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[ REQUΊEM ]: ~ мeԍαяα ~ [ тιenes el υnιverso en los ojos ]
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Respuesta  Mensaje 1 de 2 en el tema 
De: мαяcelιииe  (Mensaje original) Enviado: 18/04/2013 08:48
 
Megara Ítaca Vaionali   

Edad: ??? Aparenta: 20 (+/-) // Vampiro Thrall
 
 
 
 
 
Just don't get attached to somebody you could lose...
Megara, única hija de un vampiro de sangre pura y una media sangre (como se les llamaba en aquellos momentos a los hijos de humanos convertidos y vampiros), nació y creció en el seno de una tradicional familia bien posicionada económicamente, colmada de amor y unidad. Después de su nacimiento, a pesar de que sus padres intentaron concebir otro hijo, no lograron que ninguno sobreviviera, y su madre quedo psíquicamente afectada después de perder cuatro embarazos. Al ser la única creación exitosa de este matrimonio, siempre fue protegida y consentida, no solo materialmente sino emocionalmente. La unión con sus padres era muy fuerte porque los tres estaban conectados por su poder psíquico, esto hizo de Megara introspectiva y reflexiva desde su infancia, y también le aseguró dificultades en la comunicación con desconocidos o personas de su misma generación, por lo que fue una niña algo solitaria.
Ella no nació con el sello de servidumbre, cuando ella nació, los vampiros aun podían festejar cada día el sentirse verdaderamente libres. Sin embargo, siempre hay alguien que debe romper las reglas; una vampira cometió el terrible error de confiar en el amor de un humano, y así llegó su fin: murió, y se llevo consigo la preciada libertad del resto de su raza.
En ese entonces, Megara era apenas una niña, no comprendía totalmente lo que estaba a punto de suceder y estuvo protegida de la esclavitud hasta el día en que su padre falleció. Éste fue atacado por una horda de humanos mientras se encontraba de camino a su hogar, golpeado y atado, y secuestrado. Al morir éste luego de un siniestro suceso, que la dejó para siempre marcada, el día de comenzar su servidumbre le llegó ineludiblemente.
Junto a su madre fueron asignadas a una pareja de ancianos de una gran posición económica y de cierta fama entre los humanos; aunque Megara desconocía totalmente ese mundo, ya que su familia siempre me había mantenido alejada de ellos socialmente.
Su madre estaba encargada de servir a la señora y ella de servir al anciano, que ya tenía otro sirviente vampiro. 
Esta pareja de ancianos que se habían apropiado de Megara y su madre vivían en una gigantezca mansión, tan grande que ningún humano sería capaz de recorrerla completa en un solo día, y siempre hablaban de sus hijos y nietos, pero jamás racibían visitas mas que de médicos, enfermeras y algunos ancianos como ellos. El amo de Megara tenía ya sesenta años, y aunque ella podía notar cómo la ancianidad era ya parte de el, no se encontraba terriblemente enfermo o inposibilitado, a diferencia de su mujer a la que la madre de Megara debía proteger y cuidar constantemente, él no requería de muchos de sus servicios más que de su compañía ya que su otro vampiro se encargaba de su higiene y demás cosas. Megara siempre notaba la tristeza de su mirada y su soledad. A ella, a pesar de tener comodidades económicas, su padre le había enseñado que lo material siempre era pasajero, que lo importante era el interior de los seres pues allí residía su riqueza. Y ese hombre al que servía ella lo encontro completamente rico, ya que había sido un soldado y un aventurero en su juventud. Con el tiempo ambos aprendieron a encontrar satisfacción en la presencia del otro a pesar de la desconfianza del principio y se hicieron grandes confidentes y compañeros mientras ella se encontraba apenas en su floreciente eterna adolescencia vampírica. Disfrutaban de dar paseos por el jardín, ella solía leerle cosas que llamaban su atención o él le aconsejaba libros que ya había leído, discutían sobre el sabor de la comida, dibujaban, él le enseñaba de geografía e historia, y sobre todo reían. Así Megara se convirtió en la persona favorita de su amo con el pasar de los años, lo que desperto el odio de muchos: primero, el de su esposa que creía que la vampira se aprovechaba de su belleza con el anciano, segundo: el de su otro vampiro sirviente, del que Megara se encontraba secretamente enamorada, y tercero: el de los hijos y nietos del hombre, que temían que éste en un ataque de locura le dejara todas sus poseciones a la vampira. A pesar de esto, su amistad se extendió durante mucho tiempo, y poco a poco Megara se fue convirtiendo en una mujer a pesar de conservar siempre una gran inocencía, aun para alguien de su especie; pero para su amo, el tiempo pasaba y sus años le pesaban, asi fue como en el tercer año de servidumbre de Megara, él perdió la facultad de moverse con sus propias piernas. Esto fue un gran golpe para él que siempre se había considerado un hombre entero, y Megara sabía cuánto le afectaba a su autoestima saberse inútil, por lo que siguió empujando su silla de ruedas y dando paseos con el, pero cuando una neumonía casi lo mata, la esposa de su amo le prohibió a Megara volver a sacarlo afuera, acusandola de intentar matarlo. Fue recluida a dedicarse únicamente de las tareas de limpieza y alejarse de su amo durante semanas; su madre seguía sirviendo a la mujer que aunque siempre había sido más enfermiza que el hombre, parecía no morir nunca.
Un día, un fuerte llamado en su cabeza casi la voltea: era su amo, deseando verla con todas sus fuerzas. A espaldas de la Señora, acudió a su encuentro y se encontró con un decrepito anciano, no parecía el mismo. El solo quería despedirse, se estaba yendo y quiso disculparse por no haber intercedido cuando la alejaron de el. Se tomaron de las manos, el le sonrió con los ojos, porque no tenía mas fuerzas para esbozar una sonrisa y partió.
 
