La Reunión Secreta
En un punto geomático oculto, donde las luces y sombras parecía que danzaban y el aire apenas se filtraba, tres figuras se reunieron en torno a una mesa redonda. Jesucristo, con su mirada penetrante y su aura de paz, se sentó a la izquierda. El Diablo, con su sonrisa astuta y su presencia imponente, ocupó el lugar a la derecha. En el centro, un masón con su mandil y su mirada sabia los recibió con un gesto de bienvenida.
-La crisis mundial del siglo XXI es un reflejo de la desconexión entre el hombre y su verdadera naturaleza -comenzó diciendo Jesucristo-. La búsqueda de poder y riqueza ha llevado a la humanidad por un camino de destrucción y sufrimiento.
-Pero, querido Cristo -intervino el Diablo con una sonrisa maliciosa-, la naturaleza humana es inherentemente imperfecta. La codicia, la envidia y la ambición son parte de nuestra esencia. ¿No crees que es hora de aceptar esta realidad y aprovecharla en nuestro beneficio?
-El problema no es la naturaleza humana en sí misma -respondió el masón-, sino la falta de equilibrio y armonía en nuestras vidas. La masonería busca promover la fraternidad, la tolerancia y la sabiduría para crear un mundo mejor y sin guerras ni conflictos. Sin embargo, la crisis actual muestra que aún hay mucho trabajo por hacer.
-La clave para resolver esta crisis -añadió Jesucristo- es la compasión y el amor. Debemos aprender a amarnos unos a otros y a cuidar nuestro planeta. Sólo así podremos superar los desafíos que enfrentamos.
-Pero, ¿cómo lograr esto en un mundo donde la división y el conflicto parecen inevitables? -preguntó el Diablo con escepticismo.
-La respuesta está en la búsqueda de la verdad y la sabiduría -respondió el masón-. La masonería enseña que la verdad es una llama que arde dentro de cada ser humano. Debemos avivar esta llama y compartir su luz con los demás.
-Entonces, ¿la solución es una combinación de fe, sabiduría y acción? -preguntó Jesucristo.
-Exactamente -respondió el masón-. Sólo mediante la unión de estos elementos podremos superar la crisis y crear un mundo más justo y armonioso.
El Diablo sonrió nuevamente, pero esta vez con una sombra de duda en su mirada. Jesucristo y el masón se miraron entre sí, sabiendo que la búsqueda de la verdad y la sabiduría era un camino largo y difícil, pero necesario para la humanidad.
En ese momento, los tres se levantaron y se dieron la mano, simbolizando la unión y la búsqueda común de soluciones para los desafíos del siglo XXI. Aunque sus perspectivas diferían, compartían un objetivo común: iluminar el camino hacia un futuro mejor.
Alcoseri