No importa lo que suceda en la vida (interior o exterior), me toca tomar la decisión de cambiar o aceptar. Siempre creí que las pérdidas, los dolores o los temores me ocasionaban las dificultades en la vida pero en realidad era que yo me rehusaba a aceptar o cambiar, intentaba permanecer en una situación neutra y eso es intolerable para el alma.
La simplicidad en el vivir evita esto por completo. Comprendo que es innato a mi naturaleza humana rebelarme contra la adversidad, pero esta rebeldía solo logra que sea más difícil soportarla y también abre la puerta a muchos males emocionales. El Programa me ha enseñado a utilizar la adversidad para sacarle provecho, a no temerle tanto al dolor porque éste siempre me ha traido crecimiento: si puedo hacer que las circunstancias mejoren eso me dejará un aprendizaje y si no puedo cambiar los hechos entonces me queda la aceptación que al practicarla me enseña a ser humilde.