 
~ Some days to remember, some days to forget...
Dos años después de la muerte de su amo, la Señora cayó también ante un fuerte cáncer que destrozo sus organos. Los sirvientes pasaron entonces a derivarse a los hijos de el anterior matrimonio: Su madre fue enviada con la hija del matrimonio y Megara junto con Charles (El vampiro que servía a su amo con ella) fueron enviados con el hijo varón. Éste hombre era ya un humano adulto con un hijo único de veintiséis años. Megara fue dispuesta a servir al hijo y Charles al padre. 
A pesar de que siempre ella había estado secretamente enamorada de Charles, él siempre la vió como una amenaza ante la mirada de su amo, sin embargo al llegar a esta nueva mansión ambos se volvieron un equipo porque estaban solos ante esos nuevos humanos.
El tiempo pasó lentamente en esa época, el trato de sus amos para con ellos no se comparaba en lo más minimo a su relación con su anterior amo, no parecían ser familiares de aquel hombre educado, amable y generoso.
Una noche en la que se realizó una fiesta en la casa de sus nuevos amos, Megara volvió a ver a su madre después de mucho tiempo. Se encontraban en la cocina con el servicio y emocionadas se abrazaron, pero vió a su madre casi envejecida a pesar de resultar algo imposible, sintio un profundo dolor en su interior y no pudo evitar notar unas profundas marcas que quemaduras en forma de lazos alrededor de sus muñecas. Luego, ante el ama de su madre, debió ver cómo la humana sin desparpajo la abofeteaba frente al resto de los presentes. La ira dentro de Megara, su lado salvaje, emergió casi instantaneamente, transformando a la vampira completamente, enrojeciendo sus ojos, y a punto estuvo de enfrentarse a la humana cuando Charles la frenó colocandose frente a ella. Su madre la pidio en su mensamiento que no hiciera nada, o sufrirían ambas, pero esa noche Megara destrozo de lágrimas sus ojos ante la decepción. Alguien golpeó su puerta y ella supo quién era antes de abrir, trató de secarse las lagrimas y poner una fría capa de superación pero al abrir la puerta y encontrar los ojos color miel de Charles, no fue necesario que hiciera nada. El entro a su cuarto y la abrazo, y ella volvió a hundirse en un lastimero llanto silencioso.
 
-Dulce Megara, llevas el universo en tus ojos. -Le dijo Charles sosteniendo su rostro para secarle las lagrimas. -Hazlo sonreir.

