capitalista, en que, según las palabras del socialista utópico francés Fourier, "la pobreza nace, en la civilización, de la misma abundancia"...
La contradicción fundamental del capitalismo se revela como la oposición entre la organización de la producción dentro de cada empresa por separado y la anarquía de la producción en toda la sociedad. Dentro de cada fábrica, el trabajo de los obreros se halla organizado y sometido a la voluntad única del patrono. Pero, en la sociedad considerada en su conjunto, por virtud del imperio de la propiedad privada sobre los medios de producción, reina la anarquía de la producción, que hace imposible el desarrollo armónico de la economía. De ahí que, inevitablemente, se infrinjan las complejas condiciones necesarias para la realización del producto social en la reproducción ampliada capitalista. Y estas infracciones van acumulándose gradualmente hasta que estalla la crisis y el proceso de la realización se trastorna completamente.
La contradicción fundamental del capitalismo se exterioriza en el antagonismo de clases entre el proletariado y la burguesía. Es rasgo característico del capitalismo el divorcio entre los dos factores más importante de la producción: los medios de producción, concentrados en manos de los capitalistas, y los productores directos, desprovistos de medios de producción y que sólo poseen su fuerza de trabajo. Este divorcio se manifiesta claramente en las crisis de superproducción, en las que, de una parte, sobran los medios de producción y los productos, hay excedente de capital, y de la otra, queda ociosa la fuerza de trabajo y hay masas enteras de obreros parados, carentes de medios de subsistencia.
Las crisis son una secuela inevitable del modo de producción capitalista de producción; no podrán eliminarse mientras subsista el capitalismo.
Las crisis económicas periódicas y la agudización de las contradicciones del capitalismo.
Las crisis económicas, explosión violenta de todas las contradicciones del modo capitalista de producción, vienen indefectiblemente a ahondar y agudizar todavía más estas contradicciones.
Ordinariamente, las crisis capitalistas de superproducción tienen un carácter general. Comienzan en una rama cualquiera de producción y se extienden rápidamente a toda la economía nacional. Surgen en uno o en varios países y se hacen extensivas luego a todo el mundo capitalista.
Toda crisis acarrea una reducción brusca de la producción, el descenso de los precios al por mayor de las mercancías y de la cotización de las acciones en bolsa y la disminución del volumen del comercio exterior. El volumen de producción desciende al nivel de algunos años atrás. Durante la crisis del siglo XIX, el nivel de la vida económica de los países capitalistas se retrotraía de 3 a 5 años; en el siglo XX, el salto atrás es de decenas de años.
Las crisis económicas ponen claramente de manifiesto el carácter rapaz del capitalismo. En todas ellas, mientras millones de seres se ven condenados a la miseria y al hambre, se destruyen masas inmensas de mercancías que no encuentran salida: trigo, patatas, leche, ganado, algodón. Dejan de funcionar o se convierten en chatarra, fábricas enteras, astilleros, altos hornos; se destruyen las sementeras de cereales y de cultivos industriales; se talan las plantaciones de árboles frutales.
Las crisis traen consigo incontables calamidades para la clase obrera, las grandes masas campesinas y todos los trabajadores. Provocan un paro en masa, que condena a ciento de miles y millones de personas a la inacción forzosa, a la miseria y el hambre. Los capitalistas se aprovechan del paro para reforzar la explotación de la clase obrera y hacer descender el nivel de vida de los trabajadores.
Las crisis vienen a agudizar en grado extraordinario la inseguridad de vida de los trabajadores, su miedo al mañana. A fuerza de años de no trabajar, los proletarios pierden sus conocimientos profesionales; cuando la crisis termina, muchos de ellos no pueden ya reintegrarse a la producción. Empeoran las condiciones de vivienda a que se ven sometidos los trabajadores; aumenta el número de gentes sin hogar, que vagan por el país en busca de un jornal. En los años de crisis crece extraordinariamente el número de suicidios de los seres empujados a la desesperación; se extienden la mendicidad y el crimen.
