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Estudios Biblicos: El Islam, el Corán y La Biblia
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From: Dios es mi paz  (Original message) Sent: 16/06/2009 18:58
Islam, el Corán y la Biblia
 
Alrededor del año 600 d.C. la religión dominante en Arabia era una forma de la antigua religión semítica, con santuarios de varios dioses y diosas en muchos lugares. Muchas personas también creían en un dios supremo: Alá.

Islam: Los comienzos
A veces se pensaba en los otros dioses como ángeles que podían interceder ante el dios supremo en nombre de los adoradores. Aún así, en ese entonces la mayoría de los árabes eran miembros de tribus nómadas y creían que lo que les pasaba era el resultado del destino.
Algunas de las tribus se habían vuelto cristianas. También había comunidades judías en la ciudad de Medina y en otras partes de Arabia occidental. Por consiguiente, ciertas ideas judías y cristianas eran conocidas para muchos árabes.
En la ciudad de la Meca existía un antiguo santuario —el Ka’ba. Era un lugar de peregrinación para las tribus. En esa época la Meca era el centro más importante de comercio y religión de Arabia occidental. Mahoma nació en la Meca alrededor del año 570 d.C. y, a pesar de quedar huérfano muy pequeño, se convirtió en un hombre de negocios rico, respetado e influyente en la Meca. Pero el éxito no le dio satisfacción y en el 610 se retiró al desierto buscando la soledad. Fue allí que su vida cambió. Mahoma creía que el ángel Gabriel lo había visitado y llamado a ser el mensajero de Alá. Regresó a la Meca y predicó las revelaciones que creía recibir de Alá.
Mahoma creía sinceramente que esos mensajes no eran de composición propia, sino el verdadero discurso de Alá que el ángel le comunicara en el idioma árabe. Esos mensajes o revelaciones se recolectaron más tarde pasando a formar el Corán.
La oposición en la Meca lo llevó a emigrar a Medina con algunos de sus seguidores en el año 622. Fue allí que esta nueva religión se volvió un poder político. En Medina la comunidad de creyentes se convirtió en un estado con Mahoma como su líder religioso y político. Él afirmaba ser “el Sello de los Profetas” y, por consiguiente, esperaba que las comunidades judías lo aceptaran como el último profeta de Dios. No pudo convencerlos y por ello los expulsó. Acumuló apoyo entre las tribus árabes y en el 630 logró tomar la Meca. Entonces la Meca se convirtió en el centro de la nueva religión de Alá. Dos años más tarde declaró a los peregrinos a quienes había dirigido a la Ka’ba: ‘Es mi voluntad que el Islam sea su religión. He completado mi misión. Les he dejado el libro de Alá y mandamientos claros. Si los siguen, nunca se equivocarán.’ Murió ese año. Islam significa ‘sumisión a Dios’.

La formación del Corán
Según la tradición islámica, el Corán fue escrito originalmente en hojas de palma, huesos de camellos y piedras planas. La tradición declara que después de la muerte de Mahoma en el 632, el nuevo jefe de estado, o califa (khalifa—‘sucesor’ o ‘suplente’), Abu Bakr, le ordenó a Zayed, el secretario de Mahoma: “Tú eres un hombre sabio y no tenemos dudas respecto a ti. Así que debes buscar los fragmentos del Corán y reunirlos.” Zayed dijo: “Por Alá, si me hubieran ordenado mover una montaña no hubiera sido tan difícil para mí como esta orden de reunir el Corán.” (Sahih Al-Bukhari, 6:477 y 6:77).
La palabra Corán proviene del verbo árabe ‘recitar’, qara’a. El Corán contiene 114 suras o capítulos, escritos en diferentes momentos de la vida de Mahoma. Estos están organizados según su longitud. El Corán no sigue un orden cronológico pero, por la evidencia interna, muchas de sus secciones pueden ser clasificadas como antes o después de la emigración del 622 a Medina —86 le fueron revelados en la Meca y 28 mientras estaba en Medina. Los pasajes de Medina muestran el cambio en su papel, pasando de ser un profeta a ser un líder militar.
Todos los suras, excepto uno, comienzan con las palabras “en el nombre de Alá, el Misericordioso, el Compasivo...”. Cada uno de los 114 suras tiene un nombre derivado de una palabra importante en ese sura, por ej. Jonás (10), María (19), Ángeles (35), Elefante (105). Los suras están divididos en más de 6000 ayat o versos. La palabra ayat también implica la idea de “milagro”. Cuando le pedían a Mahoma un milagro para demostrar que él era el profeta de Dios, se refería al Corán y sus versos. Esos eran los “milagros” que había realizado.

