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| De: karmyna (Missatge original) |
Enviat: 15/04/2017 17:34 |

Cristo, una vez resucitado de entre los muertos,
ya no morirá nunca.
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 6, 3-11
Hermanos:
¿No saben ustedes que todos los que hemos sido incorporados a Cristo Jesús
por medio del bautismo, hemos sido incorporados a Él en su muerte?
En efecto, por el bautismo fuimos sepultados con Él en su muerte, para que,
así como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre,
así también nosotros llevemos una vida nueva.
Porque, si hemos estado íntimamente unidos a Él por una muerte
semejante a la suya, también lo estaremos en su resurrección.
Sabemos que nuestro hombre viejo fue crucificado con Cristo,
para que el cuerpo del pecado quedara destruido,
a fin de que ya no sirvamos al pecado,
pues el que ha muerto queda libre del pecado.
Por lo tanto, si hemos muerto con Cristo,
estamos seguros de que también viviremos con Él;
pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos,
ya no morirá nunca.
La muerte ya no tiene dominio sobre Él, porque al morir,
murió al pecado de una vez para siempre; y al resucitar, vive ahora para Dios.
Lo mismo ustedes, considérense muertos al pecado y vivos
para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
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De: karmyna |
Enviat: 12/03/2026 00:28 |
JUEVES III DE CUARESMA 12 DE MARZO 2026
El que no está conmigo, está contra mí;
y el que no recoge conmigo, desparrama.
Del santo Evangelio según san Lucas: 11, 14-23
En aquel tiempo, Jesús expulsó a un demonio, que era mudo.
Apenas salió el demonio, habló el mudo y la multitud quedó maravillada.
Pero algunos decían: «Éste expulsa a los demonios con el poder de Satanás,
el príncipe de los demonios». Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa.
Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo:
«Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa.
Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿Cómo mantendrá su reino?
Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás.
Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes?
Por eso, ellos mismos serán sus jueces.
Pero si yo arrojo a los demonios con el dedo de Dios, eso significa que ha llegado
a ustedes el Reino de Dios.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros;
pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba
y después dispone de sus bienes.
El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama».
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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De: karmyna |
Enviat: 12/03/2026 23:54 |
Nunca llamaremos ya «dios nuestro» a las obras de nuestras manos.
Del libro del profeta Oseas: 14, 2-10
Esto dice el Señor Dios:
«Israel, conviértete al Señor, Dios tuyo, pues tu maldad te ha hecho sucumbir.
Arrepiéntanse y acérquense al Señor para decirle:
‘Perdona todas nuestras maldades, acepta nuestro arrepentimiento sincero,
que solemnemente te prometemos.
Ya no nos salvará Asiria, ya no confiaremos en nuestro ejército,
ni volveremos a llamar «dios nuestro» a las obras de nuestras manos,
pues sólo en ti encuentra piedad el huérfano’.
Yo perdonaré sus infidelidades, dice el Señor; los amaré aunque no lo merezcan,
porque mi cólera se ha apartado de ellos.
Seré para Israel como rocío; mi pueblo florecerá como el lirio, hundirá profundamente
sus raíces, como el álamo, y sus renuevos se propagarán; su esplendor será
como el del olivo y tendrá la fragancia de los cedros del Líbano.
Volverán a vivir bajo mi sombra, cultivarán los trigales y las viñas, que serán tan famosas
como las del Líbano. Ya nada tendrá que ver Efraín con los ídolos.
Yo te he castigado, pero yo también te voy a restaurar, pues soy como un ciprés,
siempre verde, y gracias a mí, tú das frutos.
Quien sea sabio, que comprenda estas cosas y quien sea prudente, que las conozca.
Los mandamientos del Señor son rectos y los justos los cumplen; los pecadores,
en cambio, tropiezan en ellos y caen».
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
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De: karmyna |
Enviat: 12/03/2026 23:54 |
VIERNES III DE CUARESMA 13 DE MARZO 2026
Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma,
con toda tu mente y con todas tus fuerzas.
El Señor tu Dios es el único Dios: ámalo.
Del santo Evangelio según san Marcos: 12, 28-34
En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús
y le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?»
Jesús le respondió: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios,
es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma,
con toda tu mente y con todas tus fuerzas.
El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
No hay ningún mandamiento mayor que éstos». El escriba replicó: «Muy bien, Maestro.
