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No solo Tango...: Curiosidad/ Las pandemias históricas de la humanidad
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Respuesta  Mensaje 1 de 2 en el tema 
De: 2158Fenice  (Mensaje original) Enviado: 26/02/2024 06:40
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LA VIRUELA Y LA VACUNA ANTIVARIÓLICA


Hace muy poco tiempo el mundo todo estaba en jaque; entramos en una pandemia llamada Covid 19 donde lamentablemente han fallecido miles de personas en todo el globo.

(Muchas dudas sobre este "Virus" y su vacuna ... ya que la llamaron Pandemia y no lo fue... opinión de muchos científicos) Fenice.

Tras haber dejado atrás dicha pandemia quería hacerles llegar un interesante relato histórico y médico de la enfermedad de la viruela; la vacuna de Jenner y la incidencia en el Río de la Plata. Espero les resulte interesante.

La viruela fue la enfermedad más importante en toda la historia epidemiológica de la humanidad.

Fue causa de muerte por sí de más seres humanos que todas las guerras juntas. Antes de surgir la vacunación, a fines del siglo XVIII, el único procedimiento para prevenir esta afección era la peligrosa variolización. Ésta era costosa y tenía una mortalidad cercana a 2%.
Finalmente, el rey Carlos IV de España (reinado 1788-1808) había sufrido de cerca la viruela, dado que esta deformante enfermedad había afectado a una de sus hijas.
Quizá por ese motivo o quizá por filantropía borbónica, decidió enviar a América y las Filipinas una expedición sanitaria con el fin de practicar la vacunación en los habitantes de sus territorios coloniales.
Con este motivo, el 30 de noviembre de 1803 zarpó de La Coruña un grupo de cuatro médicos, dos cirujanos, tres enfermeros, una rectora y 22 niños gallegos expósitos, encargados de portar la vacuna antivariólica brazo a brazo.
La expedición a bordo de la "María Pita" hizo escalas y vacunaciones en Canarias, Puerto Rico, costa de Venezuela y Caracas.
Posteriormente, en mayo de 1804, se dividió en dos. El tramo sudamericano vacunó en los actuales estados de Panamá, Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú, y estuvo a cargo del doctor Joseph Salvany.
El grueso de la expedición sanitaria siguió bajo la dirección del médico jefe, el doctor Francisco Xavier de Balmis, y vacunó en México, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica y los actuales estados de Nuevo México, Arizona, Texas y California.
En febrero de 1805, Balmis dejó Acapulco en el "galeón de Manila" y llegó a las Filipinas en abril. Posteriormente se trasladó a la colonia portuguesa de Macao y a la ciudad china de Cantón, donde prosiguió vacunando.
Balmis regresó a España en 1806, dando la vuelta al mundo, y haciendo escala en Santa Elena. Arribó a Lisboa el 14 de agosto.

La vacuna antivariólica llegó al Río de la Plata el 5 de julio de 1805 a bordo del barco negrero portugués "Rosa del Río".

La viruela fue finalmente erradicada de la faz de la tierra en 1978.

Francisco Xavier de Balmis y Joseph Salvany, en hazaña jamás antes realizada por médico alguno, dieron la primera vuelta al mundo vacunando más de 250 mil personas, la mayoría niños, dando cumplimiento así a una heroica e inédita misión sanitaria que hoy, en su bicentenario, recordamos y honramos.

Volviendo a la historia de la vacuna antivariólica, Recién en 1796, Edward Jenner, un inglés, aplicó la primera vacuna contra la viruela. La viruela era endémica y mataba a una quinta parte de los contagiados. El genio de Jenner fue ver que los que ordeñaban vacas, adquirían una enfermedad inocua, con granitos en las manos y poco más. Observó, también, que después esta gente no se contagiaba de viruela.