Por la estrella cuando se pierde,
Vuestro compatriota no se
equivoca, ni se descarría,
Tampoco habla por mero impulso.
Este mensaje es una revelación inspirada:
A él se lo enseñó
Aquel que es poderoso y fuerte. (Sura 53.1-6)

Aunque Mahoma no recibió todos los mensajes al mismo tiempo, él sostenía que todo el Corán existía grabado en una piedra en el cielo. (Sura 85.22) Su mensaje era una reproducción fiel del original. Había una razón por la cual él había recibido los mensajes en diferentes momentos: ‘Los incrédulos dicen: ¿Por qué no se le envió el Corán como un todo? Por ello deseábamos fortalecer su corazón y lo dispusimos así.’ (Sura 25.32)
No existe un ‘manuscrito original’ del Corán, pero en el 651 el califa ‘Uthman de Medina autorizó un texto oficial. Este fue escrito por completo y distribuido a los grandes centros del primer imperio. Se dice que todas las otras ediciones fueron destruidas. Por consiguiente, aunque en la actualidad el Islam tiene muchas sectas, casi todos los musulmanes usan el mismo Corán que se remonta a esta versión autorizada. Algunos musulmanes suníes aceptan el texto de Ibn Masud que tiene más de 150 variaciones del texto ‘Uthman. Los musulmanes chiítas afirman que ‘Uthman intencionalmente eliminó muchos versos del Corán. Además, muchos grupos afirman tener otros dichos auténticos de Mahoma los cuales no fueron incluidos en el Corán. Esos se llaman hadith o ‘tradiciones’ y también son importantes para el Islam.
En 1972 una gran cantidad de antiguos manuscritos del Corán fue descubierta en la gran mezquita de Sana’a en Yemen mientras la estaban renovando.
Se han comenzado a estudiar los 12.000 fragmentos de pergamino y papel, algunos de los cuales han sido datados al siglo ocho. Los estudiosos esperan que las antiguas copias del Corán ayuden a responder algunos de los misterios sobre su composición.
Hasta ahora, sólo se ha llegado a algunas conclusiones muy tentativas. No obstante, esos manuscritos indican que una gran parte del Corán ya existía en algún tipo de compilación en el siglo ocho, aunque también muestran algunos escritos con variantes de aquellos presentes en el ‘texto autorizado’.
Como quiera que sea, el Corán es el libro sagrado de los musulmanes. Es visto como una revelación perfecta de Alá. Por lo tanto, las copias del Corán son muy respetadas y los musulmanes sólo las tocan y las leen después de una limpieza ritual. El libro es cuidadosamente envuelto en seda o en una tela adornada y colocado en una posición elevada. Muchos musulmanes memorizan todo el libro, el cual tiene más o menos el tamaño del Nuevo Testamento. Quienes han hecho esto ganan el título de Hafiz. En las cinco oraciones diarias los musulmanes de todo el mundo citan en árabe una y otra vez el primer capítulo corto del Corán.

¡Alabado sea Dios, el Señor del universo!
¡El compasivo, el misericordioso!
¡Rey del día del juicio!
Sólo a ti te adoramos y a ti acudimos por ayuda.
Guíanos por la senda correcta,
La senda de aquellos a quienes has concedido gracia,
Con quienes no tienes enojo y que no se extravían.

El Corán y la Biblia
El Corán contiene diferentes tipos de escritura, pero a través de todo el libro se afirma que Dios es uno. Hay leyes para la comunidad musulmana y leyes sobre relaciones familiares y herencia.
También hay frecuentes proclamaciones de juicio y gráficas descripciones del sufrimiento de los condenados al infierno, así como las delicias sensuales en el cielo.
Mahoma registra experiencias de profetas anteriores, en su mayoría del Antiguo Testamento, quienes con frecuencia eran modelos para sus propias experiencias. En las primeras partes del Corán, Mahoma expresaba amistad hacia los judíos y hacia los cristianos como los ahl al-kitab, ‘el Pueblo del Libro’. El Corán reconoce muchos escritos judíos y cristianos —el Pentateuco (taurat), las páginas o libros de los profetas (suhuf), los Salmos de David (zabur) y el Evangelio (injil) de Jesús— como revelaciones de Dios. Posteriormente, cuando los judíos y cristianos no lo aceptaron como el profeta, cambió su actitud hacia ellos. Para explicar las diferencias entre la fe judía y el Corán, Mahoma los acusó de pervertir las Escrituras. También hizo la misma acusación contra los cristianos.
A pesar de pretender ser la verdadera copia de la palabra de Alá en el cielo, existen diferencias y revocaciones en el mismo Corán. Por ejemplo, originalmente Mahoma le ordenó a sus seguidores que oraran hacia Jerusalén (Sura 2.150), pero cuando los judíos se rehusaron a seguirlo, cambió la dirección de la oración hacia la Meca (Sura 2.125). Tales cambios se explican así: ‘Si revocamos un verso o lo consignamos al olvido, ofrecemos algo mejor o de igual valor que ese.’ (Sura 2.106)