Tienes razón, cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de El,
y amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas,
y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había hablado muy sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del Reino de Dios». Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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De: karmyna |
Enviat: 14/03/2026 00:29 |
Yo quiero misericordia y no sacrificios.
Del libro del profeta Oseas: 6, 1-6
Esto dice el Señor:
«En su aflicción, mi pueblo me buscará y se dirán unos a otros:
‘Vengan, volvámonos al Señor; El nos ha desgarrado y El nos curará;
El nos ha herido y El nos vendará.
En dos días nos devolverá la vida, y al tercero, nos levantará
y viviremos en su presencia.
Esforcémonos por conocer al Señor; tan cierta como la aurora es su aparición
y su juicio surge como la luz; bajará sobre nosotros como lluvia temprana,
como lluvia de primavera que empapa la tierra’.
¿Qué voy a hacer contigo, Efraín? ¿Qué voy a hacer contigo, Judá?
Su amor es nube mañanera, es rocío matinal que se evapora.
Por eso los he azotado por medio de los profetas y les he dado muerte con mis palabras.
Porque yo quiero misericordia y no sacrificios, conocimiento de Dios, más que holocaustos».
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
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De: karmyna |
Enviat: 14/03/2026 00:30 |
SABADO III DE CUARESMA 14 DE MARZO 2026
Todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido.
El publicano regresó a su casa justificado y el fariseo no.
Del santo Evangelio según san Lucas: 18, 9-14
En aquel tiempo,
Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se tenían por justos
y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo para orar:
uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:
‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres:
ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano.
Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias’.
El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo.
Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo:
Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador’.
Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no;
porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido».
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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De: karmyna |
Enviat: 15/03/2026 00:58 |
David es ungido como rey de Israel.
Del primer libro de Samuel: 16, 1. 6-7. 10-13
En aquellos días, dijo el Señor a Samuel: «Ve a la casa de Jesé, en Belén,
porque de entre sus hijos me he escogido un rey. Llena,
pues, tu cuerno de aceite para ungirlo y vete».
Cuando llegó Samuel a Belén y vio a Eliab, el hijo mayor de Jesé, pensó:
«Éste es, sin duda, el que voy a ungir como rey».
Pero el Señor le dijo: «No te dejes impresionar por su aspecto ni por su gran estatura,
pues yo lo he descartado, porque yo no juzgo como juzga el hombre.
El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija en los corazones».
Así fueron pasando ante Samuel siete de los hijos de Jesé; pero Samuel dijo:
«Ninguno de éstos es el elegido del Señor». Luego le preguntó a Jesé:
«¿Son éstos todos tus hijos?»
Él respondió: «Falta el más pequeño, que está cuidando el rebaño».
Samuel le dijo: «Hazlo venir, porque no nos sentaremos a comer hasta que llegue».
Y Jesé lo mandó llamar. El muchacho era rubio, de ojos vivos y buena presencia.
Entonces el Señor dijo a Samuel: «Levántate y úngelo, porque éste es».
Tomó Samuel el cuerno con el aceite y lo ungió delante de sus hermanos.
A partir de aquel día, el espíritu del Señor estuvo con David.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
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De: karmyna |
Enviat: 15/03/2026 00:59 |
Levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz.
De la carta del apóstol san Pablo a los efesios: 5, 8-14
Hermanos:
En otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos al Señor, son luz.
Vivan, por lo tanto, como hijos de la luz.
Los frutos de la luz son la bondad, la santidad y la verdad.
Busquen lo que es agradable al Señor y no tomen parte en las obras
estériles de los que son tinieblas.
Al contrario, repruébenlas abiertamente; porque, si bien las cosas que ellos hacen
en secreto da vergüenza aun mencionarlas, al ser reprobadas abiertamente,
todo queda en claro, porque todo lo que es iluminado por la luz se convierte en luz.
Por eso se dice: Despierta, tú que duermes; levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
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De: karmyna |
Enviat: 15/03/2026 01:00 |
DOMINGO IV DE CUARESMA 15 DE MARZO 2026
«El hombre que se llama Jesús hizo lodo,
me lo puso en los ojos y me dijo: ‘Ve a Siloé y lávate’.
Entonces fui, me lavé y comencé a ver».
Fue, se lavó y volvió con vista.
