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General: El poderoso Rey invisible
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Respuesta  Mensaje 1 de 2 en el tema 
De: Kadyr  (Mensaje original) Enviado: 26/06/2025 18:36

El poderoso Rey invisible

 

Cuando apenas y tendría 13 años, luego de un suceso sobrenatural, es  que me contactaron con una sociedad secreta paralela a las conocidas,  o mejor diría por encima de las sociedades discretas convencionales,  si , esas sociedades discretas tradicionales que la mayoría conocen.  Poco a poco los dirigentes cofrades de esta extraña sociedad fueron muriendo,  quedando yo con todo el legado y algo más, la verdad y luego de casi  40 años no comprendo la razón del porque me hicieron parte de la  trama, creo detectaron en mi alguna cualidad. Que yo hasta ahora  desconozco por completo.

 

Pero ahora entremos en detalle, en estos últimos años me he hecho del  control de toda una Nación, si por increíble que parezca así es que  ha pasando. Un capricho proyectado por mis cofrades de antaño y que  yo he concretado ahora. Era un deseo que se tenía mi Sociedad Secreta  ya desde hacía mucho tiempo y he querido concretarlo ahora. No me imaginaba que  el ser dueño de un país petrolero daba tanto gusto. La ocasión se  dio, era buena y el asunto quedó arreglado más no en pocos años.

 

El presidente enfermó y tenía que arreglarse el asunto en poco tiempo:  su ministerio, compuesto de aliados suyos en su mayoría, era un  peligro, cualquiera de ellos podría apoderase de la dictadura. Las  arcas de la República estaban vacías, la deuda externa crecía, varias  devaluaciones se suscitaron ; crear altos impuestos hubiera sido la  señal del derrumbamiento de todo el partido que se hallaba en el  poder, tal vez de una revolución se veía asomarse en el horizonte.

 

Había ya militares inconformes que tramaban apoderase de la nación  luego de la muerte del dictador socialista, se aliaban bandas de países  extranjero que prometían cargos y empleos los que se les aliaran. Un  agente de inteligencia que se hallaba en el lugar me avisó. El  ministro de relaciones exteriores contacto con uno de mis agentes  secretos: en cuatro días nos pusimos de acuerdo. Anticipé algunos  millones de dólares a la República, y además asigné al presidente, a  todos los ministros y a sus secretarios unos emolumentos dobles de  aquellos que recibían del Estado. Me han dado en garantía -sin que el  pueblo lo sepa las aduanas y los monopolios. Además, el presidente y  los ministros han firmado un convenio secreto que me concede  prácticamente el control sobre la vida de la República.

 

Aunque yo  parezca, cuando voy allí, un simple huésped de paso, soy, en realidad,  el dueño casi absoluto del país. En estos días he tenido que dar una  subvención, bastante crecida, para la renovación del material del  ejército, y me he asegurado, en cambio, nuevos privilegios. El  espectáculo, para mí, es bastante divertido. Las Cámaras continúan  legislando, en apariencia libremente los ciudadanos continúan  imaginándose que la República es autónoma e independiente y que de su  voluntad depende el curso de las cosas. No saben que todo cuanto se  imaginan poseer -vida, bienes, derechos civiles- depende en última  instancia de un extranjero desconocido para ellos, es decir, de mí.

 

Mañana puedo ordenar la clausura del Parlamento, una reforma de la  Constitución, el aumento de las tarifas de aduanas, la expulsión de  los inmigrados. Podría, si me complaciese, revelar los acuerdos  secretos de la camarilla ahora dominante y derribar así al Gobierno,  obligar al país que tengo bajo mi mano a declarar la guerra a una de  las Repúblicas colindantes.

 

Esta potencia oculta e ilimitada me ha  hecho pasar algunas horas agradables. Sufrir todos los fastidios y la  servidumbre de la comedia política es una fatiga bestial; pero ser el  titiritero que detrás del telón puede divertir tirando de los hilos de  los fantoches obedientes a su movimiento, es una voluptuosidad única.

 

Mi desprecio de los derechos civiles encuentra un sabroso alimento y  mil confirmaciones. Yo no soy más que el demiurgo rey incógnito de una  República petrolera en desorden, un tirano invisible al que le gusta escribir , pero la facilidad con que he  conseguido dominarla y el evidente interés de todos los alumbrados  iniciados en conservar el secreto, me hace pensar que otras tantas  naciones, y tal vez más vastas e importantes que mi República, viven,  sin darse cuenta, bajo una dependencia análoga de soberanos  desconocidos.

 

Siendo necesario más dinero para su adquisición, se  tratará, en vez de un sólo dueño, como en mi caso, de ser el  presidente invisible de un Think Tank, de un asesor de negocios, de un  grupo restringido de capitalistas o de banqueros. Pero tengo fundadas  sospechas de que otros países son gobernados por pequeños comités de  reyes invisibles, conocidos solamente por sus hombres de confianza,  que continúan recitando con naturalidad el papel de jefes legítimos  por el supuesto voto ciudadano. Pero pensándolo bien, en realidad no soy más que el Gran Maestre por ahora en funciones de una sociedad secreta e invisible, que tarde o temprano tendrá que ceder su puesto al siguiente en turno.

 Alcoseri



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Respuesta  Mensaje 2 de 2 en el tema 
De: Kadyr Enviado: 26/06/2025 18:37


 
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