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LUNFARDEANDO: Lunfardeando con una nota interesante de mi amiga Mai.
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Reply  Message 1 of 2 on the subject 
From: 2158Fenice  (Original message) Sent: 23/03/2012 06:42
  
Discepolo,autor de varios Tangos inolvidables


En el tango Cambalache tan vigente, hay una metáfora que repetimos tantas veces ,sin saber tal vez su origen, comparto con ustedes, la metáfora a que me refiero es la siguiente:  "… y herida por un sable sin remache, ves llorar la Biblia junto a un calefón …"

Exacta, real, demostrable y creíble; parece mentira que jamás lo explicaran los miles de escribas, literatos e intelectualoides que dicen: " Estudiar el tango ".

"Sable sin remache"
se le llamaba a un gancho donde se colgaba el papel higiénico al lado del inodoro.

La Biblia y el Calefón; se habla de ello y la mayoría no sabe de que se trata: He aquí la historia de la vida cotidiana, que acontecía en la ciudad de Buenos Aires, no sé si en otros lugares pasaba o no, y que explica el porqué de la aparentemente surrealista
asociación de la Biblia junto al calefón .
La historia tiene relación con los servicios higiénicos, baños, la higiene personal y la forma de realizarla; y como no se me escapa que algunos lectores pueden ser muy jóvenes y puedan no haber conocido otro tipo de baños que los que se estila usar en la actualidad , voy a recordar primero un par de datos.
Hasta finales del XIX se utilizaban bacinillas, también llamadas "tazas de noche" (en realidad cada familia le ponía un nombre distinto,Hasta podría decir a modo de juego) cuyos contenidos eran arrojados por las ventanas al grito de "agua va", y antes aun, letrinas que solían estar en los fondos de las casas.
En Buenos Aires, coexistieron bacinillas y letrinas hasta principios del siglo XX, época en que las familias "acomodadas" comenzaron a instalar baños.
Luego el uso de baños se generalizo y se empezó a construirlos en todas la viviendas, aun en las mas modestas. El sencillo "mini-ambiente" constaba al menos del retrete y lavabo y si los lujuriosos propietarios de casa gustaban de practicar la costumbre de lavarse todo el cuerpo mas o menos seguido, y si además tenían medios económicos suficientes como para costearse ese capricho, los baños también tenían una ducha.

Claro, si había una ducha era necesario calentar el agua, así al lado de la ducha se instalaba un "Calefón".

Sin embargo, el papel higiénico tardó en obtener su carta de ciudadanía para poder trabajar en limpio en estas sucias tierras y aun cuando apareció era bastante caro y no estaba al alcance de todas las familias, las cuales se veían obligadas a utilizar para esos fines sanitarios el vulgar papel de diario o, en su defecto cualquier otro.
Por supuesto, eran muy estimados los papeles mas sedosos, así que los sufridos usuarios trataban de conseguir en las verdulerías y fruterías los papeles con los que venían envueltas las manzanas y otros productos del campo, algunos de estos soltaban tinta ... je.! je.! je.! ... Otro muy apreciado era llamado el
"papel Biblia",
por ser esta especialmente delgado y suave.
Ahora bien, ya por entonces existía la Sociedad Bíblica , una de cuyas misiones parece ser la de difundir la Biblia Protestante , para lo cual regalaba ejemplares del sagrado libro, en la actualidad lo sigue haciendo.
Pues muchos de los habitantes de Buenos Aires deben de haber parecido devotos creyentes, ya que aceptaban de continuo esas "gentilezas", y que siendo mayoria la grey católica, lo mismo pasaban y retiraban la Biblia protestante tantas veces como sabían que la Sociedad las tenía en obsequio en las calles, plazas o en su sede central.
Sin embargo, cuentan los hombres dignos de fe (aunque Ala sabe más) que quienes obtenían esas Biblias, les perforaban una tapa y las colgaban en un gancho de alambre, (
llamado "sable sin remache")
al lado del calefón, cerca del retrete, e iban arrancando las suaves hojas para usarlas como papel higiénico.
En este hecho se habría inspirado
Enrique Santos Discepolo
para decir con elegancia propia de un grande:

“Igual que en la vidriera irrespetuosa de los Cambalaches se ha mezclao la vida,
Y HERIDA POR UN SABLE SIN REMACHE, VES LLORAR LA BIBLIA JUNTO A UN CALEFÓN.”
 
 
Otras expresiones del lenguaje común que nadie analiza pero que muchos se preguntan de donde llegan...
 
 
MÁS LOCA QUE UNA CABRA. Los corderos, una vez destetados, siguen mansamente a su madre, en cambio los cabritos se disparan a los saltos hacia el monte y su pobre madre se vuelve loca tratando de ubicarlos. De allí lo de `más loca que una cabra` o `está rechiva`.

HASTA QUE LAS VELAS NO ARDAN. Se originó en los prostíbulos, en épocas en que no existía la luz eléctrica y los relojes eran objetos de lujo. La madama le entregaba al cliente una o varias velas, según lo pagado. Cuando se consumían, el turno había concluído, esto es, había sexo `hasta que las velas no ardan`.

PONER LOS CUERNOS. Del `derecho de pernada` que se dice le asistía al señor feudal en la Edad Media, derivó lo de `poner los cuernos`. Antes de acostarse con la novia, el caballero colgaba en la puerta una ornamenta de ciervo para advertir que nadie entrara so pena de ser decapitado. Mientras tanto, el marido llamaba orgulloso a sus vecinos para mostrar que su señor le había puesto los cuernos.


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Reply  Message 2 of 2 on the subject 
From: karmyna Sent: 23/03/2012 22:35

 

q interesante nota 

Feliz fin de semana

 Karmyna   




 
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