Del santo Evangelio según san Juan: 9, 1-41
En aquel tiempo, Jesús vio al pasar a un ciego de nacimiento,
y sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién pecó para que éste naciera ciego, él o sus padres?»
Jesús respondió: «Ni él pecó, ni tampoco sus padres.
Nació así para que en él se manifestaran las obras de Dios.
Es necesario que yo haga las obras del que me envió, mientras es de día,
porque luego llega la noche y ya nadie puede trabajar.
Mientras esté en el mundo, yo soy la luz del mundo».
Dicho esto, escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, se lo puso en los ojos al ciego
y le dijo: «Ve a lavarte en la piscina de Siloé» (que significa ‘Enviado’).
Él fue, se lavó y volvió con vista.
Entonces los vecinos y los que lo habían visto antes pidiendo limosna, preguntaban:
«¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?» Unos decían: «Es el mismo». Otros: «No es él, sino que se le parece».
Pero él decía: «Yo soy». Y le preguntaban: «Entonces, ¿cómo se te abrieron los ojos?»
Él les respondió: «El hombre que se llama Jesús hizo lodo, me lo puso en los ojos y me dijo: ‘Ve a Siloé y lávate’.
Entonces fui, me lavé y comencé a ver». Le preguntaron: «¿En dónde está él?» Les contestó: «No lo sé».
Llevaron entonces ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos.
También los fariseos le preguntaron cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo».
Algunos de los fariseos comentaban: «Ese hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».
Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes prodigios?» Y había división entre ellos.
Entonces volvieron a preguntarle al ciego:
«Y tú, ¿qué piensas del que te abrió los ojos?» Él les contestó: «Que es un profeta».
Pero los judíos no creyeron que aquel hombre, que había sido ciego, hubiera recobrado la vista.
Llamaron, pues, a sus padres y les preguntaron:
«¿Es éste su hijo, del que ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?»
Sus padres contestaron: «Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego.
Cómo es que ahora veo quién le haya dado la vista, no lo sabemos.
Pregúntenselo a él; ya tiene edad suficiente y responderá por sí mismo».
Los padres del que había sido ciego dijeron esto por miedo a los judíos,
porque éstos ya habían convenido en expulsar de la sinagoga a quien reconociera a Jesús como el Mesías.
Por eso sus padres dijeron: ‘Ya tiene edad; pregúntenle a él’.
Llamaron de nuevo al que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es pecador».
Contestó El: «Si es pecador, yo no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo».
Le preguntaron otra vez: «¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?» Les contestó: «Ya se lo dije a ustedes y no me han dado crédito.
¿Para qué quieren oírlo otra vez? ¿Acaso también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?»
Entonces ellos lo llenaron de insultos y le dijeron: «Discípulo de ése lo serás tú. Nosotros somos discípulos de Moisés.
Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios. Pero ése, no sabemos de dónde viene».
Replicó aquel hombre: «Es curioso que ustedes no sepan de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos.
Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero al que lo teme y hace su voluntad, a ése sí lo escucha.
Jamás se había oído decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento.
Si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder».
Le replicaron: «Tú eres puro pecado desde que naciste, ¿cómo pretendes darnos lecciones?» Y lo echaron fuera.
Supo Jesús que lo habían echado fuera, y cuando lo encontró, le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?»
Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que yo crea en El?»
Jesús le dijo: «Ya lo has visto; el que está hablando contigo, ése es». Él dijo: «Creo, Señor». Y postrándose, lo adoró.
Entonces le dijo Jesús: «Yo he venido a este mundo para que se definan los campos: para que los ciegos vean,
y los que ven queden ciegos».
Al oír esto, algunos fariseos que estaban con El le preguntaron: «¿Entonces, también nosotros estamos ciegos?»
Jesús les contestó: «Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado; pero como dicen que ven, siguen en su pecado».
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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De: karmyna |
Enviat: 16/03/2026 00:01 |
Ya no se oirán gemidos ni llantos.
Del libro del profeta Isaías: 65, 17-21
Esto dice el Señor: «Voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva;
ya no recordaré lo pasado, lo olvidaré de corazón.
Se llenarán ustedes de gozo y de perpetua alegría por lo que voy a crear:
Convertiré a Jerusalén en júbilo y a mi pueblo en alegría.
Me alegraré por Jerusalén y me gozaré por mi pueblo.
Ya no se oirán en ella gemidos ni llantos.
