Cómo ganar amigos
Jaime Bayly es papá
Jaime Bayly
UNO. Miente. A los tontos diles que son inteligentes. A los feos diles que son lindos. Los tontos suelen creerse inteligentes. Los feos suelen verse lindos. No los confundas.
DOS. Paga la cuenta. Deja una buena propina. Sé dispendioso. Verás cómo te aparecen amigos detrás de los arbustos y los cactus.
TRES. No intentes demostrar que tienes la razón. No seas majadero. No insistas. No tienes la razón. Nadie la tiene. Si quieres tener amigos, dale siempre la razón al otro. Lo importante no es tener la razón. Lo importante es ser divertido. Solo conseguirás ser divertido si reconoces que estás equivocado.
CUATRO. No tengas ideología. No tengas religión. No tengas moral. No tengas certezas, convicciones, dogmas. Sé flexible. Haz yoga o pilates con tus principios. Acomódalos a los demás. Aprende del camaleón. Haz creer a los demás que sus convicciones son exactamente las tuyas.
CINCO. Cuidado con el espinoso asunto de la inteligencia. Digamos que la cuestión se reduce a esto: no te hagas el inteligente, no te pases de listo. Si de verdad eres inteligente, encubre tu inteligencia con pudor, escóndela como si fuera una verruga. El que hace alarde de su inteligencia irrita a los demás, pierde amigos, se queda solo. Lo inteligente, si quieres ser popular, es hacer creer a los demás que son más inteligentes que tú, que aprendes de ellos, que su presencia te ilumina y enriquece. No es tan difícil simular que eres un idiota. Puede que incluso no tengas que hacer el menor esfuerzo histriónico. Puede que seas un idiota y no te hayas dado cuenta.
SEIS. No tengas éxito. Fracasa. Fracasa miserablemente. Fracasa miserablemente y admítelo. Di que eres mediocre. Di que eres infeliz. Di que eres un perdedor nato. Di que tu vida apesta. Eso te hará encantador.
SIETE. Procura no defecar en casa de tus amigos. Aguanta. Controla tus esfínteres. A nadie le gusta tener un amigo que viene a tu casa y se despacha un mojón de proporciones. Haz tus deposiciones en casa.
OCHO. Ya acabó la guerra fría. Ya terminó esa película. Ya no es los americanos contra los rusos. El mundo no es más bipolar. No tienes que estar con los americanos o con los rusos. No tienes que tomar partido. Di que no sabes, que no opinas, que dudas, que estás confundido. Aprende mandarín. Nunca es tarde. Se ve bien tener amigos chinos. Además es previsor. Pronto serán tus jefes.
NUEVE. No discutas. No seas necio. Cede. Pierde. Resígnate. Deja que el otro gane. Ahórrate la pelea. El mejor pleito no es el que se gana sino el que se evita.
DIEZ. Cállate. No opines. No digas nada. Deja que los demás hablen. Asiente en silencio, mirando el horizonte. Parecerás inteligente. Si abres la boca, romperás el hechizo.
ONCE. No aspires a nada. No trates de ser el mejor. No postules a premios. Si te conceden premios, devuélvelos. No aceptes homenajes. Rechaza toda forma de elogio o adulación. Postula sutilmente la teoría de que eres un imbécil, un candelejón, un pelafustán, y que, siendo genéticamente tan imbécil, resulta milagroso que sigas vivo.
DOCE. No hagas esfuerzo alguno por tener una buena reputación. Caerás mal. Caerás fatal. Los virtuosos carecen de amigos y llevan vidas sombrías. Aplaude a quien te insulta. Deplora a quien te elogia. Si dicen que eres buena gente, preocúpate.
TRECE. Engorda. Echa a perder tu silueta. Procura parecer una foca o un manatí. Sóbate la panza. Los gordos son naturalmente amados. Los flacos son odiados.
CATORCE. Exagera tus achaques. Di que tienes estreñimiento crónico. Di que no evacuas el vientre hace semanas. Di que tienes migrañas y jaquecas crónicas. Di que cuando vas a tener un orgasmo te sobreviene un ataque de hipo. Di que sigues orinando en la cama y duermes con pañales. Di que padeces una enfermedad terminal. De este año no pasas. Te estás muriendo. Algo te duele allí abajo. Frunce el ceño. No sonrías. Que se te vea afligido, mal.
QUINCE. No tomes decisiones. Deja que otros decidan por ti. Cuando se equivoquen, no será tu culpa. No elijas nunca la película, la fila, la butaca. Siéntate donde te indiquen.
DIECISEIS. No le digas nunca a nadie que estás enamorado. Si alguien te dice que está enamorado de ti, dile que esa enfermedad mental tiene cura y que con la ayuda de un buen siquiatra y la medicación apropiada logrará superar tan penosa aflicción.
DIECISIETE. Di que tuviste una infancia infeliz. Di que eres huérfano. Di que unos curas te violaron sistemáticamente. Di que nunca te regalaron una bicicleta. Luego llora y di que extrañas a los curas.