Las crisis traen consigo la agudización de las contradicciones de clase entre el proletariado y la burguesía, entre las grandes masas campesinas y sus explotadores, los terratenientes, los usureros y los campesinos ricos. Las crisis privan a la clase obrera de muchas de las conquistas arrancadas en larga y dura lucha contra los patronos y el Estado burgués. Esto señala a los obreros que el único camino por el que pueden librarse de la explotación y la inseguridad es la destrucción de la esclavitud asalariada capitalista. Las más extensas masas del proletariado, condenadas por las crisis a indecibles privaciones, adquieren conciencia de clase y decisión revolucionaria. La incapacidad de la burguesía para gobernar las fuerzas productivas de la sociedad mina, en los sectores pequeñoburgueses de la población, el convencimiento de que el régimen capitalista es algo inquebrantable. Todo ello se traduce en la agudización de la lucha de clases dentro de la sociedad capitalista.
En los tiempos de crisis, el Estado burgués acude en ayuda de los capitalistas mediante subsidios en dinero, que en definitiva pagan las propias masas trabajadoras. El Estado, valiéndose de su aparato de violencia y de coerción, ayuda a los capitalistas a mantener la ofensiva contra el nivel de vida de la clase obrera y los campesinos. Esto refuerza la depauperación de las masas trabajadoras. Al mismo tiempo, las crisis ponen de manifiesto la impotencia del Estado burgués ante la acción de las leyes espontáneas del capitalismo.
Las crisis son el más palpable exponente de que las fuerzas productivas creadas por el capitalismo han rebasado los marcos de las relaciones burguesas de la producción, por lo que éstas últimas se convierten en un freno para el desarrollo ulterior de las fuerzas productivas.
“La crisis muestra que la sociedad moderna podría producir una cantidad incomparablemente mayor de productos destinados a elevar el nivel de vida de todo el pueblo trabajador, si la tierra, las fábricas, las máquinas, no estuvieran usurpadas por un puñado de propietarios privados, que amasan a costa de la miseria del pueblo” (V.I. Lenin “Enseñanzas de la crisis”). Cada crisis acerca el hundimiento del modo capitalista de producción.
Las crisis revelan con una nitidez y una agudeza especiales las insolubles contradicciones del capitalismo, que anuncian su hundimiento inevitable: se comprende, pues, que los economistas burgueses se esfuercen por todos los medios en encubrir la naturaleza real y las verdaderas causas de las crisis. Intentando paliar la inevitabilidad de las crisis bajo el capitalismo, las presentan abiertamente como un resultado de causas casuales, que, según ellos, pueden llegar a eliminarse, manteniendo en pie al sistema capitalista de economía.
A este efecto, los economistas declaran que la causa superior de las crisis debe buscarse, bien en la infracción “casual” de la proporcionalidad entre las ramas de la producción, bien en el rezagamiento “pasajero” del consumo respecto a la producción, y recomiendan para curar de crisis al capitalismo que se aseguren formas de “consumo” como la carrera de armamentos y las guerras. Pero, en realidad, tanto la desproporcionalidad de la producción como la contradicción entre la producción y el consumo son formas inevitables bajo las que se manifiesta la contradicción fundamental del capitalismo, insuperable mientras exista este régimen.

Fuente: Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS
Leer más: http://socialismo-solucion.blogspot.com/2010/06/sobre-las-crisis-economicas.html#ixzz16zn6gVL7 |
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Austeridad contra Europa
Se usan los mismos argumentos que convirtieron la crisis de 1929 en la Gran Depresión
Resulta cada vez más evidente para todos que el desplome económico que comenzó a finales de 2008 no es un desplome económico cualquiera. Casi cuatro años después del principio de la crisis, las economías desarrolladas no han conseguido todavía iniciar una recuperación sostenible y hasta los países que se encuentran en mejor situación muestran síntomas claros de debilidad. Ante la certeza de que nos enfrentamos a una recesión en "W", las dificultades que acosan a Europa son sobrecogedoras.