Ya no habrá niños que vivan pocos días, ni viejos que no colmen
sus años y al que no los alcance se le tendrá por maldito.
Construirán casas y vivirán en ellas, plantarán viñas y comerán sus frutos».
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
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De: karmyna |
Enviat: 16/03/2026 00:02 |
LUNES IV DE CUARESMA 16 DE MARZO 2026
«Señor, ven antes de que mi muchachito muera».
Jesús le contestó: «Vete, tu hijo ya está sano».
Vete, tu hijo ya está sano.
Del santo Evangelio según san Juan: 4, 43-54
En aquel tiempo, Jesús salió de Samaria y se fue a Galilea.
Jesús mismo había declarado que a ningún profeta se le honra en su propia patria.
Cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo
lo que El había hecho en Jerusalén durante la fiesta,
pues también ellos habían estado allí.
Volvió entonces a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había allí un funcionario real, que tenía un hijo enfermo en Cafarnaúm.
Al oír éste que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó
que fuera a curar a su hijo, que se estaba muriendo.
Jesús le dijo: «Si no ven ustedes signos y prodigios, no creen».
Pero el funcionario del rey insistió: «Señor, ven antes de que mi muchachito muera».
Jesús le contestó: «Vete, tu hijo ya está sano».
Aquel hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino.
Cuando iba llegando, sus criados le salieron al encuentro para decirle
que su hijo ya estaba sano. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría.
Le contestaron: «Ayer, a la una de la tarde, se le quitó la fiebre».
El padre reconoció que a esa misma hora Jesús le había dicho:
‘Tu hijo ya está sano’, y creyó con todos los de su casa.
Éste fue el segundo signo que hizo Jesús al volver de Judea a Galilea.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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De: karmyna |
Enviat: 18/03/2026 01:28 |
Vi salir agua del templo: era un agua que daba vida y fertilidad.
Del libro del profeta Ezequiel: 47, 1-9. 12
En aquellos tiempos, un hombre me llevó a la entrada del templo.
Por debajo del umbral manaba agua hacia el oriente,
pues el templo miraba hacia el oriente, y el agua bajaba por el lado derecho
del templo, al sur del altar. Luego me hizo salir por el pórtico del norte
y dar la vuelta hasta el pórtico que mira hacia el oriente,
y el agua corría por el lado derecho.
Aquel hombre salió hacia el oriente, y con la cuerda que tenía en la mano,
midió quinientos metros y me hizo atravesar por el agua, que me daba a los tobillos.
Midió otros quinientos metros y me hizo pasar; el agua me daba a las rodillas.
Midió quinientos más y me hizo cruzar; el agua me daba a la cintura.
Era ya un torrente que yo no podía vadear, pues habían crecido las aguas
y no se tocaba el fondo. Entonces me dijo: «¿Has visto, hijo de hombre?»
Después me hizo volver a la orilla del torrente, y al mirar hacia atrás,
vi una gran cantidad de árboles en una y otra orilla.
Aquel hombre me dijo: «Estas aguas van hacia la región oriental;
bajarán hasta el Arabá, entrarán en el mar de aguas saladas y lo sanearán.
Todo ser viviente que se mueva por donde pasa el torrente, vivirá; habrá peces
en abundancia, porque los lugares a donde lleguen estas aguas quedarán
saneados y por dondequiera que el torrente pase, prosperará la vida.
En ambas márgenes del torrente crecerán árboles frutales de toda especie,
de follaje perenne e inagotables frutos.
Darán frutos nuevos cada mes, porque los riegan las aguas que manan del santuario.
Sus frutos servirán de alimento y sus hojas, de medicina».
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
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De: karmyna |
Enviat: 18/03/2026 01:30 |
MARTES IV DE CUARESMA 17 DE MARZO 2026
«Mira, ya quedaste sano. No peques más, no sea que te vaya a suceder algo peor».
Al momento el hombre quedó curado.
Del santo Evangelio según san Juan: 5, 1-3. 5-16
Era un día de fiesta para los judíos, cuando Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, una piscina llamada Betesdá,
en hebreo, con cinco pórticos, bajo los cuales yacía una multitud de enfermos,
ciegos, cojos y paralíticos.
Entre ellos estaba un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Al verlo ahí tendido y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo en tal estado,
Jesús le dijo: «¿Quieres curarte?» Le respondió el enfermo:
«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua.
