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General: HUNDIDOS están hace más de 50 años
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Reply  Message 1 of 2 on the subject 
From: cubanet201  (Original message) Sent: 19/12/2010 16:29
 
 O rectificamos o nos hundimos"
Despues de medio siglo de dictadura marxista 
RAÚL CASTRO  llama a sus dirigentes a rectificar los errores del pasado para no acabar
"con el esfuerzo de generaciones enteras"
 
fotos.miarroba.com
NÚNCA ES TARDE SI LA DICHA ES BUENA 
MAURICIO VICENT 
 Cuba cambia o se hunde la revolución. Así de sencillo. Más alto no lo pudo decir Raúl Castro en su última intervención ante el Parlamento, en un discurso clave este sábado, muy crítico con los "errores" cometidos durante medio siglo de socialismo. El presidente cubano dijo que ahora no es tiempo de mirar atrás y que no se puede esperar para actuar. "O rectificamos o ya se acaba el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos, y hundiremos (...) el esfuerzo de generaciones enteras", dijo, en momentos en que en la isla se prepara el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, que debe abrir el país a un modelo de economía mixta, con cada vez más espacio para la iniciativa privada y menos papel del Estado.
 
Castro expuso con crudeza la situación crítica que atraviesa la isla y reconoció que la generación histórica de líderes va de partida, señalando que los dirigentes cubanos deben desterrar viejos métodos y poner en marcha los cambios o se hipotecará el futuro. "Se trata sencillamente de transformar conceptos erróneos e insostenibles acerca del Socialismo, muy enraizados en amplios sectores de la población durante años, como consecuencia del excesivo enfoque paternalista, idealista e igualitarista que instituyó la Revolución en aras de la justicia social".
 
El mandatario cubano tampoco fue complaciente con la labor del Partido Comunista y los cuadros políticos, reconociendo que por el mal hacer de algunos se habían frenado iniciativas de cambio." Es necesario cambiar la mentalidad de los cuadros y de todos los compatriotas al encarar el nuevo escenario que comienza a delinearse", afirmó, tras destacar que "el Partido debe dirigir y controlar y no interferir en las actividades del Gobierno, a ningún nivel". Castro dijo que los acuerdos del Gobierno deben cumplirse y no convertirse en letra muerta como ha sido habitual e insistió en que repetir errores pone en juego "la vida de la revolución". "Muchos cubanos confundimos el socialismo con las gratuidades y subsidios, la igualdad con el igualitarismo, no pocos identificamos la libreta de abastecimientos como un logro social que nunca debiera suprimirse", aseguró.
 
Castro también rechazó la política de secretismo empleada en el pasado por la revolución, y abogó por "poner sobre la mesa toda la información y los argumentos que fundamentan cada decisión y de paso, suprimir el exceso de secretismo a que nos habituamos durante más de 50 años de cerco enemigo". Ahora, dijo, es "vital explicar, fundamentar" los cambios que se van a introducir. El presidente cubano, eso si, aclaró que los cambios son para hacer sostenible el socialismo, no para regresar al capitalismo. La apertura e impulso de la iniciativa privada y el trabajo por cuenta és "irreversible", pero no se permitirá la acumulación de capital de los nuevos dueños. Primará la planificación, no el mercado, pero se abrirá el dique de los cambios
 
Crecimiento del PIB
 
El discurso de Raúl Castro vino después de que el Gobierno cubano reconociera que el Producto Interior Bruto (PIB) del país crecerá un 3,1% un año en que las "exigencias" para hacer avanzar la maltrecha economía de la isla serán "mucho mayores", según advirtió el Ejecutivo.
 
El ministro de Economía, Marino Murillo, ofreció este sábado estos datos ante la Asamblea Nacional que, con la asistencia del presidente Raúl Castro, concluye este sábado su segundo y último periodo de sesiones ordinario del año. La expectativa de crecimiento económico fijada por el Gobierno para el próximo ejercicio supera en un punto al alcanzado en 2010 (2,1%) pero se sitúa por debajo del promedio anual calculado para el plan quinquenal con horizonte 2015, dijo el ministro.
 