No solo es el hecho de que Europa corra peligro de sufrir daños económicos prolongados, sino que el altísimo paro de larga duración y el malestar popular amenazan con erosionar de forma permanente la cohesión de su tejido social. Y en el aspecto político, existe el riesgo muy real de que los ciudadanos dejen de confiar en las instituciones, tanto nacionales como europeas, y se vean tentados por llamamientos populistas, como en otras épocas anteriores.
Europa debe evitar esa posibilidad como sea. El crecimiento económico debe ser la máxima prioridad, porque el crecimiento es lo único que puede hacer que la gente vuelva a tener trabajo y Europa pueda pagar sus deudas.
Como es lógico, existe un debate abierto sobre cuál es la mejor forma de lograr la recuperación. Los defensores de la austeridad alegan que la deuda tiene repercusiones negativas en el crecimiento, mientras que los partidarios de incrementar los estímulos responden que es el bajo crecimiento lo que genera la deuda pública, no a la inversa, y que las medidas de austeridad, en periodos de recesión, solo sirven para empeorar las cosas.
Toda Europa debe ponerse de acuerdo sobre una estrategia de crecimiento sostenido
Ahora bien, no es necesario que los europeos estén de acuerdo en todo para encontrar una vía sobre la que sea posible llegar a un consenso. Podemos discrepar respecto a los efectos a largo plazo de las inyecciones de liquidez, pero podemos estar todos de acuerdo en que no está bien dejar que unas empresas rentables caigan en bancarrota porque los mercados de deuda no están funcionando. No tenemos necesidad de coincidir en materia de política fiscal para comprender que es más sensato fomentar las inversiones que ver cómo languidece nuestra estructura de producción. Y todos sabemos que es más rentable invertir en reeducar a los parados que permitir el desempleo de larga duración.
En cualquier caso, las dudas sobre las repercusiones negativas de las medidas de austeridad están empezando a ser imposibles de ignorar. La historia nos enseña que, en épocas de recesión profunda, es más peligroso retirar los estímulos económicos demasiado pronto que esperar hasta que ya es demasiado tarde.Un recorte excesivo del gasto público en las circunstancias actuales puede hacernos desembocar en una contracción del crecimiento, que ya está produciéndose: el Fondo Monetario Internacional prevé que la eurozona se contraerá un 0,5% en 2012. Las reformas estructurales son importantes para garantizar el crecimiento sostenible en el futuro, pero no generan crecimiento a corto plazo, que es lo que necesita Europa. Antes al contrario, a cambio de lograr unos mínimos avances en la reducción de la deuda, Europa está en peligro de causar un daño prolongado a sus posibilidades de crecimiento.
En comparación con lo que supone una nueva recesión, el coste a largo plazo de las políticas de estímulo es insignificante. En muchos países, los déficits presupuestarios actuales son consecuencia, no de que unos Gobiernos imprudentes hayan gastado demasiado, sino de las medidas adoptadas con carácter temporal para afrontar la crisis. Dado que los tipos de interés ya son bajos y el sector privado está desapalancándose, existen pocos riesgos de que haya unas políticas expansivas que provoquen inflación o acaben eliminando las inversiones privadas. Por el contrario, las reducciones del gasto pueden disminuir la actividad económica y, en lugar de reducir la carga de la deuda pública, aumentarla.
Además, tampoco hay por qué demonizar la deuda pública. Desde el punto de vista económico, tiene sentido que los Estados compartan el coste de inversiones públicas como los proyectos de infraestructuras y los servicios con las generaciones futuras, que también se beneficiarán de ellas. La deuda es el mecanismo que nos permite institucionalizar la solidaridad intergeneracional. El problema no es la deuda; lo importante es asegurarse de que esa deuda sirve para financiar inversiones productivas, se mantiene en unos límites razonables y se puede pagar sin muchas dificultades.