Cuando logro llegar, ya otro ha bajado antes que yo».
Jesús le dijo: «Levántate, toma tu camilla y anda».
Al momento el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.
Aquel día era sábado.
Por eso los judíos le dijeron al que había sido curado: «No te es lícito cargar tu camilla».
Pero él contestó: «El que me curó me dijo: ‘Toma tu camilla y anda’ «.
Ellos le preguntaron: «¿Quién es el que te dijo: ‘Toma tu camilla y anda’?»
Pero el que había sido curado no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la muchedumbre.
Más tarde lo encontró Jesús en el templo y le dijo: «Mira, ya quedaste sano.
No peques más, no sea que te vaya a suceder algo peor».
Aquel hombre fue y les contó a los judíos que el que lo había curado era Jesús.
Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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De: karmyna |
Enviat: 18/03/2026 01:32 |
Te constituí como alianza para el pueblo, para restaurar la tierra.
Del libro del profeta Isaías: 49, 8-15
Esto dice el Señor: «En el tiempo de la misericordia te escuché,
en el día de la salvación te auxilié.
Yo te formé y te he destinado para que seas alianza del pueblo:
para restaurar la tierra, para volver a ocupar los hogares destruidos,
para decir a los prisioneros: ‘Salgan’, y a los que están en tinieblas: ‘Vengan a la luz’.
Pastarán de regreso a lo largo de todos los caminos, hallarán pasto hasta en las dunas del desierto.
No sufrirán hambre ni sed, no los afligirá el sol ni el calor, porque el que tiene piedad
de ellos los conducirá a los manantiales.
Convertiré en caminos todas las montañas y pondrán terraplén a mis calzadas.
Miren: éstos vienen de lejos; aquellos, del norte y del poniente, y aquellos otros, de la tierra de Senim».
Griten de alegría, cielos; regocíjate, tierra; rompan a cantar, montañas, porque el Señor consuela
a su pueblo y tiene misericordia de los desamparados.
Sión había dicho: ‘El Señor me ha abandonado, el Señor me tiene en el olvido’.
¿Puede acaso una madre olvidarse de su criatura hasta dejar de enternecerse por el hijo de sus entrañas?
Aunque hubiera una madre que se olvidara, yo nunca me olvidaré de ti», dice el Señor todopoderoso.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
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De: karmyna |
Enviat: 18/03/2026 01:36 |
MIERCOLES IV DE CUARESMA 18 DE MARZO 2026
Yo les aseguro que, quien escucha mi palabra
y cree en el que me envió, tiene vida eterna.
Como el Padre resucita a los muertos y les da vida,
así el Hijo da la vida a quien El quiere dársela.
Del santo Evangelio según san Juan: 5, 17-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos
(que lo perseguían por hacer curaciones en sábado):
«Mi Padre trabaja siempre y yo también trabajo».
Por eso los judíos buscaban con mayor empeño darle muerte,
ya que no sólo violaba el sábado, sino que llamaba Padre suyo a Dios,
igualándose así con Dios.
Entonces Jesús les habló en estos términos: «Yo les aseguro:
El Hijo no puede hacer nada por su cuenta y sólo hace lo que le ve hacer al Padre;
lo que hace el Padre también lo hace el Hijo.
El Padre ama al Hijo y le manifiesta todo lo que hace; le manifestará obras todavía
mayores que éstas, para asombro de ustedes.
Así como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo
da la vida a quien El quiere dársela.
El Padre no juzga a nadie, porque todo juicio se lo ha dado al Hijo,
para que todos honren al Hijo, como honran al Padre.
El que no honra al Hijo tampoco honra al Padre.
Yo les aseguro que, quien escucha mi palabra y cree en el que me envió,
tiene vida eterna y no será condenado en el juicio, porque ya pasó de la muerte a la vida.
Les aseguro que viene la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz
del Hijo de Dios, y los que la hayan oído vivirán.
Pues así como el Padre tiene la vida en sí mismo, también le ha dado al Hijo
tener la vida en sí mismo; y le ha dado el poder de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que yacen en la tumba
oirán mi voz y resucitarán: los que hicieron el bien para la vida; los que hicieron el mal,
para la condenación. Yo nada puedo hacer por mí mismo.
Según lo que oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad,
sino la voluntad del que me envió».
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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