El plenario de la Asamblea Nacional comenzó sus trabajos el pasado miércoles para analizar los resultados del país durante 2010, aprobar los planes económicos para el próximo año y estudiar el proyecto de reformas impulsado por el Gobierno de Raúl Castro para "actualizar" el modelo socialista. La ampliación del trabajo privado en la isla como alternativa a la supresión de empleos estatales (unos 500.000 durante el próximo año) son dos de las principales medidas de ese plan de ajustes.
 


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From: BuscandoLibertad Sent: 22/12/2010 00:26
El hundimiento
 [foto de la noticia]
  
Bueno,bueno,bueno la verdad es qué Raúl Castro en su en su última intervención  debio haber dicho,
hemos hundido a Cuba por 50 años ahora haremos algunos cambios para seguir gobernando,siempre y cuando no se desmonte el Estado policial que la dictadura del partido comunista de Cuba ha implantado conculcando la libertad de millones de cubanos que continúan viviendo en un burbuja totalitaria exclusiva y excluyente.
 
Martín Santiváñez Vivanco
Conscientes de que la historia difícilmente los absolverá, los Castro, por boca del pequeño Raúl, intentan proteger su herencia renunciando a una serie de dogmas impuestos hace varias décadas por la revolución.
 
Se trata de retornar de manera paulatina a un cierto grado de sentido común en la gestión de la economía y la administración pública, sin que ello implique, ni por asomo, desmontar el Estado policial que la dictadura del partido comunista de Cuba ha implantado conculcando la libertad de millones de cubanos que continúan viviendo en un burbuja totalitaria exclusiva y excluyente.
 
Sería un grave error considerar que este llamado a la «rectificación» tiene por objeto sentar las bases de una transición hacia la democracia, lejana todavía, pero transición al fin y al cabo. Los Castro, tras este discurso, sólo pretenden redirigir los aparatos de su dictadura a objetivos distintos.
 
Por un lado, se trata de fortalecer un gobierno corrupto y ausente, tan experto en burocratizar la vida de los cubanos como en maquillar el pobre resultado de su acción pública. Por otro, la gerontocracia que detenta el poder en Cuba, intenta salvaguardar los privilegios de su entorno más cercano, buscando que el Partido Comunista prepare «el día después» y prolongue, íntegra o al menos con la mayor pureza posible, esa amalgama de nacionalismo y marxismo totalitario que ha caracterizado a la férula castrista.
 
No hay, pues, desesperación en los discursos de los Castro, tan solo pautas de un plan premeditado. Su existencia se hunde porque es ley de vida, pero su herencia ideológica pervivirá, yuxtapuesta a un Estado elefantiásico difícil de desmontar y a un partido ducho en psicología de masas y en el control de la agenda política.
 
Los Castro, plenamente conscientes de ello, apuestan por crear, al menos formalmente, la imagen de un gobierno comprometido con ciertos valores de eficiencia y solidaridad. Y aunque por momentos el discurso sobre el Partido se endurezca, es en la partitocracia populista dónde depositarán lo que ellos consideran su gran legado histórico: el antiimperialismo convertido en programa máximo y único. El partido será, en el futuro, el oráculo que modelará la imagen de una dictadura que ha transformado la historia latinoamericana, influyendo decisivamente en la configuración de nuestras izquierdas.
 
El Partido Comunista cubano está llamado a ser, para los Castro, la gran maquinaria encargada de perpetuar su memoria, una estampa purificada por el tiempo, la propaganda y la complicidad de un sector de la progresía latina que continúa cautivada por el mito del guerrillero barbudo. Para muestra, el botón de las continuas peregrinaciones a La Habana, inexplicable besamanos persa al que se someten muchos de los presidentes que intentan, en casa, modernizar sus partidos de izquierda y copular con el mercado.
 
El pequeño de los Castro ha dicho que «el que miente debe ser destituido de su cargo». Si esta es la vara con la que deben ser medidos los puestos del gobierno, las cabezas que tendrían que rodar en primer lugar son las de esa camarilla de mitómanos que pretende que los cubanos continúen viviendo en un moridero miserable. El hundimiento del castrismo es paulatino, pero el Titanic comunista que navega desde hace décadas en el trópico dejará tras de sí una estela de sobrevivientes dispuestos a prolongar sus errores históricos. Un partido acostumbrado al ejercicio del poder y un Estado despótico conforman la herencia viscosa de los Castro. Más vale que no nos hagamos ilusiones.
 


 
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