Su idea fue simplemente frotar el pus de los granos en gente sana, para que adquirieran tanto la enfermedad inocua, como la inmunidad a la viruela mortal. Por su origen vacuno, el método se bautizó “vacunación”. Jenner mismo eligió el nombre, en inglés, “vaccination”. No deriva del nombre inglés de la vaca, sino del nombre latino “vacca”. Para los ingleses de la época, el latín era elegante y “científico”.
Jenner no estaba solo, otros tuvieron ideas parecidas, pero él fue de los más decididos defensores del método. Le tenía fe y para demostrarlo vacunó a sus hijos. Ya que no existían vacunas, nadie había desarrollado salvaguardas para probarlas.
De hecho, no se sabía cuál era el mecanismo de la inmunidad, tampoco se conocía el agente de trasmisión, por lo que la primera vacuna se encontró en forma puramente empírica.
Otro hito empírico fue dado por un segundo médico inglés, John Snow, durante la epidemia de cólera de 1831-1858 en Londres. Snow notó que los casos estaban concentrados en algunas zonas y, para entender mejor, elaboró un plano con las casas donde vivían los enfermos. Descubrió que se agrupaban alrededor de una de las bombas donde se extraía el agua de beber, en el Soho, barrio sin agua corriente en la época. Dedujo que el agua estaba contaminada.
La hipótesis usual era que la enfermedad se trasmitía por el aire, pero finalmente se reconoció la importancia del agua limpia para la salud de una ciudad. Fue el primer estudio epidemiológico, aunque todavía no estaba claro cuál era el agente de trasmisión.
Este punto, lo descubrió uno de los grandes genios de la humanidad, Louis Pasteur. Pocos recuerdan en detalle lo que hizo Pasteur, a pesar de las plazas y calles con su nombre. Una de las muchas cosas que hizo fue descubrir una vacuna contra la rabia, pero también explicar los mecanismos de contagio y los agentes responsables. En el camino produjo una revolución sobre cómo concebimos los orígenes de la vida.
Existía la idea de que los organismos más simples surgían espontáneamente, de la nada. La “generación espontánea” parecía cosa de sentido común, porque la comida criaba hongos, los charcos se llenaban de mosquitos o de renacuajos y aparecían gusanos en la carne podrida, aparentemente de la nada.
En cuanto a la situación en las Provincias Unidas del Río de la Plata, El 18 de mayo de 1813, el Segundo Triunvirato, dispuso la obligatoriedad de la vacuna antivariólica en el país, pero a menudo, la ley fue ignorada. Durante la guerra de la Independencia, el gobierno de Buenos Aires, no tenía por único enemigo a los ejércitos españoles, también debió hacer frente al peligro de la viruela que asolaba muchas regiones del interior. La vacuna descubierta por el inglés Jenner ya era un arma conocida para luchar contra la enfermedad, y el doctor Saturnino Segurola fue el encargado de difundirla sin embargo su trabajo no fue fácil. La mayor parte de la gente desconfiaba de la vacuna y en muchos casos su obstinación era apoyada por algunos médicos locales. Segurola envió a las autoridades una carta donde se quejaba amargamente de la irresponsabilidad de la gente y advertía que, aunque se bautizaban de 15 a 20 niños todas las semanas en la Catedral, eran muy pocos los padres que se avenían a vacunarlos, exponiéndolos al fatal contagio.
La mayoría opinaba que el virus de la vacuna no preservaba y que por el contrario, los males venían de la vacuna. Más de uno alegaba que las vacunas eran viejas y que esperaban las frescas que debían venir del Brasil. Finalmente Segurola pidió al gobierno que aplicara penas a los médicos que se oponían a la vacunación y el Triunvirato resolvió que los padres presentaran certificados de vacunación de sus hijos y que si no lo hacían, debían pasar por el hospital para que los chicos fueran inoculados obligatoriamente y se encargó a la Policía la vigilancia del cumplimiento de estas normas. Mientras tanto, la vacunación debió extenderse a las fuerzas armadas de la Revolución que en muchos lugares, como la Banda Oriental eran diezmadas por el mal y para ello, se utilizaron las vacunas, cuya importación desde Londres, pasó a ser abundante, lo que permitió distribuírla también en el interior del país.
En 1817 un rumor alarmante corrió por el país. Se decía que muchas de las personas vacunadas habían contraído igualmente la enfermedad. El 24 de junio de ese año, el gobierno inició una investigación de la que resulto que el doctor saturnino Segurola había vacunado a una pardita perteneciente a la casa de don Ignacio Freyre y luego, con el mismo suero, a otros niños. Unos días más tarde pudo observarse en la niña la presencia de 5 o 6 pústulas del tipo varioloso. Tras la investigación, practicada por las autoridades del protomedicato, se estableció que las pústulas que se advertían en la pardita no era de la verdadera viruela sino de la falsa, llamada cristalina- vulgarmente boba- enfermedad tan distinta de la viruela verdadera, en sus períodos y benignidad, que si fuese sola ella la que se padecía en la vida, era inoficiosa la vacuna. Al mismo tiempo que se difundieron estos resultados de la investigación, se exhortó nuevamente a todos a que por lo mismo que hay viruela,es obligatorio llevar a sus hijos a la vacunación. El general San Martín pagó personalmente a quienes fueron enviados a Mendoza para vacunar a su tropa.

(Un poco largo pero vale la pena acordarse y cuántos estudios antes de una vacuna ... nada que ver con el Covid 19 y su vacuna ... ) Fenice

Fte:VACUNA CONTRA VIRUELA - historia.
HISTORIA DE LA MEDICINA.

Javier Luzuriaga; Breve Historias de las vacunas.

El Arcón de la Historia

Comentarios al posteo a cargo de Diego Weinstein



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Respuesta  Mensaje 2 de 2 en el tema 
De: karmyna Enviado: 27/02/2024 06:14


 
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