Sin embargo, resulta alarmante observar que hoy se están empleando, en defensa de la austeridad a toda costa, los mismos argumentos que convirtieron la crisis financiera de 1929 en la Gran Depresión. No podemos permitir que la historia se repita. Los dirigentes políticos deben tomar la iniciativa para evitar una crisis social originada por motivos económicos. Es necesario emprender con urgencia dos actuaciones.
A escala mundial, es preciso trabajar más para abordar los desequilibrios macroeconómicos y crear demanda en los países con superávit, entre ellos algunas economías desarrolladas como Alemania. Las economías emergentes que tienen superávit deben entender que una contracción prolongada en los países desarrollados crea un verdadero peligro de crisis mundial en unos momentos en los que ya no tienen el margen de maniobra del que disfrutaban hace cuatro años.
Dentro de la eurozona, hay que emprender reformas estructurales y un gasto público más eficaz, que son fundamentales para recuperar un crecimiento a largo plazo y unos niveles de deuda sostenibles, y hay que combinar todo eso con políticas cuyo objetivo sea sostener la demanda y la recuperación a corto plazo. Las medidas tomadas en este sentido por la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, son positivas pero insuficientes. Lo que necesitamos es un gran pacto que obligue a los países que carecen de credibilidad política a emprender reformas estructurales sin más tardar, a cambio de tener más margen para tomar medidas generadoras de crecimiento dentro de la UE, aunque eso implique tener unos déficits más elevados a corto plazo.
El mundo se encuentra ante unos retos sin precedentes. Nunca antes, en la historia reciente, había coincidido una recesión con unos cambios geopolíticos tan inmensos como los actuales. La tentación de defender ante todo unas prioridades nacionales equivocadas podría llevarnos a un desastre general.
Lo único que puede evitar que acabemos en esa situación es una actuación inteligente por parte de los dirigentes políticos. Los líderes europeos deben comprender que los programas de ajuste tienen un aspecto social además del económico y que serán insostenibles si los afectados se encuentran con la perspectiva de tener que hacer frente a años de sacrificios sin ver ninguna luz al final del túnel.
La austeridad a toda costa es una estrategia errónea, y no servirá de nada. No podemos permitir que una desacertada idea de "disciplina" cause daños permanentes en nuestras economías y se cobre un terrible precio humano en nuestras sociedades. Toda Europa debe ponerse de acuerdo sobre una estrategia de crecimiento a corto plazo y ponerla en práctica cuanto antes.
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Aunque les fastidie tanto a algunos trosko-as yo creo que la crisis del capitalismo-imperialismo ya empezó ... y todo lo que ocurre en Occidente nos lo está demostrando ....
ECONOMÍA.- Se agudiza la crisis y decadencia del capitalismo.

Por Emma Largaespada.
La crisis económica global afectó simultáneamente a todos los países desarrollados, los mercados de exportación se estrecharon. Debido a que se desarrolló simultáneamente en muchos países, la crisis económica puede regresar en su conjunto con una fuerza extraordinaria, pues la recesión de cada país individualmente agrava la recesión de otros y todos se combinan para agravar la crisis mundial. Con ello se demuestra una vez que el capitalismo es un sistema mundial.
Se acabó la prosperidad de unos pocos
El deterioro del estado económico del sistema capitalista internacional puede apreciarse a través de dos fenómenos que se han producido a una escala sin precedentes: la expansión del desempleo y el rechazo de los grandes monopolios financieros a reanudar las inversiones estimuladas solo por los incentivos monetarios. Ya no se arriesgan, lo que profundiza más la crisis. En el sistema capitalista la inversión productiva de grandes trust depende tanto de las tendencias del mercado como de las fluctuaciones de la tasa de beneficios.
La prosperidad del sistema capitalista depende de dos condiciones: una ascendente tasa de ganancia y un mercado en expansión. Las inversiones productivas no se van a presentar en la medida que no aparezcan signos de una tendencia que permita anunciar un cambio en los dos factores mencionados. El boom económico posterior a la segunda guerra mundial finalizo en los años 70 y ahora esta realidad de comprueba con la agudización de la crisis económica mundial.