El Corán y Jesús
Como otros árabes de su época, Mahoma conocía algunas tradiciones orales judías y cristianas (aunque los musulmanes disputan esto). Una de sus esposas era judía y otra era una cristiana nominal de Etiopía.
El Corán afirma el nacimiento virginal de Jesús —declara que nació por decreto de Alá y por el espíritu de Alá— nace santo, puro, sin falta, sin pecado. Jesús es una ‘señal’ dada por Alá y su nacimiento muestra la misericordia de Alá para la humanidad:
“Entonces le enviamos nuestro ángel y él se apareció ante ella como un hombre en todos los aspectos... Él dijo: ‘Solamente soy un mensajero de tu Señor para anunciarte el don de un hijo santo’. Ella dijo: ‘¿Cómo tendré un hijo siendo que ningún hombre me ha tocado y que soy casta?’ Él respondió: ‘El Señor dijo: eso es fácil para mí, él será una señal para los hombres y una bendición nuestra. Nuestro decreto sucederá.’
Así que ella lo concibió y se retiró con él a un lugar distante.” (Sura 19.16-34)
El Corán anuncia a Jesús como ‘buenas nuevas’: ‘...Alá te da buenas nuevas de una Palabra Suya: Su nombre será Cristo, Jesús, el hijo de María.’ (Sura 3.45). Él es el Mesías. Existen referencias a Jesús en quince suras diferentes y en total es mencionado noventa y siete veces, comparado con Mahoma que sólo es mencionado veinticinco veces.
Sin embargo, Mahoma entendió mal muchas cosas de la fe cristiana. Por ejemplo, aunque indicó que Jesús fue ‘Palabra de Dios’, negó que fuera el hijo de Dios: “Oh, pueblo del libro, no exageren su religión ni digan nada de Alá, excepto la verdad. En verdad el Mesías, Jesús, el hijo de María, solamente era un mensajero de Alá y su Palabra, la cual él comunicó a María y él es un espíritu procedente de Alá. Alá es único. Estaría muy lejos de su trascendental majestad el que tuviera un hijo”. (Sura 4.171-2)
Mahoma creía que los cristianos adoraban una trinidad de una familia sagrada que incluía a Dios el Padre, María la Madre y Jesús el Hijo: “Y he aquí que Alá dirá (en el día del juicio): Oh, Jesús, hijo de María, ¿le dijiste a la gente: ‘Considérenme a mí y a mi madre como dioses al lado de Alá’? Él dirá: ‘¡Gloria a ti! No estaba en mí decir aquello a lo que no tenía derecho... sólo les dije lo que tú me ordenaste: ‘Adoren a Alá, mi Señor y vuestro Dios’.’’ (Sura 5.116-119)
Otro malentendido es que Jesús no murió en la cruz. El Corán enseña que cuando Jesús estaba en peligro de ser matado por su propio pueblo, Alá lo elevó hacia él sin que experimentara la muerte:
“…Ellos no lo mataron ni lo crucificaron, pero eso les pareció... no tenían conocimiento al respecto, excepto la persecución de una conjetura e indudablemente no lo mataron. No, Alá lo elevó hacia él.” (Sura 4.157-8)
En vista de esto, está claro que el Corán no complementa la Biblia. Es cierto que relata muchas historias y eventos bíblicos (y algunos apócrifos también), y pretende ‘confirmar’ la Tora, los Salmos y el Evangelio al que llama ‘escritura’. Sin embargo, también le da a los musulmanes muchas ideas falsas de lo que enseña la Biblia y choca radicalmente con la fe cristiana.
Un verdadero entendimiento de los musulmanes hacia la persona de Jesucristo seguirá siendo difícil mientras ellos sólo conozcan a Jesús como es presentado en el Corán.

El Corán, la Biblia y la traducción
Para los musulmanes el Corán está establecido en árabe y mantenido en el cielo para siempre. Los musulmanes oran en árabe razonando que si el Corán es la ‘Palabra de Alá’, entonces el árabe debe ser ‘el idioma del cielo’. El Corán siempre se recita en árabe, nunca se traduce. Los musulmanes argumentan que, por su carácter, el Corán no puede ser traducido. Cualquier ‘traducción’ es solamente una aproximación al sentido de las palabras y no se puede pensar que sea la ‘Palabra de Alá’.
En contraste, el evento central en el que se basa el cristianismo es un asombroso acto de traducción divina: la divinidad traducida a la humanidad. Donde el Corán habla de un Dios que le habla a la humanidad, la Biblia va más allá: el Verbo Divino se ha convertido en una persona humana:
“La Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros. Y hemos visto su gloria, la gloria que recibió del Padre, por ser su Hijo único, abundante en amor y verdad.” (Jn 1.14)
Este acto fundamental de traducción divina ha sido ‘traducido’ a innumerables idiomas y culturas alrededor del mundo. Al igual que ocurrió en la Fiesta de Pentecostés en el libro de los Hechos, cuando ‘gente de todas partes del mundo’ gritaron asombrados: ‘¡Oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios!’ (2.11), la gente de todas partes del mundo hoy escucha de las ‘grandes obras de Dios’ en su propio idioma y descubren que el camino a Dios no es un libro sino una persona: Jesucristo.
 
Por: Bill Mitchell


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From: Lolis Navarrete Sent: 28/02/2013 05:09
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From: Lolis Navarrete Sent: 09/03/2013 04:24
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From: Lolis Navarrete Sent: 19/05/2013 04:04

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From: Lolis Navarrete Sent: 08/10/2013 17:53


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