Preámbulo : El deporte ecuestre gauchesco “El Pato” en su origen se jugaba con un pato
vivo dentro de una bolsa de cuero. El pato es originario de Argentina, que nació de la mano de los gauchos que
practicaban este deporte en el campo en
los tiempos coloniales.
Hoy en día, el deporte ecuestre el pato se juega con una pelota de cuero
con seis asas en lugar de un pato vivo, el cual se prohibió debido a su
crueldad y violencia. La pelota fue introducida en 1938, después de que se
reglamentara el juego y se prohibiera el pato.
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Originalmente:
Se usaba un pato vivo o muerto dentro de una bolsa de cuero, lo que le dio
el nombre al deporte y lo hizo muy violento.
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Actualmente:
Se juega con una pelota de cuero con seis asas para facilitar su agarre
mientras se cabalga. El objetivo es introducir esta pelota en un aro en el
extremo opuesto de la cancha.
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Evolución:
La reglamentación y prohibición del juego original se debió a su
peligrosidad. Con la introducción de la pelota y un reglamento más estricto
en 1938, el deporte se volvió más seguro y se convirtió en el deporte nacional
argentino.
Desde la época de la colonia, y durante todo el siglo XIX, el Pato era el deporte más popular para los hombres a caballo y los del campo en Buenos Aires. Utilizaban un pato vivo dentro de una bolsa de cuero con cuatro manijas, y se trataba de un juego muy brusco y fuerte que daba lugar a encuentros sangrientos y peligrosos. Fue una de las tantas cosas que prohibio Rosas. Tambien fue prohibido por Martín Rodríguez. Recién en 1938, cuando se lo reglamentó, dejó de ser tan sangriento.
Fue declarado oficialmente juego nacional de dicho país en 1953 por el presidente.
Ya en el siglo XVI se realizaban contiendas o "corridas" donde dos equipos de jinetes intentaban hacerse con un pato vivo (de ahí el nombre del juego. El mismo fue inventado por los gauchos que habitaban la pampa, existiendo testimonios que dan cuenta de su existencia ya en 1610.
La ausencia de reglas causó que el juego fuera en ocasiones extremadamente violento. Muchos gauchos resultaron muertos durante corridas, al "rodar" su caballo o siendo atropellados por otros caballos. También se dieron casos en que, en el fragor del juego, disputas entre rivales fueron dirimidas a cuchillo. Por esos motivos, las autoridades civiles y eclesiásticas vieron el juego con desagrado. El 20 de agosto de 1790 el Virrey Arredondo prohibió el juego del pato. En 1796 un edicto de la iglesia católica aclaraba que no se debía dar sepultura cristiana a quien moría jugando al pato, y en 1822 el gobierno de la provincia de Buenos Aires prohibió la práctica del juego. Dicha prohibición fue sostenida durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas (quien, se rumoreaba, sentía especial fastidio por el juego).
En la década de 1930, el estanciero bonaerense Alberto del Castillo Posse se dedicó a definir y reglamentar la variante moderna del pato, que abreva del polo en ciertos aspectos, y retiene ciertas características del pato tradicional, en particular el elemento de la cinchada, y la ensilladura y estribos propios del gaucho bonaerense.
El pato moderno tiene parecidos con el polo: las dimensiones de la cancha son relativamente similares, los equipos constan de cuatro jinetes, y el juego se divide en períodos cortos de gran intensidad (si bien en pato no se usa el vocablo chukker para designar cada tiempo). En pato, cada partido consta de hasta seis "tiempos" de 8 minutos cada uno, separados por entretiempos de 5 minutos.
La cancha (o "potrero") debe ser perfectamente llana y estar cubierta de grama o césped. Sus dimensiones son: largo entre 180 y 220 metros, ancho entre 80 y 90. Los aros, de un diámetro de un metro, están ubicados en la línea de fondo, montados verticalmente sobre postes de 2,40 m. El reglamento indica que cada aro (o "arco") debe poseer una red de 1,40 m de profundidad. El "pato" en sí es de cuero, con cámara neumática, y posee seis asas; suele ser de color blanco. Su diámetro, de extremo a extremo, es de 40 cm. Su peso máximo es de 1.250 g.
Los caballos usados en el pato de competencia son ejemplares del llamado caballo criollo, de hasta 1,45 m de alzada.
Los ocho jinetes comienzan el juego en posiciones prefijadas. El equipo que posee el pato avanza hacia la línea final para arrojar al aro y así concretar un tanto.
Los jugadores de ambos equipos tienen derecho a recoger el pato cuando éste se halla en el suelo, lo que exige un gran dominio del caballo y una gran fortaleza física. Quien se hace con el pato puede pasarlo a un compañero ("cachetear") o cabalgar rumbo al aro. Durante la cabalgada, se deben respetar ciertas reglas destinadas a evitar accidentes y preservar la competitividad. Notablemente, existe la obligación de asir el pato con la mano derecha y extender el brazo derecho; el pato es así "ofrecido" al rival, que puede intentar asir el pato y robarlo mediante la "cinchada" (el no "ofrecer" es una infracción llamada "negada").
La cinchada es el elemento característico del pato, y el es apasionante. Dos jinetes cabalgan a plena velocidad tomando el pato de un asa cada uno; mediante tirones limpios, intentan hacerse con el pato. Nótese que quien "ofrece" siempre cincha con su mano derecha; la mano que no cincha debe tener las riendas. Durante la cinchada está prohibido apoyarse en la silla. El pato requiere un caballo entrenado y una gran agilidad por parte del jinete para recoger, cinchar, cachetear y convertir.