El endeudamiento de la primera potencia imperialista
La proyección es que la deuda pública de Estados Unidos ascienda a 16.2 billones de dólares en 2012. Es un agujero que preocupa a los inversionistas extranjeros, como China, principal acreedor de Estados Unidos, y que resta valor al dólar como moneda de reserva. Esta montaña de deuda podría con facilidad convertirse en el detonante de la próxima crisis, que se encuentra en la sombra de la recaída de las burbujas financieras creadas en los mercados de especulación, en las bolsas de valores y en la pobre confianza del dólar. China al ser el mayor poseedor de reservas monetarias extranjeras, ha reiterado su exigencia de un dólar estable y una diversificación del sistema monetario internacional. La emergente potencia capitalista de China ha insistido en adoptar una nueva moneda de reserva internacional para reemplazar el dólar, en un sistema que está bajo la egida del FMI.
Ahora bien, el déficit fiscal estadounidense a finales de 2009 era de 1.42 billones de dólares, 10% del PIB de la potencia norteamericana. Para darnos una idea, la Unión Europea exigen que el déficit fiscal de los países de la eurozona sea inferior al 3 %. Un déficit cada vez más grande, difícil de financiar y ello implica un alza de intereses para atraer compradores de bonos y papeles norteamericanos. Intereses más altos dificultan la recuperación económica y generan inflación, otro efecto inflacionario es el gigantesco aumento en la masa monetaria que implico la inyección de billones a los bancos mas todos los flujos monetarios virtuales y de valores.
La especulación financiera
La recién pasada crisis hizo presión sobre las tasa de ganancia, lo que arrastró a la quiebra a un número considerable de empresas, se produjo una baja general en el volumen de las inversiones, una reducción de la producción, despidos en masa, que por su efecto acumulativo crean una baja de la producción y de la productividad económica, y una concentración de enormes stocks de mercancías no vendibles. Pero el fantasma de esta crisis y una posible recaída se manifiesta en primer lugar en los mercados de valores. Es la punta del iceberg.
En el mundo financiero es donde está sólidamente afincada la creencia de que la inteligencia genera riquezas. Los que se consideran más listos o informados inician un movimiento comprador de determinadas acciones en la Bolsa. De esta manera se produce un movimiento que confirma las expectativas creadas. La euforia dura hasta que alguien advierte que hay una sobrevaloración de esos activos y comienzan a vender. La tendencia se auto refuerza y llega un momento que todos intentan escapar, lo que resulta imposible porque no hay compradores, sólo hay vendedores. La burbuja se pincha y el precio de las acciones se derrumba.
Estos ciclos de auge y caída se producen periódicamente. Esto es debido a que, según Galbraith, la memoria del público sobre los peligros de las burbujas financieras no alcanza más allá de un par de décadas. Por consiguiente, los ciclos se repiten. Los que participan en este juego y pierden se revuelven contra los “especuladores”. Son los profesionales quienes salen bien parados de la crisis, porque debido a su experiencia han tenido la capacidad e intuición para adelantarse a los acontecimientos. Pero en ocasiones, cuando son fondos de gran tamaño, más que prever los acontecimientos, los provocan.
Las crisis empobrecen a unos y enriquecen a otros.
La historia registra casos divertidos del encantamiento que produce en las personas la creencia de que tienen a su alcance la posibilidad de enriquecerse. Alrededor del año 1593 el embajador austríaco en Holanda, llevó a este país una serie de bulbos provenientes de Turquía. Eran los famosos tulipanes, que hicieron furor entre los holandeses por la vistosidad que daban estas flores a los jardines. El precio de los bulbos comenzó a subir y cuanto más subían, más convencidos estaban los inversores de que aquella era una buena inversión.
