“LA HISTORIA DEL ALFAJOR CAPITÁN DEL ESPACIO”
El Capitan del Espacio..es un alfajor. Pero también un mito que fue creciendo con el paso del tiempo. Un objeto de culto, que de las barriadas populares cruzó la General Paz y llegó a la gran Capital. Son los humildes alfajores Capitán del Espacio, parte importante de la cultura gastronómica del sur del conurbano bonaerense. Un alfajor que ha sido exportado a lugares impensados: el Papa Francisco, en el Vaticano, parece que comía Capitanes del Espacio …
Todo nació de una loca idea de Angel De Pascalis. El hombre ya estaba cansado, a los 37 años, de tanto faenar en un frigorífico de Avellaneda. Empezaban los ‘60 y se enteró de que una fábrica de alfajores de Ezpeleta salía a la venta por estar quebrada. Juntó todo lo que tenía, y con un amigo, Arturo Amado, la compraron.
Angelito, como lo conocían todos, puso manos a la obra. Primero degustó veinte alfajores de distintas marcas. Y encontró la fórmula del deleite. Nunca la divulgó, pero en la masa a base de cacao, y en un dulce de leche especial, parecen estar los trucos que los hace únicos. Y en los blancos, lo fabuloso es el baño de repostería con clara de huevo, jarabe y azúcar.
Luego pensó el nombre para el producto. Era la época de guerra espacial entre EE.UU. y Rusia para llegar primero a la Luna. Listo, se llamarían Capitán del Espacio. Empezó a vender casa por casa en la zona de Quilmes. Tiempo le sobraba. Soltero y sin hijos, la fábrica se transformó en su casa. Incluso, allí podía llevar adelante su pasión oculta: escribir poesía. Hasta se animó a publicar un libro: Entre dibujos y letras.
Su producto era un ícono que hasta ganó el Mundial de Alfajores. Fue en 2006, derrotando en la final a dos archirrivales: Jorgito y Terrabusi. Con algo a favor. Los Capitanes del Espacio no necesitaban de avisos. La gente amaba ese alfajor. Pero en 2012, Angelito se fue. Tenía 86 años y su muerte impactó tanto que la gente propuso que el 1° de agosto, fecha de su desaparición, sea reconocida como el Día Nacional del Alfajor.
Pero hay lugares que todavía se los puede encontrar. Búscalos y a disfrutar…