Toda la noche la pasaron juntos, abrazados, compartiendo su dolor, y así fueron el resto de sus noches... Excepto cuando su nuevo amo, un humano psiquicamente enfermo, la obligaba a acompañarlo por las noches. Él hizo de ese ritual un acontecimiento casi cotidiano, sobre todo el último año de su servidumbre. Megara enfermaba del asco solo de recordar esas noches en las que era obligada a sufrir los ataques y aberraciones sádicosexuales del humano. El sufrimiento con esos nuevos amos era casi constante: Azotes, latigazos, pasar semanas atada en un covertizo convertido en cámara de tortura y totalmente sedienta, eran algunos de los castigos favoritos de esos humanos. Y a pesar de que el amor que comenzaron a crear con Charles era algo natural y sano, no era suficiente para acabar con el horror que los humanos hacían con ellos. 
Después de servir durante cuatro años, Megara se enteró por medio de un sirviente que su madre había fallecido. Educamente preguntó a sus amos si le sería entregado el cuerpo de su madre para despedirse, pero fue bruscamente burlada.
 
-¿Tu madre, la vampira desequilibrada? -Preguntó con sorna el amo más joven, al que ella servía. -Mi tía se deshizo de ella hace mucho, ya no debe quedarle nada. Dicen que toda su mansión la oyó suplicar. Hubiera sido un gran espectaculo, ¿verdad?
 
Algo murió en Megara aquel día. La esperanza, la fé o la confianza, quizás todas, pero jamás volvió a ser la misma. La siguiente noche que su amo intento tocarla y someterla, ella uso sus propios dientes para arrancarle un brazo. Y fue golpeada, como nunca, hasta que perdió el conocimiento. 
Despertó días más tarde, atada a una mesa metálica completamente desnuda y sintiendo su cuerpo roto y más pesado que nunca. Ese día, Megara había sido marcada eternamente, con dos finas lineas de tinta negra que rodeaban sus tobillos, como intentando expresar que siempre estaría atada.
Después de sufrir los tormentos más desagradables, el amo mayor le ordenó a su hijo devolverla a sus tareas cotidianas y así volvió a servir en la mansión, siempre con las manos atadas, y bajaron su alimentación al mínimo. Una noche en que su amo y su padre intentaron volver a abusar de ella, Megara se permitió alejar su consciencia de su propio cuerpo, entonces escucho gritos, golpes y olió sangre, y regresó en si para ver a Charles junto a la puerta de la habitación destrozada, el amo joven degollado en el suelo y al amo mayor junto a ella, amenazandola con una pistola. Le obligó a Charles a arrodillarse ante el si no quería que matara a Megara alli mismo frente a sus ojos y éste obedeció. Lo que sucedió después, Megara prefiere bloquearlo para no desarmarse en vida. Manos atadas, cuerpos desnudos, sangre cubriendo la cámara de torturas, Charles susurrándole "Mantente fuerte" y ella diciendole que lo amaba, el humano riendo casi desaforado, el sonido de una motosierra y Charles, su amado Charles, descabezado frente a sus propios ojos, desmembrado, hecho añicos. 
Cuando el humano volvió a acercarse a ella, usó sus colmillos clavandoselos en la yugular, extrayendo toda su sangre y escupiendola: no quería alimentarse de "eso".
 
 
When you're done, you gotta be the first to run...
Los humanos le arrebataron todo lo que algún día amo. Los humanos también le enseñaron todo lo que sabía. En parte, les debía todo, y en otra parte, ellos tenían la culpa de su miseria. Después de dejar seco de sangre a ese hombre al que alguna vez sirvió, pasó días en esa cámara intentando morir con todas sus fuerzas, con los cuerpos pudriendose, la sangre coagulandose, el aire intoxicandose... Pero alguien fue por ella, el resto de los sirvientes la encontraron, y al ver la situación la sostuvieron, alimentaron, lavaron y vistieron. Sus nuevos hermanos, los vampiros, todos, cuidaron de ella. Y luego, sin más, escaparon en busca de la libertad que añoraban.
Aun así, después de decadas de vagar tratando de encontrarse a si misma, Megara regresó a rodearse de humanos: fue capturada y entregada a un nuevo amo. 
 