El pasado 5 de agosto los principales índices bursátiles europeos han caído con fuerza ante el regreso del temor a un estancamiento de la economía mundial. Fráncfort ha perdido el 5,82% (su mayor caída desde la catástrofe de Lehman Brothers a finales de 2008); Milán, el 6,15%; París, el 5,48% (también la mayor desde Lehman). El Ibex ha sido al final una de las plazas mejor paradas y aun así se ha dejado el 4,7%, su segundo mayor retroceso del año, quedándose en 8.317 puntos.
Pero la preocupación es generalizada, las Bolsas internacionales y el Ibex de forma destacada, se han desplomado este 4 de agosto de 2011 por el aumento de las dudas sobre una eventual recaída de la economía en recesión.
La jornada se ha cerrado con fuertes descensos en EE UU, del 4,3% en el Dow Jones, del 4,8% en el S&P 500 y de casi el 5,1% en el Nasdaq.La desaceleración ya está aquí, como lo apuntan la mayoría de datos macroeconómicos que paulatinamente se van presentando sobre el segundo trimestre, pero lo que ahora se cotiza es que la ansiada recuperación se seguirá debilitando durante la segunda mitad del año. Tras el batacazo, el selectivo abrió la mañana del 5 de agosto, por primera vez desde junio de 2010 por debajo de los 9.000 puntos. También está registrando importantes pérdidas Wall Street, que a media tarde se dejaba un 2,32%.
En la deuda, la prima de riesgo española, que es el sobreprecio que los inversores exigen por sus bonos a 10 años frente a los alemanes, los más seguros, ha puesto fin al alivio que venía registrando por la mañana y, tras la intervención del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, ha recuperado la tendencia al alza de la mano de la italiana. Así, tras llegar a bajar a primera hora hasta los 360 puntos básicos, 25 menos que ayer, al cierre de las Bolsas rozaba sus máximos (398 frente a 407 puntos básicos). El presidente del BCE ha cumplido con las expectativas y, si por un lado ha dejado inalterados los tipos de interés en el 1,5%, por el otro ha dado algunos mensajes para tratar de aliviar el acoso a España e Italia, aunque con escaso éxito.
Decadencia permanente del capitalismo
"No me sorprendería que antes del final de esta rueda de prensa vean ustedes algo en los mercados". Las palabras de Trichet han tenido un impacto inmediato aunque efímero en los mercados. En la deuda, las primas de riesgo han bajado, sobre todo la italiana, mientras en la renta variable se han moderado las pérdidas previas a la intervención del político francés. No obstante, a los pocos minutos, las primas recuperaban la tendencia al alza -todas menos la irlandesa- y las Bolsas agudizaban las caídas con recortes superiores al 2% en los parqués de referencia del Viejo Continente. El hecho de que hasta el propio instituto emisor admita de manera tan evidente que el futuro a corto plazo se anuncia complicado ha reavivado el temor de los inversores a la desaceleración económica internacional. El resultado ha sido dramático: fuertes descensos y mínimos anuales para el Ibex y el resto de Europa.
Desde inicios del sistema capitalista hace menos de trescientos años, el mundo ha experimentado constantes crisis. Para la ciencia joven, la economía (en ese entonces en las manos de burgueses liberales), y para el mundo en transición, las crisis eran cosas nunca antes vistas. En ninguno de los anteriores modelos de producción económica se habían experimentado estas llamadas crisis. Lo que por lógica primero y luego por demostraciones de la ciencia económica (que evoluciona como ciencia al ser estudiada ya no solo por los burgueses que negaban las crisis y creían en el libre mercado y la autorregulación del sistema) y por los diversos aportes de científicos como Carlos Marx, nos advierten que las crisis son inherentes al sistemas capitalistas y por tanto inevitables, dejándonos entrevisto que el sistema capitalista contiene el germen de su propia destrucción, que no es el sistema adecuado para el progreso de las naciones y menos para el desarrollo humano
ECONOMÍA.- Se agudiza la crisis y decadencia del capitalismo.
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