 
~ They like the look of danger...
Megara resulta normalmente educada y amable, gentil aunque extremadamente reservada, pero puede resultar distante o fría, sobre todo con desconocidos. Es silenciosa y hábil, piensa demasiado, no se deja guiar por sus instintos fácilmente excepto que despierten su ira y eso sucede en muy raras ocasiones. Aunque volvió a servirle a los humanos detesta ser tocada por estos, ya sea de forma normal o descuidada.  
Le gusta el silencio, no le resulta para nada incómodo como a muchas personas. Es detallista, cuidadosa, leal, siempre mantiene un tono de voz neutro aunque se le pueden escapar a veces respuestas sarcasticas o burlonas, pero en muy raras ocasiones, normalmente resulta extremadamente dulce. Sin embargo, ya no esta de acuerdo en servir ciegamente, no permitirá ser sometida salvo que este de acuerdo con ello, y no fingirá sus emociones para complacer a los demás. No miente y normalmente dice sus pensamientos sin filtros.
Tiene una elegancia natural, se envuelve en movimientos lentos y aun así ágiles, tiene una manera de mover su cuerpo bastante llamativa y no puede evitar resaltar, a pesar de que le gustaría mucho.
Disfruta mucho de bailar y distender las tensiones de su cuerpo, le gusta mucho la música. Adora también la naturaleza porque le recuerda a su más tierna infancia y esta en contra del asesinato ocasionado intencionalmente sin razones.
A pesar de sus vivencias, no odia a los humanos: los respeta y acepta, pero prefiere mantenerse a cierta distancia de ellos. Sin embargo, es una gran compañera como sirviente, por lo general muy preciada a causa de sus poderes, y aunque los quehaceres domésticos no son su especialidad, es de una compañia grata y agradable.
Muchas cosas normales o cotidianas la sorprenden y alegran fácilmente, eso es parte de una inocencia que guarda, muy extraña en los tiempos que corren. Le gustan mucho los niños humanos o vampiros, y los animales, no actuaría en su contra nunca, más los hombres le son repulsivos normalmente.
A pesar de todo esto, una Megara enojada no es una presa fácil de cazar, puede resultar despiadada si pierde su eje. Normalmente es muy controlada y tiene mucho autocontrol, tanto de sus emociones como de su sed, en un estado de desequilibrio puede actuar imprevisiblemente y con más rudeza de lo que cualquiera puede imaginarse. Su interior es mucho más oscuro de lo que cualquiera pensaría, por la cantidad de atrocidades que le tocó ver y vivir en carne propia, por lo que puede llegar a no tener compasión. Los años después de ser liberada por sus compañeros vampiros, los llenó de sangre y sufrimiento, y luego de meditación, por lo que conoce ambos extremos y puede ir de uno al otro. Aunque es muy atractiva físicamente, prefiere no ser resaltada por ello, pues sabe que el deseo humano puede resultar descontrolado y no quiere volver a vivir lo que vivió. No le gusta hablar de su pasado ni su vida privada, y aunque dirá sus opiniones personales si se las piden, no se explayará sobre su vida o su mundo interior con nadie.
 

Requiem...
 
+ Psiquico: Es capaz de "palpar" el interior de las personas, ya sea sus pensamientos o emociones. Normalmente es más común que perciba sus sentimientos o estados de animo, ya que para ver sus pensamientos deben ser muy fuertes y ella estar muy concentrada y con la energía suficiente. Mientras más relación tenga con la persona en cuestión, más fácil se le hace leerla.
+ Luz: Le permite curar, en el sentido más extenso de la palabra, ya sea heridas físicas o emocionales. Aunque funciona mucho más fácilmente con heridas físicas, también es capaz, por ejemplo, de alivianar el sufrimiento de una persona si es muy fuerte o calmar su ira si está al límite, pero es solo temporal, como si le concediera un tiempo de reflexión para calmar sus males.
 
 
 

 



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Respuesta  Mensaje 2 de 2 en el tema 
De: мαяcelιииe Enviado: 21/04/2013 10:33
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